El "Rengo" Agulla

Lecciones para la economía argentina

27-11-2013
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(Columna de Marcos Leonetti, economista y director del portal laeconomiaonline.com / Twitter: @MarcosLeonetti)

Horacio Agulla cumplió 51 partidos con la camiseta de Los Pumas el pasado sábado 23 en el test match contra Italia. Lo más rico de esta historia es el camino que atravesó para alcanzar y mantener lo logrado. La vida del “Rengo” Agulla me ayuda a ilustrar a la Argentina, para compartir mi visión del corto, mediano y largo plazo de nuestro bendito país.

A los cuatro años comenzó su idilio con el rugby. Dos años más tarde le diagnosticaron el Mal de Perthes (necrosis avascular de la cabeza femoral, de ahí su apodo), que lo llevaría a quedar postrado de por vida. A los diez años decidió operarse para pasar cuatro años de intensísimo tratamiento posoperatorio. Estuvo en sillas de ruedas y un año sin apoyar el pie derecho. Hasta ese momento, toda su vida fue una lucha contra la enfermedad. Tuvo que decidir como adulto en medio del dolor. Su tenacidad lo sostuvo para superar los obstáculos que le presentó la vida y encarar nuevamente su deporte favorito. Hoy juega en el torneo internacional más exigente del planeta. Con 29 años recién cumplidos, le queda mucho camino por recorrer; tanto como se lo proponga.

¿Y esta minibiografía qué tiene que ver con la Argentina? Mucho. Te va a sorprender?

La Argentina, en el corto plazo, debe afrontar grandes desafíos por el camino que decidió transitar. Básicamente, manejarse con lo suyo. Tiene un cuello de botella que se da por la estructura productiva desequilibrada (en términos de Marcelo Diamand), donde la restricción externa es el resultado de no tener la industria local tan desarrollada como su principal sector competitivo, el agro, lo que demanda salida de divisas al importar muchos insumos y productos intermedios para poder producir.

La llave que abriría muchas puertas casi en efecto dominó sería un ingreso generoso de dólares en forma de inversiones. Estas irían a ampliaciones de plantas, logística e infraestructura, lo que redundaría en un aumento de la oferta de bienes y productos que, a su vez, atacaría la inflación de demanda, por un lado y, por otro lado, a la inflación de costos, al reducir el peso del costo de financiación en la estructura total de costos (al obtener financiación más barata).

En los próximos días recibiremos anuncios de la llegada de divisas para infraestructura, específicamente energía. Las megarepresas hidroeléctricas de Santa Cruz (Néstor Kirchner y Jorge Cepernic) tienen el financiamiento en cierre por parte de capitales chinos por US$ 6.000 millones.

Respecto de la construcción de la represa de ChihuidoI también está avanzando  el financiamiento de capitales provenientes de los grupos rusos Inter Rao y Power Machines por US$ 5.600 millones.

La vedette del mercado de hidrocarburos es Vaca Muerta. Esta es una fuente casi inagotable de riqueza. Muchos players fuertes están haciendo sus ofertas para ingresar al negocio más grande de los últimos tiempos. En palabras del CEO de YPF, Miguel Galuccio: “El mundo está mirando lo que estamos haciendo en Vaca Muerta”.

La Argentina tiene que proponerse en el mediano plazo recuperar el autoabastecimiento energético, no sólo porque lo necesita, sino porque tiene todo para que sea posible. Un ingeniero en petróleo que trabaja en Houston en los últimos años les ha dicho a varios argentinos que “Neuquén será  como Texas”. Afuera lo ven, pero nosotros pareciera que aún no.

Existen grandes inversores que han hecho experiencia en la Argentina que hablan de las oportunidades que ofrece nuestro país. Otros, expertos en valoración de activos y empresas, hablan de lo baratos que están los activos argentinos, y las empresas en general. Pero los mismos argentinos nos negamos, en general, de ver esta realidad que los capitales extranjeros ven con claridad. Los márgenes de rentabilidad que obtienen los negocios acá no se consiguen en muchos países del mundo.

