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“Si pierde el Gobierno, la economía mejorará pero no en el corto plazo”

Entrevista a Luis Secco

16-07-2013
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“Desde el '70, los gobiernos fuertes nunca tuvieron una crisis”, opina el economista Luis Secco, director y editor de Perspectiv@s Económicas, y por eso adquieren mucha relevancia las elecciones venideras. Si el Gobierno sale debilitado, explica, se podría acelerar el proceso de ajuste. Sobre este tema, y otros, dialogó con El Economista.

En abril, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que elabora el Indec, mostró una suba interanual de 7%. Sin dudas, es una cifra alta. ¿Se explica por la baja base de comparación que dejó el mismo mes de 2012 o estamos ante una reanudación del proceso de crecimiento?

Muchos actores del mercado están mirando los números oficiales por la cuestión del cupón del PIB, que se pagaría a fines de 2014 si se pasa el umbral del 3,2% de crecimiento este año.

Y todo indica que se va a pasar ese umbral...

En principio, y en base a las estadísticas del Indec disponibles hasta ahora, todo indica que se superará el umbral de 3,2%. La gran pregunta es si, en el actual contexto de escasez de dólares, es “negocio” para el Gobierno mostrar una tasa de crecimiento del PIB artificialmente alta este año, sabiendo que ello implica tener que pagar más de US$ 3.000 millones de cupones a fines de 2014 (ya que todavía resta un año completo de gestión). Desde un punto de vista racional, no parece lógico. Como el dato final de crecimiento se conocerá recién a principios de 2014, el Gobierno puede seguir exhibiendo números altos por un tiempo más, para seguir inflando expectativas de cara a las elecciones legislativas, y tratar de “ajustar” sobre los datos correspondientes a los meses finales del año.

Entonces, ¿cómo viene el nivel de actividad “real”?

Yo sigo los indicadores privados, y especialmente el Indice General de Actividad (IGA), de Ferreres. El acumulado anual de los primeros cinco meses muestra un crecimiento de 2,1%, mientras que el EMAE, hasta abril, está hablando de 4,1%. Es una diferencia sustancial. Entonces, en base a los números privados y lo que hablo con clientes, diría que la economía está creciendo cerca de 2%, con una gran disparidad sectorial. El sector agrícola está empujando, y también el de consumo masivo, que crece entre 2-3%, y el retail. Esto es lógico porque se trata del mejor momento del año por el efecto de los nuevos salarios y del aguinaldo.

Se han conocido las primeras cifras del blanqueo y muchos analistas ya han firmado su fracaso, pero aún falta mucho para hacer un juicio final sobre su performance. ¿Qué proyecciones tiene usted?

Me consta que hay mucho interés y consultas. Creo que el blanqueo tendrá un éxito moderado, y que el monto blanqueado irá creciendo. Además, el Gobierno estimulará a muchos agentes a que suscriban Cedines. De todas maneras, creo que el efecto expansivo será efímero porque el que reciba Cedines va a querer hacerse de dólares rápidamente. No creo que los Cedines circulen durante mucho tiempo por la economía.

¿Y sobre las reservas?

Supongamos que se blanqueen muchos dólares y los Cedines circulen durante mucho tiempo, vamos a tener que calcular las reservas del BCRA netas de Cedines o de los dólares blanqueados, así como se calculan las reservas sin los encajes de dólares de los bancos. Y lo mismo ocurrirá con los dólares del BAADE, aunque estos estarán más tiempo en el BCRA.Por lo tanto, al netear las reservas de los dólares blanqueados, no habrá un efecto positivo sobre las expectativas.

En los últimos dos meses, el Gobierno aceleró la tasa de devaluación y algunos economistas calculan que, por primera vez en mucho tiempo, la tasa anualizada ya supera a la inflación privada. ¿Esto también busca atacar las expectativas devaluatorias? ¿Es una buena señal?

Me parece una decisión sana por parte del Gobierno. Hace un año y medio está claro que los grados de libertad, producto de la apreciación del peso, se habían terminado. Los márgenes de rentabilidad de los sectores afectados por la apreciación real son muy escasos, y eso afecta la inversión, el empleo y casi todas las variables. El mercado sabía que este año el Gobierno no podía darse el lujo de seguir apreciando el peso. Es razonable que el Gobierno haya decidido no seguir acumulando distorsiones en este precio relativo, ya que éstas son muy grandes. También es sano que haya aumentado las tasas de interés, que es la primera línea de defensa ante problemas con la moneda local.

