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Por las redes

Once, la minería y América latina.

02-03-2012
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Once y la autocrítica. La tragedia en la estación Once tuvo una amplia repercusión en los blogs. En las bitácoras K predominó la autocrítica y el pedido de que las transformaciones del modelo lleguen, también, al sistema ferroviario. En tanto, en el blog Foro Económico, los economistas Santiago Urbiztondo y Nicolás Grosman escribieron sobre el tema. El Gobierno intervino “temporariamente” la empresa prestataria TBA. En la discusión política y mediática, se han escuchado distintas soluciones para salir del actual brete.

Para Urbiztondo, economista jefe de FIEL, estatizar el servicio o rescindir la concesión al actual prestatario son “opciones que no enfocan correctamente el nudo central del problema, y por sí solas no tienen condiciones de revertir radicalmente la situación actual”. El economista dice que la política kirchnerista para el sector no ha dado resultados: “Aunque las tarifas reales cayeron a la mitad respecto de las de 2001, el costo pleno del servicio (considerando ingresos por tarifas y subsidios) se duplicó; la oferta del servicio medida en el recorrido de trenes y cantidad de asientos disponibles bajó; aumentó el número de pasajeros por tren y por coche ?que se desplazaron con una menor velocidad?; bajó la confiabilidad (mayor porcentaje de servicios cancelados o retrasados) y empeoró la seguridad (mayor número de accidentes) del servicio”. Para que el servicio de transporte urbano ferroviario de pasajeros alguna vez esté a la altura de lo que todos aspiramos, dice Urbiztondo, habría que introducir cambios que aumenten los incentivos para invertir. Para ello, hay que empezar por la autocrítica, es decir, “por reconocer la pésima administración del servicio durante la última década”.

Por otro lado, en su post, Grosman también hace hincapié en los incentivos: “Hay que rediseñar la estructura de incentivos para que los agentes involucrados actúen en pos del beneficio social. Los concesionarios deben invertir y controlar; el Gobierno debe regular, supervisar y subsidiar 'inteligentemente' (es decir, una cantidad razonable y apuntando principalmente a la gente de menores recursos) y los trabajadores tienen que hacer cuidadosamente su trabajo”, sostiene.

Minería y caja. ¿Cómo se explican los incentivos que el kirchnerismo le dio a la actividad minera en los últimos años y, particularmente, en los últimos meses, cuando arreciaron las protestas sociales en varios pueblos mineros del país? Para Carlos Leyba, subsecretario general del Ministerio de Economía y vicepresidente ejecutivo del Instituto Nacional de Planificación Económica (INPE) durante el tercer peronismo, la respuesta es clara: “La novedad estructural del período K es que los dólares proceden de la producción. Como aflojó la dinámica de la producción exportable, sin achicarse la demanda de dólares, apareció la debilidad de la caja. Moreno, el hombre de la escasez, pone control a la demanda de dólares. Pero para promover la oferta de dólares, el kirchnerismo se ha convertido en el defensor más entusiasta de la política menemista de minería en gran escala”, escribió el economista en el blog llamado Nos Quedamos en el '73.

La región resiste. “La crisis europea está siendo, por ahora, menos nociva para Latinoamérica de lo previsto a finales de 2011 o a principios de este año. Ya llegamos a marzo y la realidad muestra que la economía de la región está desacelerando su crecimiento menos de lo proyectado. Así lo describe un informe que publicó esta semana entre sus clientes The Royal Bank of Scotland (RBS)”, escribe el periodista (y, ahora, bloguero) Alejandro Rebossio en su blog Eco Americano.

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