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Los números del Central

El patrimonio, resentido.

15-03-2012
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(Artículo de opinión del economista Jorge Ingaramo)

El Tesoro Nacional cerró 2011 con un superávit primario inferior a los $ 5.000 millones. Pero hay que decir que recibió de las instituciones de la seguridad social y del Banco Central, entre otras, transferencias por $ 23.400 millones. Su déficit financiero, luego del pago de los intereses de la deuda y otros compromisos, superó los $ 30.660 millones. Poniéndolo en dólares promedio de ese año, el déficit primario, sin computar transferencias desde otras cuentas públicas, equivale al 1% del PIB (U$S 4.400 millones), mientras que el financiero, medido de igual manera, orilló el 2,9% del PBI (U$S 12.870 millones).

El año pasado fue inmejorable desde el punto de vista del sector externo comercial. La combinación de formidables exportaciones agroindustriales y mineras con términos del intercambio absolutamente favorables, permitió un ingreso de divisas excepcional. La demanda de importaciones, atraso cambiario mediante, y el apuro por remesar utilidades al exterior, por las empresas filiales de matrices ubicadas en países “con problemas”, produjeron la crisis cambiaria, que se insinuó inmediatamente después de las elecciones y concluyó con los controles, primero cambiarios, y luego comerciales de los secretarios Guillermo Moreno y Beatriz Paglieri. Pero tenían todo para ser felices y no necesitaban de un déficit fiscal de tamaña magnitud que, bien medido, sólo puede ser financiado por un país con un fluido acceso a los mercados de capitales. Todavía no contamos con la cuenta de Ahorro e Inversión del Tesoro para febrero, pero tenemos un indicio del “aprendizaje” si consideramos enero. Téngase en cuenta que el Gobierno actuó (y actúa) con la presunción de que 2012 será malo en términos externos y, por ende, hay que tomar precauciones.

La sequía, que priva de más de U$S 4.500 millones por ingresos externos, estimuló esta conducta. Recuérdese, por otra parte, que los controles de Moreno y la AFIP lograron mantener las reservas del Banco Central en torno a U$S 46.700 millones, en una época (octubre 2011-febrero 2012) en que entran muy pocas divisas provenientes de la soja. Repetimos que los seis meses de abstinencia de soja representan casi U$S 100 millones menos de ingresos, por día hábil, o sea algo así como U$S 2.000 millones por mes.

¿Qué pasó con el Tesoro en enero? Aumentaron los ingresos corrientes: 27,3% y de recursos tributarios: 26,7% (interanual). Aumentaron el gasto corriente 37,4%, dentro del cual consumo y operación subieron 29,6%; remuneraciones, 24,8%; prestaciones de la seguridad social, 42,4%; transferencias corrientes, 24,5%; al sector privado, 19,7% (¡qué alivio, porque hasta las elecciones fue del 40%!); al sector público 41,1%, entre ellas a provincias y a la CABA, 55,8%. En síntesis: el Gobierno pisó hasta donde ha podido las remuneraciones, que crecieron como la inflación y cortaron transferencias a privados, pero la fiesta siguió con las provincias y con el gasto corriente del Estado Nacional. El gasto de capital creció 30,3%, con la inversión real directa al 37% y las transferencias a las provincias al 38,7%.

Los ingresos y gastos crecieron al 27,4% y 36,6%, respectivamente, por lo que el Tesoro pasó de un superávit casi nulo en 2011 a un déficit de $ 2.815 millones, o sea una diferencia equivalente a U$S 675 millones que, anualizada, equivale a 1,8% del PIB. Como conclusión, hasta ahora hubo muy pocos cambios financieros para el Tesoro si se tienen en cuenta los anuncios de los recortes de subsidios.

El Banco Central

Se anuncia el fin de la convertibilidad y la asignación de una nueva misión al BCRA, la del “crecimiento con equidad”. Veamos la situación patrimonial del banco al 23 de febrero de 2012. Las reservas (U$S 46.906 millones) ya no cubrían la base monetaria (U$S 47.424 millones). Quiere decir que el concepto de libre disponibilidad debía modificarse, puesto que las utilidades del Banco Central, que pueden ser transferidas al Tesoro, o han desaparecido o están en trance de hacerlo (las “rentas de la propiedad” transferidas al Tesoro, en enero, sumaron apenas $ 50 millones). El patrimonio del BCRA está absolutamente resentido y debe ser mirado con muchísimo cuidado. Fuera de emitir sin respaldo, el Central ya no tiene instrumentos (como ser las operaciones de mercado abierto, habituales en otros países), para financiar transitoriamente al Estado en momentos de menores ingresos estacionales debido a problemas imprevistos.

¿Por qué no puede hacer operaciones de mercado abierto? Porque las Letras Intransferibles del Tesoro Nacional han hecho que la cuenta de títulos públicos, que no tienen mercado en su inmensa mayoría y que no rinden casi nada, alcance la friolera de U$S 30.970 millones, algo así como 6,5 puntos del PIB. Aclaramos que no están computados los más de U$S 15.000 millones de adelantos transitorios al Tesoro, ya que nos interesa sólo ver la composición del patrimonio (respaldo) del banco, que se va a encargar del “crecimiento con equidad”.

Entre paréntesis, las reservas internacionales son apenas el 44,5% de los activos del banco. Queda por explorar qué hay en el resto: los activos vinculados al Estado representan el 43,9% y de ellos dos tercios son indisponibles o no tienen mercado. El Banco Central ha emitido títulos para esterilizar (principalmente para comprar reservas) por U$S 25.358 millones, que equivalen nada menos que al 53,5% de la base monetaria. Por su parte, el patrimonio neto formal del Banco Central es de U$S 9.656 millones. Pero si el componente Títulos Públicos del Activo, cuyo capital comienza a vencer en 2016, se netea, el patrimonio neto pasa a ser negativo por U$S 21.314 millones, nada menos que el 4,8% del PIB.

Finalmente, de la compra de divisas para prestar al Estado (que le va a devolver prácticamente sin intereses a partir de 2016), prácticamente el 82% paga los intereses de las LEBAC y NOBAC, que hoy rondan el 13% nominal, mientras que el activo que las compensa en el balance, no supera al 1% y monedas, si es que el Estado (entre 2016 y 2021) decide honrar su deuda. ¿Alguien cree que la autoridad monetaria, que está haciendo el negocio de los pelones, puede fomentar el “crecimiento con equidad”, en este contexto? Lo máximo que puede hacer es financiar transitoriamente un gasto público absolutamente insostenible y de la peor manera posible. Hubiera sido mejor que la Presidenta esperara un mes a ver cómo viene la cosecha de soja que, dicho sea de paso, en cuanto a precios internacionales, pinta muy bien.

(De la edición impresa)

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