“La globalización deja poco lugar para los proyectos económicos nacionales”

Entrevista a Thomas Palley

13-09-2013
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El economista estadounidense Thomas Palley, de impronta heterodoxa, fue uno de los invitados centrales del V Congreso organizado por la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA). En su ponencia ensayó una fuerte crítica al modelo neoliberal global que impera desde finales de los '70 y que reemplazó al “modelo virtuoso keynesiano” en el cual el pleno empleo era un objetivo central y las ganancias de productividad redundaban en mayores salarios. El neoliberalismo rompió ese vínculo sostuvo Palley y expresó que “la globalización es una red de producción flexible que busca localizar la fabricación de bienes allí donde los costos sean más bajos”. Luego de su disertación, dialogó con El Economista.

En su presentación, manifestó que sigue imperando el neoliberalismo. ¿Por qué?

Los mismos economistas que estaban a cargo de la economía lo siguen estando hoy, y lo mismo ocurre con los políticos. No estoy viendo ningún cambio de personal, en las maneras de pensar o en la política. Creo que se asustaron un poco en 2008-2009 y se volvieron temporalmente keynesianos, pero ya están abandonando ese enfoque. No hay discusiones sobre cambios en la dirección sino en ponerle un freno a los estímulos y en volver a las políticas de antes.

También manifestó que el modelo export-led que han adoptado muchas economías emergentes como estrategia adaptativa a la globalización ha perdido viabilidad. ¿Por qué?

Así es. El modelo export-led se quedó sin fuerza. Y ya lo estamos viendo: las economías emergentes se han desacelerado y sus superávit de cuenta corriente tienden a achicarse. Y los mercados están cada vez más vacilantes y dudosos sobre el futuro de los emergentes, lo cual aumenta su fragilidad financiera. El boom de las commodities se está desinflando. La Argentina tiene una ventaja en este sentido porque, a pesar de una economía global estancada, la gente tiene que comer y beber. Es decir, van a seguir exportando comida y Malbec. El golpe sobre otras commodities va a ser peor y por eso países como Brasil, donde el mineral de hierro es tan importante en sus exportaciones, van a sufrir más.

¿Esto tiene que ver con un déficit de demanda?

Sí, la demanda ya no crecerá como antes. Además, hay otra tendencia: hay cada vez más países intentando replicar ese modelo y por eso vemos que la producción empieza a trasladarse de China a Vietnam, Indonesia o Malasia.

O sea que la búsqueda de reducción de costos, sobre todo salariales, es como un círculo vicioso.

Así es. Ese es el modelo de la globalización. Primero se aplicó para enfrentar a los trabajadores del Norte contra los del Sur y ahora a los del Sur entre sí. Incluso, si hay ganancias de productividad, muchos empleos podrían volver al Norte pero eso no implica que crecerán los salarios.

Para salir de este esquema usted propuso, más que políticas específicas, un debate de ideas y valores. ¿Cómo sería eso?

Estamos en una guerra de ideas y una confrontación de valores. Las ideas que ganen serán las que influyan lo que hacemos, el rumbo de la economía y las políticas que se adopten, y por eso son tan importantes. También influirán lo que la gente piensa y espera, lo cual estimulará a los políticos a hacer más. Hay que ir por ese camino.

¿En este escenario que planteó, qué margen tienen los países para ensayar una estrategia económica distinta sin ser penados por no adaptarse al paradigma neoliberal?

Esta es una de las grandes tragedias de nuestro tiempo. La globalización hace que sea cada vez más difícil intentar hacer un proyecto económico nacional.Quienes lo hagan o intenten serán disciplinados por los mercados financieros. Por eso son tan importantes las ideas y lograr que haya un nuevo paradigma global en el cual tanto el Norte como el Sur avancen en la misma dirección y generen un nuevo modelo progresista.

¿A nivel local, que pueden y deben hacer los gobiernos?

Varias cosas. Por ejemplo, debe haber un salario mínimo y un esfuerzo importante para reducir la desigualdad. También debe haber un sistema impositivo progresivo y por eso defiendo las retenciones que hay en la Argentina. ¿Por qué las riquezas de la tierra argentina deberían ir para unos pocos nomás? Las negociaciones colectivas llevadas adelante por sindicatos democráticos también son esenciales.

¿Y qué rol les cabe a los bancos centrales?

Los bancos centrales deben buscar el objetivo de pleno empleo de una manera mucho más seria que hoy en día. Creo que deben haber regulaciones sobre el sector financiero para que, además de ser estable, también contribuya al crecimiento y a la inversión productiva. Los bancos centrales deben encarar ese objetivo y tienen muchos instrumentos, como el manejo de los encajes, para avanzar en ese sentido.

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