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En un valle aún y sin brotes verdes

05-10-2016
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por Martín Kalos (Director de EPyCA Consultores)

@martinkalos

La actividad económica continuó en recesión en agosto y en septiembre. Pero una primera señal bastó para despertar exclamaciones de entusiasmo en el Gobierno y sus allegados: la suba del 6,7% interanual en los despachos de cemento (la primera alza desde diciembre), usualmente anticipatoria de una mejora en la construcción.

Sin embargo, la industria, el consumo y el empleo mantienen sus crisis. Los pocos brotes verdes que asoman se producen mayormente en sectores extractivos primarios. En particular, crece el sector agropecuario, debido a la mayor siembra de trigo y maíz prevista en esta próxima campaña, cuyas rentabilidades mejoraron tras la quita completa de las retenciones en diciembre pasado.

El mayor negocio se comprueba en el aumento (de 17% interanual en lo que va del año y de 64% interanual en agosto) en las liquidaciones de divisas por parte de los exportadores de oleaginosas y cereales. Esto incentiva la inversión en maquinaria agrícola y vehículos utilitarios ?la Toyota Hilux continúa al frente en las ventas de automóviles, habiendo desplazado a los autos familiares que dominaban en años pasados?. A la vez, entre enero y agosto el uso de fertilizantes se incrementó 50%, lo cual implica ventas de agroquímicos por U$S 600 millones e incide tanto en la calidad como en la cantidad de la cosecha.

Por el lado estatal, la reactivación de la obra pública es el principal elemento positivo en la dinámica económica actual, y resta ver cuán relevante será el blanqueo para promover la inversión de algunos capitales hoy opacos. La reducción gradual de las tasas de interés de las Lebac también es una potencial buena noticia para el sector productivo, aunque aún le falte camino por recorrer. En los últimos diez meses, se sucedieron los mecanismos para validar distintas “bicicletas financieras” sumamente rentables y con riesgo prácticamente nulo, principalmente a través de Lebac y futuros de dólar.

Esta política monetaria y financiera tuvo por objetivo único declarado la reducción de la inflación ?por ahora sin éxito?, beneficiando en el ínterin a la especulación financiera y desalentando cualquier intención de invertir en capital productivo. Efectivamente, las estadísticas oficiales del BCRA registran que, en lo que va del año, la salida de divisas (principalmente por fuga de capitales) superó la entrada (principalmente por deuda o inversión extranjera directa).

Al interior del país, los préstamos al sector privado crecen por debajo de la inflación: 33,6% interanual en lo que va del año, con 29% de suba en préstamos en pesos y (gracias a la liberación del mercado cambiario) la duplicación del crédito en dólares.

Quizás el brote verde más esperado y deseado por los empresarios argentinos sea la recuperación brasileña. Sin embargo, la industria del país vecino se derrumbó en agosto 3,8% interanual, su peor caída en casi cinco años, echando por tierra el optimismo que comenzaba a vislumbrarse tras cinco meses consecutivos de recuperación. La industria automotriz (10,4% de merma) y la agroalimentaria (8%) fueron las más golpeadas ?ambos sectores con un íntimo vínculo en la producción industrial argentina-. Para Brasil, tras una caída abrupta del 3,3% este año, el FMI prevé una reversión del ciclo con un leve crecimiento del 0,5% en 2017.

El FMI también recalculó sus estimaciones de crecimiento para Argentina, con una recesión más profunda este año (-1,8%) y una recuperación del 2,7% en 2017 (con inflación del 23,2%). Eso implica que a fin de 2017 la Argentina se encontrará apenas 0,85% por encima de su PIB del año 2015 ?pero, según espera el Gobierno de Cambiemos, ya en un sendero de “desarrollo sostenible”-.

Hoy por hoy, al menos, para muchos sectores parece haberse llegado al piso de caída de la producción. Es claro que cuanto antes mejore la actividad económica en el país, mejor llegaremos a poder crecer verdaderamente en 2017. Sin embargo, aún es muy pronto para festejar estos escasísimos brotes verdes como el inicio claro de la recuperación por venir.

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