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“El Gobierno debe evitar que sigan subiendo los costos en dólares”

Entrevista a José María Fanelli (CEDES)

11-10-2011
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El economista José María Fanelli, quien recientemente ingresó a la Academia Nacional de Ciencias Económicas como académico titular, dialogó con El Economista sobre las perspectivas de la inflación para los próximos meses.

En 2011 la tasa de inflación se estabilizó e incluso bajó, contrario a lo que varios economistas predecían. ¿Por qué cree que fue así?

Porque elGobierno tuvo una política antiinflacionaria. Para ello, utilizó dos instrumentos básicos. Primero, un tipo de cambio administrado. El BCRA intervino en el mercado de cambios de forma de asegurar una tasa de depreciación de la moneda muy por debajo de los índices de inflación. La evidencia empírica aportada por la tablita de Martínez de Hoz y la convertibilidad en los noventa indican que se trata de un instrumento antiinflacionario poderoso. Segundo, los precios de los servicios básicos crecieron muy por debajo de la inflación o quedaron directamente congelados.

Esto también se utilizó como herramienta antiinflacionaria en el pasado, cuando las empresas no habían sido privatizadas. El atraso tarifario típicamente generaba déficit enormes en esas empresas. Hoy, como las empresas no son públicas, se recurre al subsidio generalizado a los transportes, la energía, etcétera. El resultado fiscal es el mismo: creciente déficit. El peso de los subsidios aumentó en más de dos puntos del PIB en pocos años y ya absorbe recursos que son varias veces los que se gastan en, por ejemplo, la asignación universal.

¿Qué cree que pasará en los próximos meses con el alza de precios?

Los programas antiinflacionarios basados en el tipo de cambio y las tarifas de servicios siempre terminaron en aceleración de la inflación en el momento en que esos precios relativos eran corregidos. Las correcciones en general son forzadas. En el caso del tipo de cambio esto ocurre porque la dolarización de los portafolios (o “fuga de capitales”) se acelera cuando el mercado percibe que el tipo de cambio real es insostenible con la competitividad de la economía en franco deterioro. En el caso de las tarifas, éstas se corrigen porque la cuenta de subsidios se hace creciente y no financiable. Las condiciones actuales de la Argentina, con Brasil devaluando y gran incertidumbre global, podrían acelerar el momento del cambio en la política antiinflacionaria actual. El Gobierno aún tiene margen, sin embargo, para intentar una corrección de precios relativos ordenada.

Se cree que el Gobierno, descontando la victoria de la Presidenta, intentará bajar la nominalidad de la economía a partir del año que viene. ¿Usted ve alguna señal en ese sentido o todo lo contrario?

No sé bien cómo interpretar la expresión “bajar la nominalidad”. Si es una forma algo barroca para decir que hay que reducir la tasa de inflación lo veo como una tarea complicada pero sumamente necesaria. Brasil está devaluando, el precio de la soja está cayendo y el superávit de cuenta corriente se está evaporando. En este escenario, siendo muy optimistas, se puede decir que el Gobierno tiene que lograr, como mínimo, que los costos internos en dólares dejen de subir. Esto implica que salario y dólar deben moverse, a lo sumo, juntos. Tratar de lograr esto último sin un programa claro de control de la inflación sería muy riesgoso. Actualmente esto no está ocurriendo y es peligroso perder competitividad ante un panorama internacional difícil. Es de esperar que la próxima administración enfrente esta cuestión a los efectos de evitar una corrección traumática de precios relativos, como las que se observaron con frecuencia en el pasado.

(De la edición impresa)

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