Las perspectivas de la economía

Crecimiento bajo e inflación alta

17-09-2013
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(Columna de Fausto Spotorno, director de Research de OJF & Asociados)

Luego de un buen segundo trimestre, producto de la recuperación de la cosecha gruesa, la actividad económica volvió a mostrar signos de desaceleración. Lo cierto es que las buenas cifras observadas en el segundo trimestre son la excepción más que la regla y lo que hoy observamos en la producción de bienes y servicios es una tendencia al estancamiento, que en algunos sectores ya lleva varios años. A pesar de esto, la inflación se mantiene elevada. En el futuro, este proceso tenderá a acentuarse.

Por un lado, existen fuertes restricciones al crecimiento y, por el otro, la emisión monetaria para financiamiento fiscal, en conjunto con cierta devaluación de la moneda, probablemente acelere el proceso inflacionario. Desde la crisis del 2002, la economía pasó por una primera etapa en la que el PIB mostraba altas tasas de crecimiento y la inflación se mantuvo relativamente baja gracias al elevado nivel de capacidad ociosa de la economía. Entre el 2003 y el 2008 la economía creció a un ritmo del 8,4% y la inflación promedio estuvo en torno al 12,4%, con años en los que estuvo por debajo del 4%.

A partir del 2008, sin embargo, se observó una desaceleración de la actividad económica con una aceleración en la inflación. De acuerdo al Indice General de Actividad (IGA-OJF), que es un estimador del PIB, la economía creció a un ritmo del 2% anual entre 2008 y el 2012, pero la inflación promedio fue del 22,2%.

Nuevo equilibrio

En el 2013, la actividad económica mostró un primer trimestre de estancamiento (de acuerdo al IGA-OJF), seguido de un excelente segundo trimestre en el que la economía creció en el rango del 6% anual, gracias a la cosecha gruesa. Sin embargo, una vez superada la misma, el ritmo de actividad económica mostró una desaceleración. Según el indicador mencionado anteriormente, la economía creció sólo 2% en julio y el consumo en supermercados se mantuvo estancado. Las primeras cifras de agosto, como la producción automotriz (-12,2%), parecerían indicar que esta tendencia se mantendrá.

Por el contrario, la inflación parece estar tomando fuerza nuevamente. Durante julio, en base al índice del Congreso, los precios minoristas aumentaron 2,6% mensual, evidenciando una inflación anual del 24,8%. Para agosto la cifra habría superado el 25% anual. De esta manera, se observa que tras el agotamiento del congelamiento de precios comenzó una nueva suba de la inflación.

Hacia adelante la tendencia que se espera en la economía es preocupante. La actividad económica tiene serias limitaciones para crecer e incluso hay sectores muy importantes que muestran una tendencia al estancamiento que ya lleva años. Entre éstos están nada menos que la producción agrícola y la industria manufacturera. En efecto, se estima que la producción agrícola en el 2013 superará levemente las 97 millones de toneladas, cifra que ya se observaba en 2007: eso implica que la misma lleva ya seis años de estancamiento.

La producción industrial muestra un proceso similar. Si tomamos el IPI-OJF ajustado por los efectos estacionales, veremos que la producción industrial en julio de 2013 es 1% inferior a la alcanzada en octubre de 2007. Si se observa una serie se podrá ver que el máximo nivel de producción se alcanzó en agosto de 2011 (hace dos años). El escenario es un poco peor si se excluye de la medición la producción automotriz, ya que se observa un estancamiento que viene desde julio de 2007.

Pero lo más preocupante del caso es que justamente estos dos sectores que muestran una tendencia de estancamiento en el mediano plazo fueron los que explicaron gran parte del crecimiento en lo que va del 2013, junto con el sector financiero. Esta aparente contradicción se debe a que tanto el agro como en la industria habían mostrado una caída del nivel de actividad durante el 2012 y es el rebote experimentado en el 2013 lo que explica la expansión. La mejora en el nivel de actividad del agro, la industria y los bancos también arrastró a otros sectores como el transporte, el comercio mayorista y el comercio minorista.

Sin embargo, a medida que se agota este rebote, la economía tiende a desacelerarse y eso es lo que está observándose en este tercer trimestre.

Perspectivas

Teniendo esto en cuenta, es difícil pensar en el 2014 el crecimiento pueda ser mejor que el de este año. Los sectores que explicaron la expansión en el 2013, con excepción del sistema financiero, difícilmente puedan reproducir la performance de este año. Por otra parte, la Argentina enfrenta una restricción energética muy importante que le pone un techo a la expansión económica, dado que un mayor ritmo de expansión implicaría un elevado requerimiento de energía e insumos y, por lo tanto, de dólares que hoy escasean. Pero a pesar de esta tendencia a la desaceleración, la inflación seguirá siendo alta. Para lo que resta del año, se espera mayor inercia inflacionaria debido a que sus causas se profundizarán.

Primero, el déficit fiscal estacionalmente crece hacia fin de año, por lo que aumentará la emisión de dinero para financiarlo. Segundo, el aumento del ritmo de devaluación oficial (desde un promedio de 1,6% mensual en el primer semestre hacia 2,2% en julio) ya empieza a tener un correlato en los precios y se espera que la tendencia continúe para no seguir atrasando el tipo de cambio. Tercero, las medidas del Gobierno en estos meses buscan incentivar la demanda (cambios en ganancias, asignaciones familiares, etcétera) y el consumo sin que haya un correlato en la oferta agregada. En este contexto, es posible que en los próximos dos años la economía profundice el proceso que se venía observando. Esto es, bajo crecimiento y alta inflación.

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