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“El sector industrial ya no crecerá a tasas tan elevadas”

Entrevista a Abel Viglione.

03-09-2012
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En diálogo con El Economista, Abel Viglione, economista de Fiel y encargado de elaborar el índice mensual de producción industrial (IPI Fiel), repasó la actualidad del sector manufacturero y sus desafíos.

¿En qué momento del ciclo se encuentra la industria?

Desde el 2003, la industria tuvo un período de crecimiento muy fuerte. Luego de la recesión de 2008- 2009, cuando se desplomó el comercio internacional, se reanudó el proceso de crecimiento hasta septiembre de 2011. Ese crecimiento estuvo dirigido por los bienes de consumo durables, es decir, compra por parte de las familias; parcialmente, por bienes de capital, o sea, inversión de las industrias y, dentro de los bienes intermedios, que es 50% de la industria, el panorama estuvo dividido. Algunos, como el cemento, crecían muy fuerte y otros, como el procesamiento de petróleo, caían en forma significativa. En septiembre de 2011 se tocó un pico y, desde entonces, comenzó un proceso de caída.

¿Caída o desaceleración?

Caída. Según la definición del National Bureau of Economic Research (NBER), de un valle a un pico, una economía crece. Desde un pico a un valle, en cambio, cae o está en recesión.

¿O sea que la producción industrial hoy es menor que en septiembre del año pasado?

Sí, por lo menos 4% menor. La caída está dentro de los períodos normales de lo que duran las recesiones industriales. Excluyendo las dos más largas que hubo desde 1980, las recesiones industriales duran entre diez y once meses. Por lo tanto, entre julio y agosto, si se repitiera la historia, podríamos haber llegado al valle. Habrá que esperar los números de agosto y septiembre para corroborarlo.

¿Qué causó el cambio?

Hubo un cambio en la percepción de las familias y en la confianza de los consumidores, que empezaron a bajar el gasto presente, aumentaron el ahorro y dejaron de comprar bienes durables en forma masiva. Muchas familias también fueron afectadas por el menor dinamismo del mercado laboral, que se tradujo en menos horas extras o, incluso, suspensiones. Entre el tercer y el cuarto trimestres también hubo un cambio en la confianza empresarial, lo cual afectó el proceso inversor en el sector industrial y debilitó la demanda y la producción de bienes de capital.

¿Hubo otros factores?

Varios. Entre junio y agosto, dependiendo de la temperatura en el área pampeana, hay faltantes de gas, lo que afecta a los productores de bienes intermedios. Es decir, se corta un insumo clave de la producción. Otro factor que ha golpeado es la política pecuaria. Luego de varios años de carne barata, y de habernos comido diez millones del stock de cabezas vacunas, el 40% de los frigoríficos está cerrado o no está operando. Otro factor fueron las restricciones impuestas a las importaciones, que trabaron varios procesos de producción.

¿Cómo contribuyó el mundo?

Por un lado, están las represalias que tomaron nuestros socios del Mercosur por las medidas que adoptamos de control de las importaciones y también de otros países, muchos de los cuales están reclamando ante la OMC por éstas prácticas. El problema del biodiesel, en cambio, se origina tras la expropiación de YPF y en la decisión de España de no importar más. Por otro lado, está Brasil. En 2011, 42% de nuestras exportaciones industriales fueron hacia allí. Como Brasil creció muy poco en el último año, importó poco y eso afectó al sector industrial argentino.

Cada vez son más los especialistas que dicen que la economía ya no crecerá a “tasas chinas”. ¿Qué proyecciones hay para la industria?

La tasa de crecimiento del sector industrial está determinada por la disponibilidad de factores de producción, el costo de los factores y, principalmente, por la tasa de inversión, que lleva un período de maduración de nueve a quince meses. En los últimos meses, la tasa de inversión ha bajado y esto afectará el crecimiento industrial de largo plazo. Ya no se podrá crecer a tasas tan elevadas. La disponibilidad de insumos también es otra incógnita para muchos proyectos de inversión. Una empresa que sea intensiva en el uso de electricidad o gas no puede iniciar un proceso de inversión porque en invierno le cortan el gas y en verano la electricidad. En lo referido a la mano de obra, no hay dudas de que está capacitada. Sí se puede discutir el costo de la misma. El salario en dólares creció mucho en los últimos años, pero fue compensado por el importante crecimiento de los precios y, sobre todo, de las cantidades producidas. Ahora eso no pasa.

¿Y el tipo de cambio?

Hay diferencias. Si sos exportador a Brasil, tenés un muy buen tipo de cambio real. Si exportás a la Unión Europea, tenés un tipo de cambio real menor pero que todavía es bueno. Si exportás al área dólar, tenés un tipo de cambio real bajo.

Pero se resintió la competitividad cambiaria con Brasil?

Sí, pero sigue siendo alta.

¿El crecimiento de 2003 fue un crecimiento sólo de volúmenes o también hubo un cambio en la matriz industrial?

El crecimiento fue generalizado. Los sectores sustitutivos de importación, como el metalmecánico, también crecieron, especialmente entre 2003 y 2007. Había un tipo de cambio real muy alto. El sector de alimentos, como indica la tendencia de largo plazo, también creció. También le fue bien al sector de bebidas, pues la mayoría de la producción se vende en el mercado interno. También creció la construcción, lo que arrastró de manera importante a los sectores de cementos, cerámicos y sanitarios. Un sector que no creció, a diferencia de la década del '90 cuando sí recibió muchas inversiones, en el sector de energía, ya sea proveniente del petróleo, el gas o la electricidad. Los grandes afectados fueron los que habían sido los ganadores en lo '90.

¿Qué ocurre con el financiamiento?

Históricamente e incluyendo a los '90, la industria tenía financiamiento bancario equivalente al 24% del PIB industrial. En la década del 2000, ese financiamiento no llegó siquiera al 12%. Por eso, el financiamiento de la inversión y el capital de trabajo se hizo con caja, gracias a los elevados márgenes de rentabilidad que hubo hasta 2007. Ahora llegamos a un límite, que es de oferta pero también de demanda. Los bancos disponen de fondos y liquidez, pero no de una demanda significativa. El Gobierno ha dicho que todos los bancos que tienen más del 1% de los depósitos a plazo de todo el sistema tienen que prestar 5% de sus carteras a las Pymes. Habrá algunos proyectos de inversión que antes no iban a aparecer y ahora sí porque los bancos tendrán que prestar a una tasa fija de 15%. O sea, la oferta va a estar abastecida, pero no sé cuánta demanda habrá.

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