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“Pesificar el ahorro no será una tarea sencilla”

Entrevista a Alejandro Robba, de la graN maKro

27-09-2012
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Alejandro Robba, uno de los impulsores de la graN maKro, dialogó con El Economista sobre la coyuntura económica. El ex subsecretario de Coordinacion Económica y actual docente de la Universidad Nacional de Moreno añadió que el nivel de actividad pegó un giro en agosto, irá levantando hacia fin de año y se acercará al 5,1% que proyectó el Presupuesto 2012.

Desde mediados-finales del año pasado, la economía argentina perdió mucho dinamismo. Para muchos economistas, lo peor, en términos de actividad, habría quedado atrás. ¿Cree que el ciclo económico ha tocado su piso y ha comenzado a levantar?

El PBI se desacelera a partir de noviembre del año pasado, con la industria y la construcción creciendo a tasas más bajas desde junio de 2011. Europa estancada, Brasil creciendo al 3% y una cosecha que venía mal, en un marco de elecciones presidenciales con sectores alentando una devaluación, preveían un 2012 creciendo a tasas menores. Luego de un primer trimestre todavía sólido, vino un cuatrimestre de caídas importantes y a partir de agosto hay fuertes indicios de que lo peor ya pasó. El repunte del consumo privado y público a partir de agosto gracias a los aumentos salariales, jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo, sumado a mejores expectativas en Brasil y la maduración de medidas como la pesificación del sector construcción, el plan de viviendas Procrear y la orientación del crédito para inversión por parte del BCRA, determinarán una última parte del año que puede darnos una sorpresa, acercando el nivel de crecimiento efectivo al previsto en el Presupuesto (5,1%).

Son varios los especialistas que dicen que ha reaparecido la restricción externa. Sin nombrarla, incluso la Presidenta ha sugerido que el país debe “cuidar” los dólares. Se han tomado muchas medidas en ese sentido y se han evitado tomar otras como, por ejemplo, una mega-devaluación. ¿Qué piensa de la estrategia aplicada por el Gobierno ante este escenario de escasez de divisas y qué medidas deberían profundizarse aún más para alejar la restricción?

La restricción externa nunca desapareció. Las condiciones de la economía mundial en este siglo ?léase los emergentes impulsando el crecimiento y ya no los países centrales- la habían relajado, pero la crisis internacional, que pareciera no tiene resolución efectiva, hace que el Gobierno tenga que poner alertas tempranas para que los dólares se queden en el BCRA y evitar que regresen a manos privadas con el objetivo de continuar con el proceso de crecimiento y evitar el estrangulamiento por divisas. La clásica salida devaluacionista sólo hubiera beneficiado a los que mantienen ingresos y posiciones en dólares, las restricciones cuantitativas ?con problemas de ajuste que se irán resolviendo como se hizo con la implementación de las declaraciones juradas anticipadashan sido correctas para evitar la restricción externa y, adicionalmente, intentan pesificar el ahorro argentino, tarea nada sencilla pero imprescindible para tener políticas económicas más efectivas.

Además de la discusión sobre cuál es la tasa de inflación, hay un profundo debate sobre cuáles son los motivos detrás del fenómeno. ¿Cuál es su visión de las causas de la inflación?

La inflación en Argentina se dispara a través del precio de los alimentos. Un país que exporta alimentos en cantidades importantes a un mercado mundial que convalida precios altos, por demanda concreta o especulación financiera, debe escindir ese proceso de la evolución de los precios internos. Es por eso que la mejor política antiinflacionaria hubieran sido las retenciones móviles, que justamente apuntaban a frenar el impacto de la inflación importada sobre los precios internos. Alimentos más caros impulsan a buscar compensación en incrementos salariales que mantengan el valor real de los ingresos, generando un proceso de puja distributiva que mantiene la inflación inercial en valores elevados que luego son convalidados por el Estado incrementando la emisión monetaria y el gasto público para no afectar el nivel de actividad. Los precios se determinan en el sector real de la economía, no es el Estado el que la genera. No obstante, las condiciones y fortalezas del modelo hacen que aun con una inflación más alta que nuestros vecinos, la misma no se espiralice como en otras etapas de la Argentina.

