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Proyectando el 2012

La economía argentina.

27-02-2012
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(Columna de opinión de Enrique Déntice, economista senior de la UNSaM)

Los datos conocidos sobre el crecimiento económico en el 2011 evidencian una economía que se mostró fuertemente potenciada tanto en la producción de bienes como de servicios, en los sectores agropecuario, industrial y servicios. El mercado interno ha sido el pilar donde se asentó este crecimiento en un año donde la crisis externa se vivió y se vive con incertidumbre. La dinámica observada en el sector manufacturero durante el primer semestre de 2011 alcanzó un 9% y durante el segundo se ha ido desacelerando como producto de factores tanto locales como externos. En efecto los factores externos presentan un horizonte incierto al que habría que adicionar una más moderada expansión del consumo interno.

El 2012 presagia una expansión si bien más desacelerada para el sector industrial, que iría poniéndose a tono con el nuevo escenario tanto local como externo, caracterizado por el aumento de los costos y la depreciación de las monedas de los socios comerciales principales. La economía argentina tendería a adaptarse a la realidad de un mundo más contractivo y por ello se recurre a la “sintonía fina” que no es otra cosa que orientar los precios claves: salario, dólar, tasa de interés, gasto público y precios al consumidor a niveles menores a los operados en 2010 y 2011, sin que esos precios se muevan de manera aislada.

Ante este planteo, los grandes temas que se abren para el 2012,pasan por preguntas tales como cuánto crecerá el nivel de actividad.  Esta duda está motivada en las mediadas adoptadas: 1) la quita de subsidios (para la disminución del desequilibrio fiscal) y 2) el control sobre la compra de divisas y sobre las importaciones, medidas esencialmente de corto plazo explicables en el resultado del balance comercial y en la cuenta corriente. Otra incógnita que surge es qué pasaría con una economía desacelerada.  Allí se percibe una paradoja dada por la disminución de la tensión que se operaría en los precios internos y en la disminución en las importaciones afectándose de esta manera la producción, la inversión y el nivel de empleo, con un reflejo también de menor actividad en las economías regionales.

La salida de capitales es otro hecho que exhibe una tendencia difícil de poder afirmarse si ha concluído o no. Las causas por la cual la situación aún se halla en escena obedecen a la percepción sobre el tipo de cambio -que este se halla atrasado- y donde la sensación es que no hay corrección del precio del mismo. Otra incógnita a sumar durante el 2012 se encuentra en el desarrollo de la puja salarial y si se puede controlar la misma en valores aceptables. En este sentido el Gobierno espera un desenvolvimiento en un rango de 18%-20% pero, tanto por efecto de deslizamiento de precios como por el aumento de productividad, los reclamos se ubican en 25%-28%.

Por su parte, la inversión en sus anuncios durante 2011 nos indica que los nuevos proyectos representaron el 54%; las fusiones un 19% y las ampliaciones 27%. Los nuevos proyectos se encuadran en la ampliación de la capacidad instalada y la mayor diversificación. Sectorialmente, la industria captó el 38% de las inversiones del año. Durante 2012 se podrían esperar inversiones para sustituir importaciones, traccionadas por la demanda doméstica si bien en términos más acorde con un PIB de 4%.

Para 2012 quedan planteados de esta manera como se resolverán los grandes temas:

1) Cómo sostener la demanda interna, generando los estímulos para evitar la desocupación.

2) Si con el ahorro obtenido de la reducción de subsidios habría mayores márgenes para redireccionar gasto público en un rol anticíclico.

3) A fin de sostener las inversiones, se requeriría de un aumento en los subsidios de la tasas de interés al estilo de los préstamos del Bicentenario.

4) Para cuidar el excedente de divisas, además de las medidas ya adoptadas ?controles de compra de divisas y fiscalización de importaciones-, se debe pensar en que este objetivo se hallara alineado a la evolución de los precios de los commodities.

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