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El dólar y el impacto en la inflación

Opinan Héctor Rubini, Juan José Battaglia y Ramiro Castiñeira

13-11-2015
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Héctor Rubini

(Economista del Instituto de Inv. Económicas de la USAL)

Juan José Battaglia

(Economista jefe de Cucchiara)

Ramiro Castiñeira

Economista jefe de Ecométrica

Desde Cambiemos anticiparon que devaluarán el peso y unificarán el mercado cambiario en un nivel de paridad inferior al valor del dólar blue, cuyo precio bajaría. ¿Lo ve posible?

Héctor Rubini (H. R.): Es posible, pero esto está condicionado a que, en primer lugar, haya una mejora de las expectativas y baje sustancialmente el riesgo país y, en segundo lugar, a que la medida sea parte de un plan integral que incluya una mayor disciplina fiscal y monetaria.

Juan José Battaglia (J. J. B.): Es posible, pero puede tener costos. Hay un mercado formal para pesos declarados (el dólar Bolsa), que es para la compra/venta de dólares en el mercado local y tenés el CCL, que es para operar con divisas en el exterior. Es un mercado legal y sumamente regulado, en donde el BCRA no pierde reservas, casi mayorista y tiene buen volumen. Ese precio hoy está en $14,15 y es más barato que el blue y lo ha sido durante los últimos años. Hasta hace pocas semanas la diferencia con el paralelo era aún más importante, cercana al 15-20%. Por lo tanto, es muy posible liberar el mercado por abajo del blue porque hace tres años está liberalizado de hecho.

Ramiro Castiñeira (R. C.): Sí, pero se necesita un plan integral que incluya, obviamente, la cuestión cambiaria, para que no nos quedemos a mitad de camino. Para saber si tendrán éxito en lograr su objetivo cambiario todavía resta saber qué pasará con los holdouts, las tarifas, el riesgo país, cuántos pesos van a absorber, cómo se va a financiar el déficit fiscal, cuánta autonomía tendrá el BCRA y cómo van a cortar la inercia inflacionaria. Es decir, dependerá del plan integral que se anuncie y, en base a eso, sabremos en qué nivel se unificará el mercado cambiario.

¿Cuál será el impacto sobre la inflación?

H. R.: Va a haber impacto. No todos los bienes intermedios de origen importado han ingresado al país a un dólar superior al oficial. La mayoría de los insumos industriales y agropecuarios, y para ramas como la textil, han ingresado con un dólar no superior a $ 9,60. O sea que algún traslado a precios va a haber. También va a estar condicionado a cómo eso afectará a los costos de provisión de algunos servicios y al impacto, por ejemplo, en insumos para la energía eléctrica o para derivados de petróleo. Va a haber impacto inflacionario, seguramente.

J. J. B.: no hay que minimizarlo. Cambiemos, si gana, no debe hacerlo. Sin embargo, el candidato oficialista y sus asesores lo están maximizando. Veamos. En la devaluación de enero de 2014, subió el oficial, bajó el CCL y el blue, y la inflación aumentó. Es decir, los precios no se regían por el CCL sino, más bien, por el oficial. Pero tampoco hay que maximizarlo. No hay que dejar de tocar el tipo de cambio simplemente por el temor al pass-through. El tipo de cambio saltó 20% en enero de 2014, y los precios se acomodaron un escalón más arriba pero no automáticamente. No fue directo. Hoy la economía está funcionando casi a pleno, hay poca inversión y, por ende, el pass-through puede ser alto. Tampoco ayuda la inercia inflacionaria y la nominalidad que tenemos y, por último, tampoco ayuda que la cantidad de dinero esté creciendo al 35%. Dicho esto, hay maneras de minimizar el traslado a precios. Prueba de esto es que economías latinoamericanas que también funcionan a plena capacidad devaluaron con un pass-through reducido. Su principal punto a favor es su baja nominalidad e inercia.

R. C.: Puede ser bajo o alto, pero el pass-through existe siempre. No se puede negar. La devaluación de enero de 2014 se trasladó íntegramente a precios en un año y medio. ¿Qué le faltó? Justamente lo que decía antes: un programa integral. El ajuste que insinuaba Axel Kicillof quedó trunco y, por eso, el pass-thorugh fue alto. Hay que diseñar un programa y, luego, mantenerlo. La credibilidad del programa será clave para evitar que el impacto en los precios sea alto. La política comercial también será clave.

¿Qué habría que hacer para que el pass-through sea lo más bajo posible?

H. R.: Varias medidas juntas. Primero, enfriar un poco la fuerte expansión del gasto público. Segundo, tener una estrategia gradualista de ajuste de tarifas públicas y quizás mantener algunos controles de precios de manera transitoria. Sino, una liberación cambiaria con una liberación total de precios, va a tener un impacto directo e inmediato. Si hay, además, una liberación, tipo shock, de las tarifas públicas, tendríamos un nuevo Rodrigazo.

J. J. B.: Hay dos herramientas. Por un lado, por primera vez en diez años, podés tocar el tipo de cambio nominal con un plan de estabilización atrás que puede ser gradual pero que tiene que ser integral y atacar los frentes fiscales, monetarios y cambiarios. Eso puede ser una gran ancla para los precios y, sobre todo, si la gente confía en ese plan. Por otro lado, hay que abrir un poco las importaciones. Hoy hay muchos sectores que revalúan stocks porque no saben cuándo ni por cuánto van a poder importar y se protegen ante el costo de reposición. Obviamente, algunos sectores van a perder y no va a ser gratis, pero va a permitir acotar el impacto sobre los precios del corrimiento cambiario. Después de tantos desajustes obviamente algún costo vamos a tener.

R. C.: Hay que decir la verdad, refundar el Indec y, como vengo diciendo, tener un plan íntegral que incluya una reducción del déficit fiscal y la búsqueda de fuentes alternativas a la monetización para el financiamiento del rojo remanente. Asimismo, hay que arreglar con los holdouts y salir a colocar deuda.

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