El tipo de cambio real alto ha sido uno de los puntales del alto crecimiento económico posterior a la crisis 2001-2002. ¿Cree que el país sigue teniendo un tipo de cambio competitivo?

Existen muchas formas de medir la competitividad del tipo de cambio. Según que fórmula tomemos ?comparar sólo con el dólar, con una canasta de monedas, ajustar por precios, por salarios, etcéterael resultado varía. No debemos esperar un tipo de cambio tan alto como el que tuvimos a la salida de la Convertibilidad y la competitividad hay que obtenerla trabajando más sobre otros componentes como la inversión en nuevos productos, procesos, logística, transporte y, fundamentalmente, en la introducción de nuevas tecnologías. Al mismo tiempo se debe seguir con la política de minidevaluaciones periódicas ya que una devaluación más profunda impactaría sobre los precios internos sin obtener el efecto positivo de exportar más, justamente porque el comercio exterior está en retroceso. En este sentido, en los últimos meses, el BCRA aceleró los retoques diarios al tipo de cambio, lo que considero correcto.

La semana pasada se desarrolló en Córdoba el IV Congreso de Jóvenes Economistas Heterodoxos. ¿Cuál fue el objetivo y el balance del encuentro?

La idea del Congreso organizado por la graN maKro en la Universidad Nacional de Córdoba ha sido poder debatir los lineamientos del modelo económico, conceptualizarlo desde el espacio de la heterodoxia económica, analizar el impacto de la crisis internacional sobre el ciclo económico interno y apuntar qué asignaturas pendientes tiene la Argentina en materia de inclusión social. El balance ha sido positivo porque durante todo el día pasaron más de 300 personas entre docentes, profesionales, estudiantes, empresarios y referentes de organizaciones sociales. Uno de los objetivos también ha sido dar el debate sobre cómo se enseña economía en las universidades argentinas, sobretodo porque los planes de estudio sólo focalizan sobre la corriente ortodoxa y su continuación neoliberal y dejan de lado cualquier desarrollo alternativo y heterodoxo. Creo que tenemos que preparar profesionales para que trabajen en un mundo nuevo y en una Argentina industrial y deben conocer todas las corrientes de pensamiento, máxime si vemos que las ideas convencionales han llevado a la crisis internacional en el mundo desarrollado y no dan respuesta para su salida.

Por nombres propios y medidas, muchos creen que el kirchnerismo, en términos de política económica, está en su momento de mayor heterodoxia. ¿Usted coincide?

Con sólo leer el discurso de Néstor Kirchner al asumir la presidencia puede apreciarse que las ideas allí expuestas son las que se vienen desarrollado desde el 2003: consumo como motor del crecimiento, el Estado como un actor fuerte y reparador de desigualdades, la obra pública como política de Estado, la reconstrucción de un capitalismo nacional, el trabajo formal como factor principal de la inclusión y la integración regional, entre otros. Luego, se fueron dando pasos en ese camino con medidas revolucionarias como la estatización de las AFJP, la Ley de movilidad jubilatoria, el Programa Conectar- Igualdad, la recuperación de la obra pública y, este año, YPF, el BCRA, la Ley de tierras, el Estatuto del Peón Rural, modificando las leyes y fundamentos del modelo de valorización financiera anterior y creando una nueva institucionalidad que brinde bases sólidas al modelo productivo actual. Tal vez, el cambio en este año ha sido poner en práctica la “sintonía fina” y actuar más sobre cuellos de botella y problemas de coordinación de política del lado de la oferta para complementar todos los esfuerzos de seguir empujando el crecimiento por el lado de la demanda efectiva.

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