Proyecciones económicas

Muchas dudas, pocas certezas

04-11-2013
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Los gurúes siguen navegando en aguas inciertas. La duda central, en los últimos tiempos, gira en torno al rumbo de la política económica en las varias áreas preocupantes del modelo. En el frente cambiario, el más acuciante, no hay dudas de que la aceleración de la depreciación del peso se mantendrá en niveles algo superiores a la inflación, pero hay muchas dudas sobre eventuales medidas adicionales y sobre su impacto en dos variables clave: reservas y dólar paralelo.

¿Habrá desdoblamiento? ¿Más control sobre las importaciones? ¿Se popularizará el BAADE? ¿Vendrá financiamiento externo privado o se limitará al multilateral, como parecen demostrar algunos acuerdos recientes del Gobierno con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, o a algún swap de monedas? El saldo comercial luce extenuado y varios gurúes proyectan que las exportaciones no crecerán en 2014, lo que redundaría en otra caída interanual para el saldo de comercio.

Lo que enciende las luces de alarma no es el stock actual de reservas, sino la tendencia. “Si el ritmo de caída de septiembre se proyecta hacia el futuro, las reservas se acabarían en aproximadamente un año y medio”, calcula el economista José María Fanelli. En los últimos dos meses del año, se perderían otros US$ 2.000 M.

Mientras la política piensa en 2015 y muchos auguran una avalancha de dólares con un Gobierno nuevo y promercado, el horizonte de la economía parece acercarse cada vez más. ¿Podrá el Gobierno contener la sangría y llevarla a un nivel de US$ 500 M mensuales o seguirá arriba de los US$ 1.000 M mensuales? Ha mostrado voluntad, pero no pericia: la caída se acelera. En octubre se perdieron US$ 1.400 M.

Por el lado fiscal y monetario, no parecen haber grandes novedades, más allá de cierta desaceleración de la emisión monetaria desde un nivel cercano a 40% a comienzos de año a un rango actual de 25-30%. La duda central pasa por cuál será la política fiscal poselectoral. En julio, el gasto primario creció 36,5%, en agosto 33,3% y en septiembre, según proyecciones de ACM, se habría acercado a 40%. En otras palabras, la brecha entre gasto e ingresos ha vuelto a ensancharse. ¿Se profundizará el rojo déficit fiscal? En caso de que haya más “ortodoxia” fiscal, ¿en qué áreas se reducirá el incremento del gasto primario? Desde ya, imaginar a un Gobierno más restrictivo en lo fiscal parece ingenuo, y menos en un momento en el cual precisa recomponer su caudal electoral.

A la larga lista de preguntas macroeconómicas, se le suman otras relacionados a las señales, las palabras y los posibles cambios o enroques de nombres del área económica que den pistas más simbólicas de lo que piensa hacer el Gobierno con la transición.

Las expectativas de cambios ya son un clásico después de las elecciones, y más en aquellas en las que pierde el oficialismo. En este contexto, además, se acentúan por la creencia, o expresión de deseo, de muchos gurúes de que “algo tiene que hacer el Gobierno”. Sin embargo, varios creen que tampoco hay que esperar cambios sino, más bien, un statu quo con algunos “parches” puntuales. “Por ahora no se vislumbran cambios ni en la política ni en el equipo económico. Para eso habrá que esperar instrucciones de Cristina, que seguramente vendrán cuando haya absorbido la derrota y esté nuevamente al mando del Poder Ejecutivo”, dice Miguel Kiguel, desde EconViews.

Recién allí, de llegar ese momento, habrá más pistas para proyectar, ya no sobre qué hará el Gobierno, sino sobre la economía. Hasta entonces, seguirá la neblina.

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