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“Sin margen para estimular”

Entrevista a Hernán Lacunza

20-08-2013
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El economista Hernán Lacunza, ex gerente general del BCRA y actual director de Empiria Consultores, sostiene que, en lo económico, el oficialismo tiene poco margen como para poner en marcha políticas de estímulo a la demanda para recomponer su caudal electoral en octubre.“Subir el Mínimo No Imponible 15-20%, que no es nada heroico, tiene un costo anual de $5.000 millones. No es una erogación menor en el actual contexto fiscal”, pone como ejemplo en diálogo con El Economista.

Antes de las elecciones, los economistas sostenían que, como la situación económica no era tan mala como en 2009 ni tan buena como en 2011, la performance electoral del Gobierno iba a estar entre los rendimientos de esos dos años. Sin embargo, resultó ser muy parecida a la de 2009. ¿Cómo se explica esto?

Haciendo una correlación simple entre el bienestar económico y la cantidad de votos, que no siempre es lineal, las especulaciones indicaban que el Gobierno sacaría una cifra más cercana al 35%.Quizás haya que tener en cuenta que el rebote en la actividad que vimos en el segundo trimestre del año estuvo muy localizado en algunos sectores y que veníamos de un año y medio consecutivo de estancamiento con inflación alta. Eso también fue erosionando la confianza.

La performance del Gobierno fue sorprendentemente mala en algunas provincias y varios colegas de usted lo asociaron a los problemas asociados a la apreciación cambiaria sobre esas economías. ¿Coincide?

Esa puede ser una explicación. En efecto, las economías del NOA, NEA y de varias provincias cuyanas están enfocadas en productos como la uva, la manzana, el limón, las peras y otras economías regionales actualmente están muy castigadas por el atraso cambiario. ¿Tiene margen el Gobierno para poner en marcha medidas de estímulo de cara a octubre? No tiene mucho margen de maniobra. Las cuentas fiscales y las reservas del BCRA están muy estresadas. Ya hizo casi todo lo que podría hacer, como la exención del medio aguinaldo al pago de Ganancias o el aumento extraordinario de la AUH. No tiene caja para hacer medidas de alto impacto como, por ejemplo, el 82% móvil para los jubilados. Tampoco podría darse el lujo de hacer olas en el frente cambiario, por lo menos antes de las elecciones, porque podría tener efectos descontrolados y contraproducentes electoralmente.

¿Y una suba del Mínimo No Imponible (MNI) financiado por un gravamen a la renta financiera, como se rumorea?

Una suba de 15-20% del MNI, que es pequeña, ya te cuesta $ 5.000 millones anuales. No es tan fácil compensar eso con un impuesto a la renta financiera. Además, a la gente que deja la plata en los bancos le estarías gravando una pérdida pues las tasas reales siguen siendo negativas y sus ahorros ya se desvalorizan con este esquema.

Algunos de sus colegas especulaban con que una derrota del Gobierno podría generar un efecto positivo en algunos inversores o empresarios. ¿Cree que puede ser así?

No creo. Incluso diría que, contrario a lo que suele suceder, el empresariado hoy está más pesimista que los economistas y los consultores.

¿O sea que no avizora una mejora en las expectativas como auguraban algunos?

Creo que baja el riesgo de largo plazo, pero para eso aún faltan dos años y medio. Es mucho. Habrá un Gobierno debilitado, pero no ausente ni carente de poder. Será una transiciónlarga y no necesariamente ordenada, y en la que seguirá imperando la escasez de dólares, energía y financiamiento.El Gobierno va a tener que arbitrar esa escasez pues ya no tiene los márgenes económicos internos que tenía algunos años atrás ni tendrá el empuje externo de 2010-2011 que le permitió recuperase de la elección de 2009.

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