Pero el otro componente de la competitividad-precio, la inflación, sigue sin mostrar signos de bajar.

El congelamiento no ha ayudado a bajar la inflación ni las expectativas inflacionarias.Por eso, creo que el congelamiento no ha sido exitoso. La financiación del déficit vía expansión monetaria continúa y, en ese contexto, la gente entiende que no bajará la inflación y que no se puede seguir con una política de dólar quieto. Es muy difícil convencer a la gente de que hay una disociación entre la tasa de inflación y el ritmo de devaluación que necesita el dólar para que la economía siga funcionando.La inflación es el problema más serio y me parece bien que la oposición ponga como eje ese tema en la campaña.

La tasa de inversión, que había llegado a niveles interesantes en años previos, ha caído con fuerza. ¿Lo atribuye a la desaceleración de la economía, a la distorsión de las “reglas del juego” u a ambos factores?

Hay un poco de las dos cosas. Hay un escenario de fondo que tiene que ver con los derechos de propiedad en la Argentina. ¿Qué es, sino, la restricción al giro de dividendos? También hay dudas más de corto plazo sobre el valor real de los activos.Es más: creo que la inversión hoy sería aún más baja sino mediaran algunos de los mecanismos oficiales que fuerzan a las empresas que tienen buenos flujos de caja a comprar compañías más chicas, modernizar alguna línea de producción o renovar maquinaria, en lugar de colocarse en un plazo fijo o girar las ganancias. Hay muchas empresas que quieren quedarse en el país, y quizás avizoran un cambio de rumbo a partir de 2015, y desarrollan estrategias de adaptación. Algún uso a la liquidez hay que darle.

En trabajos previos, usted mostró que las crisis económicas siempre se dieron en escenarios de debilidad política de los oficialismos. ¿La fortaleza política de Cristina sigue siendo un activo económico?

Desde el '70, los gobiernos fuertes nunca tuvieron una crisis. Siempre fueron los débiles: la Junta Militar luego de la Guerra de Malvinas; el alfonsinista luego de la crisis con los militares; Menem buscando la reelección en el medio del tequila y, por supuesto, el caso paradigmático de De la Rúa. Hasta ahora, el kirchnerismo ha sido muy fuerte y ha logrado ser creíble en materia de gobernabilidad. El resultado electoral de las elecciones venideras es importante para saber si vamos a tener una aceleración del proceso de ajuste macroeconómico.

¿O sea que piensa lo contrario a Federico Sturzenegger, que dijo recientemente que la economía mejoraría si Cristina pierde?

Coincido con él, pero en lo referido al mediano y largo plazos. No estoy tan de acuerdo en que, si pierde Cristina, haya una mejoría en el corto plazo.

Muchos colegas locales están advirtiendo sobre una potencial tormenta de frente en el horizonte en base a un menor crecimiento económico de los emergentes y, sobre todo, con un cambio de sesgo en la política monetaria de Estados Unidos. ¿Coincide?

No estoy tan de acuerdo. Hay que entender que las condiciones internacionales (tasas bajas, buenos términos de intercambio y crecimiento elevado de las economías en desarrollo) que enfrentaron los emergentes en general, y la Argentina en particular, han sido excepcionales. Muchos se alarmaron estos días con la corrección a la baja que hizo el FMI sobre las proyecciones de crecimiento, pero se olvidan de ver que el mundo emergente crecerá más de 5% este año y el próximo. Cuando se acuñó la expresión “economías emergentes”, tenían una tasa de crecimiento de 3%. Ya no son las tasas superiores a 7% de 2003-2007, pero siguen siendo muy altas. Con respecto a la política de la Reserva Federal, es probable que haya una suba de tasas pero sólo si, como dijo Ben Bernanke, sigue creciendo la economía de Estados Unidos, y esa es una buena noticia. No le está yendo tan mal a Estados Unidos, y lo mismo pasa en Japón. En Europa la situación es más delicada, pero hay muchos economistas que creen que España podría volver a crecer en 2014. El mundo no está en crisis. Por eso, no soy pesimista sobre el futuro del mundo y sobre cómo puede impactar en la Argentina. Eso sí: tampoco hay que pensar que las condiciones externas benévolas persistirán para siempre y que se puede postergar el ajuste. Quienes piensan que en 2015 con algunos retoques a la política económica se pueden hacer grandes cambios, están pensando que las condiciones externas serán las mismas que las de hoy. Y eso es riesgoso.

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