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La economía argentina es “exuberante”

Según un trabajo de Munyo y Talvi.

01-11-2011
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La crisis global está produciendo una “nueva geografía económica”, sostienen los economistas Ignacio Munyo y Ernesto Talvi en un paper publicado en el portal voxeu. org. A partir de finales de 2007, la amplia mayoría de los países centrales sufre de un credit-crunch, un declive del consumo privado y la inversión, un desempleo al alza, presiones deflacionarias y una caída de la tendencia de crecimiento de largo plazo. Muchos de ellos no han alcanzado el PIB previo a la crisis.

Pero esa es sólo una parte de la historia. En países como China, Brasil y la India, el PIB ya recuperó lo perdido en la crisis, el desempleo va hacia abajo y la inversión y el consumo interno crecen. Según Munyo y Talvi, “estos desempeños contrastantes no son mera coincidencia; están vinculados entre sí”. La conclusión de los economistas es que la crisis ha generado ganadores y perdedores: por un lado, hay países que han mejorado sus principales tendencias precrisis y, por el otro, países en donde éstas se han deteriorado.

Para ello, elaboraron el Indice Global de Exuberancia Económica, en el que incluyen seis variables macro: producción, empleo, demanda interna, crédito, inflación y tipo de cambio real. Aquellas economías con índices negativos son catalogadas como “anémicas”, en tanto que aquellas en las que el índice es positivo, son “exuberantes”. No todas las economías emergentes son exuberantes. De hecho, muchas de ellas son “anémicas”, como México, los países de América Central y los de Europa emergente. Las economías emergentes que sí son “exuberantes” están en América del Sur, Africa, Oriente Medio y algunas regiones de Asia. De las 42 economías analizadas, la que está en el primer lugar entre el grupo de exuberantes es la Argentina. Otras economías del grupo de ganadores de la crisis son Brasil, India, China, Colombia y Egipto y Perú.

¿Tienen algún elemento en común? Sí, dicen Munyo y Talvi. En general, son exportadores de commodities; colocan una porción importante de sus bienes y servicios en otras economías exuberantes; tienen una baja dependencia de las economías anémicas y tienen oportunidades de inversión en sectores intensivos en capital o sensibles a la tasa de interés que se han beneficiado del contexto global de tasas bajas y de capitales viajando a los países emergentes. Pero no todas son buenas noticias para las economías exuberantes, especialmente las sudamericanas y las africanas. Son, dicen Munyo y Talvi, las más vulnerables ante un deterioro de la economía global.

¿Qué políticas recomiendan los autores para las economías exuberantes? Es clave, dicen, que se reconozcan como tales. Y, en base a ello, apliquen políticas monetarias, fiscales y macroprudenciales acordes.

(De la edición impresa).

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