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¿Sirve gravar la renta financiera?

06-07-2016
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por Matías Daghero (Autor de “Con los $ que tengo, ¿qué hago?”)

A menudo se suele escuchar a políticos o incluso periodistas hablar de la necesidad de gravar a la renta financiera, que no resulta “justo” que el trabajo esté gravado y no el resultado de operaciones financieras. Casi que podríamos decir que esto suena políticamente correcto, más aún en un país en donde la cultura financiera no es algo muy arraigado. Según una encuesta Global de Educación Financiera de Standard & Poor's sólo el 28% de los adultos pudo aprobar un test de finanzas, muy por debajo de la media mundial. ¿Pero realmente tendría algún efecto positivo en el crecimiento del PIB el hecho de gravar la renta financiera?

Aquí conviene comenzar resaltando que toda modificación en impuestos modifica los incentivos de los agentes para operar. Así, por ejemplo, la fuerte suba que tuvieron los autos de lujo hace unos años como consecuencia de la aplicación del impuesto terminó impactando en un perder- perder al reducirse fuertemente la cantidad de autos vendidos. Perdieron las concesionarias de autos que vieron disminuir sus ventas (hasta puntos de casi cierre en el caso de autos de lujo) y perdió el Estado porque la suba del impuesto terminó haciendo caer la recaudación por la caída en la actividad. Al volver el impuesto a un esquema más razonable hace unos meses, permitió que vuelva a moverse este mercado.

Si analizamos el hecho de gravar la operatoria bursátil, lo que se conseguiría sería algo muy similar. Veamos como impactaría.

Pensemos en el caso de los mercados de deuda, tomando un ejemplo en pesos y uno en dólares. Las Lebac son deuda que emite el BCRA y las mismas se encuentran exentas del impuesto a las ganancias. Si tomamos la tasa de la licitación de la semana anterior observamos que el rendimiento exigido por los inversores es de 30,75%. Si esto estuviera alcanzado por el impuesto, el rendimiento neto del inversor caería hasta menos del 20%. ¿Usted piensa que los inversores se contentarían con este rendimiento y verían erosionar el poder adquisitivo de su dinero? La respuesta es un no rotundo. Lo que harían los inversores sería exigir un rendimiento mayor que compense este efecto, encareciendo fuertemente el costo de endeudamiento del BCRA hasta una tasa de más del 47%. Así, por cobrar el 35% de impuesto el costo de endeudamiento subiría más de un 53% respecto de los valores actuales.

Situación similar se presentaría en el caso de una inversión en dólares como podría ser el Bonar 2024 como podemos observar en la tabla al pie de esta nota.

A su vez, como estos rendimientos resultan de guía para el resto del crédito del sector privado, subiría el costo del endeudamiento para las empresas dificultando el desarrollo de la actividad productiva.

Por otra parte, cabe preguntarse qué efecto tendría en la compra-venta de acciones. Además de poder efectuarse un análisis similar al anterior, hay que tener presente la naturaleza de la inversión en acciones. Cuando uno compra una acción se convierte en “dueño” de esa empresa (sin importar si nos quedamos la acción minutos, días o años). Y esta empresa paga en nombre de sus accionistas el impuesto a las ganancias por lo que en caso de que se le cobrara también al accionista se estaría dando una doble imposición.

Como se podrá observar, más allá de lo políticamente correcto que pueda sonar gravar la renta financiera, el impacto que termina teniendo en la riqueza del país es negativo ya que perjudica a los factores de producción de la economía.

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