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Los costos del déficit energético

Crece el déficit comercial del sector.

21-12-2011
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(Columna del ingeniero y economista Daniel Gustavo Montamat)

En los diez primeros meses del año pasado la balanza comercial energética todavía era

superavitaria en más de U$S 800 millones; este año fue deficitaria en U$S 3.588 millones. El déficit total del año 2011 rondará los U$S 4000 millones (se incluye la electricidad). Para el año próximo es posible que ese déficit se duplique, transformándose en una amenaza para el equilibrio de las cuentas externas. La nueva administración ha decidido reducir de manera drástica los subsidios a la energía reconociendo el impacto de los mismos sobre las cuentas públicas. El subsidio energético con impacto presupuestario, que este año va a aproximarse a los $ 45.000 millones, representa más de un 40% del total de los subsidios. Si se suma al energético el subsidio al transporte, la cuenta asciende casi al 60% del total de los subsidios.

El crecimiento exponencial de los subsidios energéticos a partir del año 2005 es una de las principales causas que explican la licuación del superávit presupuestario, la desmesura en el aumento del gasto público y el alza sostenida de la inflación. La reducción de subsidios planteada por el Gobierno puede contribuir a mejorar el balance de las cuentas públicas del próximo ejercicio, pero como los precios de la cadena energética siguen sin variación, es esperable que la oferta nacional siga declinando y que haya que suplir la brecha con mayores importaciones.

El papel de los subsidios

La reducción de subsidios implica un alza de las facturas de gas y electricidad para los usuarios de esos servicios y es razonable que las nuevas tarifas tengan algún impacto sobre los consumos

residenciales (efecto elasticidad precio del consumo energético). También es esperable que una economía cuyo crecimiento tiende a desacelerarse sea menos demandante de energía. Sin embargo, previendo una declinación productiva del gas natural argentino de 5 millones de metros cúbicos día y un aumento moderado del consumo de entre 4/5 millones de metros cúbicos día, va a ser necesario aumentar la importación de gas de Bolivia (para el año próximo está previsto que el abastecimiento aumente a 13 millones de m3/día) y aumentar la importación de gas natural

licuado.

El Gobierno ya lanzó y abrió una licitación por 80 barcos metaneros (más de un 50% de las cargas contratadas para este año). El rubro de importaciones de productos derivados también seguirá creciendo, aunque a menor ritmo que en estos dos años, debido a las perspectivas de ralentización económica. Todavía habrá un saldo favorable en el balance de petróleo debido a la exportación de crudos pesados y a la falta de optimización de la capacidad de refinación. Si el déficit de la balanza comercial energética trepa a U$S 8.000 millones, el problema energético aumentará su impacto en la balanza de pagos.

En el 2012 la energía va a ser parte del problema económico. Es un sector donde los anuncios de

“sintonía fina” no cierran. Se requieren replanteos fundamentales de la política vigente y la  implementación de una política de Estado que se traduzca consensos de largo plazo.

(De la edición impresa)

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