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El cuarto trimestre

Mayor demanda y menor oferta en el mercado cambiario

02-10-2015
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Nos ocupamos, nuevamente, de las reservas del BCRA. “El deporte nacional es dejar al BCRA sin dólares”, suele decir Miguel Bein, y vaya que los argentinos, aún con los cepos mediante, lo están jugando. En septiembre, la entidad monetaria se desprendió de más de US$ 1.700 millones. “Desde finales de julio y de manera prácticamente ininterrumpida, el Banco Central viene vendiendo en forma neta divisas en el mercado oficial (acumula un saldo negativo de más de US$ 3.000 millones desde entonces), lo cual puso fin a la tendencia creciente que mostraron las reservas desde fines del año pasado”, señalan desde Ecolatina.

Por ahora, la cosmética ha evitado un desplome de las reservas brutas, que siguen estoicas circa los US$ 33.000 millones. Pero cuando el cálculo se hace con las reservas netas de cosmética, los guarismos son mucho más preocupantes. “Siendo muy conservadores, como para tomar como cosmética sólo los préstamos externos de corto plazo que recibe directamente el BCRA (swap con China, Banco de Francia y pases), las reservas netas caerían a cerca de US$ 14.000 millones al 10- D. Semejante caída implicaría que la cosmética (reservas prestadas al BCRA) pasaría a representar cerca del 50% de las reservas contables, una proporción sin precedentes (y sin justificativo, que no sea político)”, explican en Empiria, y añaden: “Pero, por el otro lado, la proporción mostrada de cosmética sobre reservas no tiene en cuenta otros pasivos del BCRA, que con mayor o menor justificación muchos analistas también restan de las reservas. Entre ellos se encuentran los Cedin (US$ 531 millones en la última información disponible), cupones no pagados de bonos poscanje (US$ 1.900 millones actualmente, monto que a fin de año se acercará a los US$ 2.600 millones), Lebac en dólares (US$ 1.850 millones) y depósitos en divisas de los bancos en el BCRA (US$ 7.700 millones)”, advierten desde Empiria.

¿Cómo estamos? “La suma de esos conceptos casi iguala al monto antes mencionado de reservas netas de cosmética (y directamente lo supera por amplio margen si se agregan pasivos no reconocidos, como las importaciones impagas por más de US$ 8.000 millones y los dividendos no girados por cerca de US$ 10.000 millones)”, sentencian.

“Proyectamos reserva brutas en US$ 25.000 millones a finales de 2015, equivalentes a US$ 12.000 netas de pasivos externos de corto plazo del BCRA”, calculan en Elypsis.

“Aunque quedan menos de tres meses para el cambio presidencial, el camino por recorrer en materia cambiaria para lo que resta de 2015 luce muy extenso”, opinan desde Ecolatina. Hasta el 10-D, calculan, hay varias facturas para pagar. “Entre el Boden 2015 (US$ 6.525 millones) y el título de la provincia de Buenos Aires (luego del canje realizado en junio, el monto neto adeudado bajaría a US$ 675 millones), ambos con fecha de pago en la primera semana de octubre, se necesitarían US$ 7.200 millones, es decir, 21,5% de las reservas brutas actuales”, señalan desde Ecolatina.

Además, “a este pago contingente deben sumarse los desembolsos que presionan las reservas todos los meses, y que de manera genérica podemos dividir en tres grandes grupos: venta dólar-ahorro, gasto en turismo emisivo y pago de importaciones de bienes y otros servicios”. ¿Cuántos dólares se irían por éstas vías? US$ 23.000 millones (versus US$ 20.000 millones en el tercer trimestre). Para completar el panorama, añaden en Ecolatina, “para lo que resta del año esperamos una menor oferta de divisas comerciales”, la principal fuente de divisas con la que cuenta la economía. En agosto, el saldo comercial fue de apenas US$ 51 millones (el más bajo para ese mes de los últimos quince años).

Sin embargo, en los últimos días se dio a conocer que el BCRA y el Banco Popular de China habrían acordado una ampliación del swap de monedas. Eso podría ayudar a maquillar las reservas brutas un tiempo más pese a que las reservas netas seguirán en baja. Por lo tanto, los fundamentals del mercado cambiario (es decir, la interacción entre oferta y demanda) seguirán deteriorándose (y la presión sobre los tipos de cambio flotantes continuará creciendo) e incubando, más tarde que temprano, un ajuste devaluatorio (en alguna dosis).

La intención del Gobierno es que la hora de la verdad no llegue antes del 10-D. ¿Llegará? Ya sabe a quién agradecerle.

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