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El desafío de la industria a nivel global

Habrá más competencia por el market share.

28-08-2011
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(Artículo de Fausto Spotorno, Jefe de Research de OJF & Asociados)

Las principales economías del globo están creciendo a duras penas y se corre el riesgo de que vuelvan a caer en recesión. Como consecuencia, los mercados se derrumbaron y así el S&P500 cayó 200 puntos desde sus máximos. En América Latina la situación es mejor debido a que los precios de las commodities se mantienen elevados y eso tiende a proteger a la región, aunque no se trata de un blindaje total.

La industria a nivel mundial, regional y local enfrentará un escenario mucho más desafiante debido al aumento de precios de las materias primas, al menor crecimiento mundial y a una mayor competencia global para colocar estos productos. Previo a la caída de Lehman Brothers el mundo experimentaba un estado muy particular: casi todos los países mostraban un superávit comercial explicado por los déficits comerciales de EE.UU. y de algunos países europeos. De hecho, se escribieron muchos artículos explicando este fenómeno, como el brillante “paper” sobre la Materia Oscura que escribieron Ricardo Hausmann y Federico Sturzenegger.

Más allá de estos factores particulares que pueden explicar parte del hecho, lo cierto es que el continuo déficit en cuenta corriente de EE.UU. era también el reflejo de un bajo nivel de ahorro y del creciente endeudamiento del sector privado. Tras la crisis del 2008, comenzó una nueva etapa para la economía estadounidense, en la que el sector privado se vio forzado a ahorrar para pagar las deudas adquiridas previamente. Para aumentar el ahorro, un país (al igual que una familia) tiene que consumir menos y ?en lo posible? tener mayores ingresos. Desde el punto de vista de la balanza comercial, esto implica exportar más (ingresos) e importar menos (consumo).

Cuando se trata economías industrializadas, las mayores exportaciones y menores importaciones se refieren principalmente al comercio de productos industriales. Los productos primarios tienen poca relevancia directa en este ajuste, porque son los más inelásticos. Ante la necesidad de ajustar el consumo, una familia, probablemente, decidirá reducir el consumo de televisores y no el de alimentos.

Así, la industria global comienza a mostrar un reacomodamiento y una sobreoferta de productos. Aquellos países que le vendían productos industriales a Estados Unidos y a Europa encuentran que el mercado para sus productos se achicó luego de la crisis de 2008. Pero además, ahora resulta que EE.UU. y Europa comienzan a incrementar sus exportaciones de productos industriales. De hecho, durante el primer semestre las exportaciones estadounidenses de productos industriales crecieron un 18% anual. Cifras similares surgen de las ventas de la eurozona.

Este exceso de oferta de productos industriales explica parcialmente por qué la inflación en EE.UU. y Europa se mantiene relativamente baja, mientras que los precios de las materias primas se permanecen elevados. Este aumento de la competencia en productos industriales empieza a

tener impacto sobre los países emergentes que durante la última década habían logrado colocar sus productos en los países más desarrollados. De hecho, la producción industrial de China comienza a mostrar señales de desaceleración. Según la OCDE la producción industrial en el Gigante asiático creció sólo 1,1% interanual en junio de este año.

Por otra parte, la debilidad del dólar y la fortaleza de las commodities provocan la apreciación de las monedas de los países emergentes, como en el caso de Australia o Brasil. La apreciación del real constituye un desafío para Brasil. La gran liquidez internacional sumada a la suba de tasas de interés para contener la inflación impulsan el ingreso de capitales, que a su vez, se refleja, en la revaluación de la moneda.

Por eso, pese a la buena coyuntura que presenta la economía en su conjunto, la situación para la industria se torna cada vez más desafiante, por lo que el Gobierno ha optado por adoptar medidas que apunten a frenar la apreciación del real, como el impuesto del 1% sobre las operaciones con

derivados cambiarios a futuro. El resultado del comercio exterior brasileño muestra que el superávit se vincula mayormente a las exportaciones de bienes primarios. De hecho, en los primeros siete meses del año, el saldo comercial brasileño fue de U$S 16.126 M. Sin embargo, al excluir las exportaciones de bienes primarios, el déficit comercial se habría ubicado en U$S 50.727 M. Esto permite no sólo dar cuenta del peso relativo que tiene este rubro sobre el comercio exterior, sino que además refleja la exposición de la industria al comercio internacional. El ingreso de bienes de consumo, de capital y bienes intermedios crece a un ritmo significativo e implica un desafío para los productores brasileños, que deben competir con la mercadería importada.

El comercio exterior argentino muestra el mismo esquema. Si se toman los últimos 12 meses, el sector industrial muestra un déficit comercial anual de casi U$S 33.000 millones y todo el superávit del comercio exterior está sostenido por el sector agropecuario. Afortunadamente, la producción industrial de la Argentina aún mantiene un vigoroso crecimiento del 6,3% interanual

de acuerdo al IPI-OJF (Indice de Producción Industrial). Sin embargo, ya comienza a notarse una desaceleración en este rubro. En julio la producción industrial siquiera creció respecto de junio en términos desestacionalizados.

Por ahora, la industria argentina continúa siendo impulsada por el consumo local y de Brasil. Sin embargo, la apreciación real del peso por la inflación, sumado a una abundante oferta de productos manufacturados a nivel mundial, resultará un enorme desafío para la industria nacional.

En este contexto, la industria local debe continuar apoyándose en sus ventajas comparativas, aprovechar para invertir en tecnología, esforzarse por incrementar la productividad y salir a ganar mercados a nivel internacional. Por su parte, el Gobierno debe tratar de reducir la inflación para evitar mayores pérdidas de competitividad y tomar medidas que ayuden a las empresas a lograr estos objetivos.

(De la edición impresa).

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