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¿La economía global ya no ayudará más a la Argentina?

Un debate con distintas posturas.

29-06-2012
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"La economía argentina está en camino a una recesión o, a lo sumo, a una tasa de crecimiento baja y el mundo, a diferencia de otras épocas, no tirará un salvavidas. “El viento de cola terminó hace un año y medio”, dijo Eduardo Levy Yeyati esta semana en el XV Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE). Hay tres motivos: 1) los precios de las commodities que exporta el país, si bien altos, ya no suben anualmente como lo hacían hace un tiempo; 2) el apetito por el riesgo ha disminuido y 3) la economía global crece a tasas bajas y con más riesgos a la baja que al alza. “Se parece más a un viento de frente”, describió Levy Yeyati.

Un trabajo de la consultora ACM opina que a pesar de que se mantienen algunos elementos particularmente positivos para nuestro país, el contexto internacional sigue siendo muy vulnerable y ya se observa una clara desaceleración de la actividad, no sólo en los países desarrollados, sino también en los emergentes. “Así, e incluso sin considerar un colapso de la zona del Euro (evento que hoy no se puede desechar), la actividad global mostrará un desempeño más bien moderado o mediocre”, añade ACM.

“En el primer trimestre de 2012 los términos de intercambio cayeron 5,4% respecto del primer trimestre de 2011”, sostiene la economista Guadalupe González, del Ieral de la Fundación Mediterránea. Deterioro, agrega, que se agravó con la apreciación del peso en términos multilaterales.

El economista Federico Muñoz, de la consultora homónima, relativiza el empeoramiento del contexto externo. “El Gobierno comienza a reconocer el enfriamiento de la economía local, pero insiste en culpar al deterioro del contexto internacional por el parate. Nosotros seguimos creyendo que el discurso oficial exagera el impacto del deterioro del contexto externo y que el daño es básicamente autoinfligido”, dice en su último informe. El Indice de Demanda de las Exportaciones Argentinas, el promedio de las tasas de variación del PIB de nuestros principales socios comerciales ponderado por el peso de cada uno como destino de nuestras exportaciones que elabora su consultora, “muestra que el crecimiento económico de nuestros compradores registra una clara moderación (1,4% interanual estimado para el segundo trimestre de 2012 versus 3% en la misma época de 2011)”. Sin embargo, “ese enfriamiento está lejos de justificar la caída de nuestras exportaciones (-5% interanual en abrilmayo). A nuestro juicio, la merma de nuestras ventas obedece más a nuestro creciente retraso cambiario y a las trabas internas para exportar (aceleración de liquidaciones y freno a la importación de insumos) que al deterioro del contexto externo”.

La consultora Economía y Regiones (E&R) habla de un viento de cola que soplará menos de lo necesario: “El escenario internacional que contribuyó con aproximadamente la mitad del crecimiento económico acumulado seguiría jugando a favor, pero pareciera que ya no alcanza. Nuestra economía necesitaría más del mundo que lo que el mundo nos puede dar”. Según E&R, ni la soja ni Brasil ayudarán como lo hicieron a la salida de la crisis de 2008- 2009: “Si bien la tonelada de soja no caería a 300 dólares como con la crisis de Lehman, tampoco subiría a los niveles que nuestra economía necesita. Es decir, la soja continuaría cotizando entorno de 480 / 520 dólares, pero nuestro modelo necesita un precio de la soja mayor al actual. Por otra parte, si bien la economía de Brasil no se contraería como en 2009, tampoco crecería a las tasas que nuestro modelo necesita”.

Mediano plazo

Según Levy Yeyati, la desaparición del contexto externo auspicioso es más que una cuestión de corto plazo. El viento de cola del que disfrutó el país, y América Latina en general, no volverá a soplar en los próximos años tampoco. Esto explicaría porque, según Levy Yeyati, será cada vez más raro que el PIB de las economías de la región crezca a tasas anuales superiores al 4%. Es que, explicó, la economía global durante esta década tendrá poco ver con la primera del Siglo XXI. “La economía mundial será más parecida a la de los '90: compleja y volátil”, añadió y dijo que América Latina perdió la oportunidad de sentar las bases del desarrollo en la primera década del siglo, que fue sumamente excepcional.

(De la edición impresa)

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