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La Fed lanza la QE de final abierto

Un refuerzo sorpresivo para crear empleos.

14-09-2012
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(Columna del economista Gabriel Burin)

La Reserva Federal de Estados Unidos anunció una flexibilización cuantitativa (QE por sus siglas en inglés) “de final abierto”, un refuerzo inesperado de su estrategia previa para contraatacar a la debilidad del empleo en una economía sujeta a los peligros de Europa y su propia desfavorable cuadro fiscal. Pero esta postura más expansiva podría acelerar la inflación en el futuro, dificultando la estabilidad general. El organismo monetario conducido por Ben Bernanke dijo que comprará valores respaldados por hipotecas (MBS, por su siglas en inglés) por US$ 40.000 millones de dólares hasta que mejore sustancialmente el panorama laboral.

El anuncio sorprendió a los mercados y los economistas que anticipaban que la Fed seguiría un enfoque más moderado, con una QE acotada e inferior a su programa anterior.

Está claro que Bernanke quiere tener un efecto más directo en la generación de empleo. Los dos primeros tramos de QE, aplicados ante el golpe de la crisis financiera de 2008-2009, totalizaron una suma descomunal de US$ 2,3 billones, pero la tasa de desocupación tuvo un desempeño mucho menos espectacular, al bajar solo a 8,1% actualmente desde el techo de 10% registrado en octubre de 2009. Es posible que con esta nueva iniciativa la Fed logre levantar el crecimiento económico al 3% y bajar el desempleo a 7,6% el año próximo, según los mejores pronósticos para 2013 de su último rango de proyecciones.

El resultado dista de ser brillante, aunque de todos modos sería bueno para una economía quebradiza y expuesta a potenciales sacudidas. La preocupación de Bernanke por el empleo se basa en un grave diagnóstico más estructural. EE.UU. quedó muy lastimado por la Gran Recesión de hace cuatro años, que más que una recesión común de la posguerra significó la ruptura de toda una economía financiera de “castillo de naipes” donde el empleo dependía mucho del crédito de la Fed y del efecto riqueza de la valorización de las acciones y las viviendas.

Riesgos al acecho

El quiebre de este modelo, junto con otras cuestiones como el progreso tecnológico, hace que varios economistas consideren ahora que como máximo la desocupación podrá bajar a un 6%, en lugar del 4,5 o 5% que se consideraba hasta hace poco. Y como si no alcanzara con eso, hay otros dos problemas mayores que acechan a la economía estadounidense para 2013.

El primero es la falta de resolución de la crisis de la deuda europea, en la que sólo el incumplimiento de pagos de un país periférico de la zona euro tendría más repercusiones negativas que el colapso del banco de inversión Lehman Brothers. El segundo es el “abismo fiscal” (fiscal cliff, en inglés), como se denomina al ajuste presupuestario que debería encarar Washington más pronto que tarde. Por ahora, el panorama es relativamente favorable. En Europa, las autoridades están teniendo algunos avances, lo que se ve en la baja de las primas de riesgo de los bonos españoles e italianos. En tanto, pese a la ansiedad por la situación fiscal de EE.UU., los bonos del Tesoro no reflejan inquietud al respecto porque prevalece la fe en la solvencia excepcional del país que imprime la moneda global.

Pero tanto Europa como la política local podrían causar noticias amargas para una Fed ya exigida por la necesidad de mejorar la actividad sin agitar la inflación. Sin embargo, actualmente los estímulos monetarios grandes tienen el problema de que son difíciles de defender tras años de activismo constante desde la reacción de la Fed de Alan Greenspan al estallido de la burbuja puntocom y los ataques del 11 de septiembre. En parte fogoneada por esa expansión monetaria, la inflación estadounidense llegó a niveles superiores al 5% en el 2008, lo que a su vez contribuyó al derrumbe macroeconómico de ese año, por más que se recuerde a Lehman.

Dispuesto a proteger el empleo, quizá a costa de una inflación algo mayor, posiblemente Bernanke tenga que mostrar como nunca su temple a la hora mantener la estabilidad general.

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