Las expectactivas han jugado en contra en estos últimos tiempos. Algunos desmanejo en materia económica por parte del Ejecutivo han hecho que lo que iba a ser algo manejable se transforme en complejo. Casi innecesariamente. Y lo cotidiano, como la sangría diaria de reservas, siempre opacó los profundos cambios que generan las nuevas leyes como la de mercado de capitales. El desendeudamiento externo en moneda dura queda deslucido por el miedo a quedarnos sin reservas, como si ello fuera irreversible.

Tenemos que sacarnos el fantasma de la cabeza que estemos condenados a repetir cíclicamente cada cinco o diez años una crisis desde la cual comenzar de cero. Tenemos que animarnos a extender nuestros propios límites e ir por el plato fuerte.

Hoy se respira un nuevo aire que da el renuevo en puestos clave del Gabinete nacional. Más allá de los matices, es positivo que Jorge Capitanich ya haya trabajado antes con Axel Kicillof, y que se conozcan.

A mediano plazo

¿Cuáles son las exigencias de moneda extranjera por parte del Estado para cumplir con compromisos de deuda de aquí a 2015?

En 2014, la deuda neta en situación de pago normal (capitales e intereses) alcanza los US$ 9.200 millones y en 2015 llega a US$ 12.600 millones. En términos relativos a los vencimientos de deuda de los últimos años podríamos afirmar que son los volúmenes más altos del ciclo reciente. Pero, ¿qué pasa después del 2015? Los montos se reducen sensiblemente. En 2016 los vencimientos alcanzan a los US$ 6.000 millones, en 2017 a US$ 9.500 millones, en 2018 sólo US$ 4.000 millones; en 2019 US$ 4.300 millones y menos de US$ 3.500 millones en 2020. Para un PIB que en 2013 que podría estar cerca de los US$ 400.000 millones, la carga de la deuda tocaría un pico en 2015 (3,15% como porcentaje del PIB), pero en todos los otros años estaría muy por debajo de ese valor porcentual. Todos estos datos muestran el bajo nivel de exigencia para los próximos años. Si cree que después del 2020 los valores suben, le tengo la noticia que se mantienen en los mismos bajos que el año de referencia.

Si la llegada de dólares aumenta, como está previsto que lleguen para inversión y en especial para energía, y los compromisos externos son relativamente livianos, significa que se podrá destinar más dólares a infraestructura y financiamiento de obras privadas.

Es altamente probable que para 2016 empecemos con un proceso de disminución paulatina de importación de energía. A la vez que la oferta de energía eléctrica provista por las represas en construcción y las centrales nucleares próximas a la puesta en producción ayudarán mucho al humor empresarial para retomar el ciclo virtuoso de reinversión.

Pero es muy importante que el árbol incómodo del corto plazo no nos tape el bosque frondoso del mediano plazo. Esa parecería ser la idea que nos transmiten los números para los próximos diez años en la Argentina.

Como parte de los requerimientos para el desarrollo industrial local, hace falta mano de obra calificada. Hoy la tasa de desempleo está en el 6,8%, pero la tasa de empleabilidad es baja. Se necesitan ingenieros de las principales ramas de la industria. Pero hay brotes alentadores. Sólo en la Universidad Nacional de La Plata, este año se recibieron 400 ingenieros. Puede parecer poco, pero es un número récord para una institución como la prestigiosa platense.

Para terminar con “Hori, el rengo” Agulla, quiero contarles que supo de un nene llamado Valentín, quien padecía la misma enfermedad que él. Lo fue a visitar y a solas Agulla se sacó su zapato, y le mostró su pie descalzo y le dijo: “Mirá Valentín, yo tuve la misma enfermedad que vos. ¿Ves? Esta pierna me ha quedado más corta y tengo que usar una plantilla para compensar la diferencia, la tendré que usar toda mi vida pero estoy bien y eso no ha sido ningún obstáculo para llegar adonde he llegado, por eso vos no tenés que tener miedo, porque no te va a pasar nada”. Valentín tuvo alguien que le mostró el camino. De esta historia nos enteramos por su abuela Silvia Rey de Villa, quien agradeció por carta tremendo gesto.

Hoy, líderes de países vecinos ven los logros que hemos tenido los argentinos desde la salida del 2001 y han empezado a creer que se puede. Creamos que podemos y tendremos razón.

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