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Economía argentina

¿Qué puede salir mal?

20-03-2012
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l Estudio Bein se pregunta en su último informe por qué podría empeorar el desempeño esperado de la economía en los próximos meses. El pronóstico de crecimiento de la consultora es de 3,5% y la inflación se mantendrá estable, sostiene. Sin embargo, señala tres frentes que podrían generar ruido en la performance de estos meses: que aumente la brecha entre la tasa de interés y la expectativa de devaluación, que las restricciones a la importación enfríen la economía aún más de lo que se está desacelerando y que la puja distributiva continúe.

En el primer caso, lo que explicó la fuga de capitales en la segunda mitad del año pasado fue la relación entre las tasas y la devaluación esperada. En agosto de 2011, cuando la formación de activos externos se aceleró y las expectativas de devaluación aumentaron, la tasa Badlar de los bancos privados se mantuvo en torno al 12%. Aún en septiembre, con una salida de capitales que superó los U$S 3.200 millones, la tasa no superó el 13%. Según el Estudio Bein fue esa inconsistencia que sostuvo la fuga de capitales, que en octubre se ubicó en U$S 2.900 millones y acumuló U$S 21.200 millones en los primeros diez meses del año (casi 45% de ese monto entre agosto y octubre).

La implantación de los controles cambiarios y, posteriormente, la puesta a disponibilidad de los dólares encajados en el BCRA, frenó la caída en los depósitos en dólares y permitió estabilizar la situación financiera, al tiempo que cayeron las expectativas de devaluación, la tasa de plazo fijo volvió a terreno negativo con depósitos a plazo fijo retornando a los bancos y la brecha cambiaria se estabilizó en torno al 10%. “La pregunta del millón es cuánto tiempo puede funcionar una economía en la que está limitada la salida de dólares, y por ende no hay ningún estímulo a la entrada de capitales más allá de la obligación de liquidar el flujo de divisas originado en el país”, se pregunta el informe. “La respuesta no es tan intuitiva y si bien a priori uno se animaría a decir que no puede funcionar para siempre, no es para nada evidente que sus costos se vean en lo inmediato. En cambio, es probable que la brecha cambiaria se ensanche a medida que esta situación se prolongue”.

En cuanto a las prohibiciones para importar, la consultora calcula que un mes de importaciones equivale aproximadamente a U$S 7.000 millones y representa entre el 80% y 90% de la brecha de dólares que necesitará cubrir el sector público en 2012. Y que la política tiene margen como para reducir las importaciones y que se abastezcan con producción local. Las importaciones pasaron de crecer 35,5% anual a 11% entre noviembre y enero. “Sin embargo, el Gobierno cuenta con información imperfecta sobre la matriz productiva y las necesidades de cada sector, con lo que las trabas generalizadas pueden generar ineficiencias no menores en la asignación de recursos, e incluso pueden afectar algunas líneas de producción y generar algún desabastecimiento”.

Por último, respecto al tema paritarias, para el Estudio Bein “el no acuerdo en la paritaria docente nacional es quizás el principal giro de la política observado en los últimos meses”. “Más allá del conflicto, que era algo esperable, es altamente probable que la nominalidad se termine ubicando más cerca del 20% que del 30% que demandan los gremios y bien por debajo del 33% que rigió el año pasado. Lo que llamábamos Plan 18%, hoy es algo más parecido a un plan 20/22%”.

Juan Llach, director del IAE-Universidad Austral, hace en su último informe un punteo con las recientes novedades sobre la economía. El control de las importaciones, la intervención sobre el sector transporte y el conflicto con YPF son algunos ejemplos. “La opción del Gobierno se ha recostado mucho más sobre la profundización del modelo que sobre una sintonía que de fina no tiene nada. Predomina una brocha gorda que pinta todo de un mismo color sin fijarse en los daños colaterales. Uno de ellos apunta directamente a lo que ha sido el corazón de la política económica desde 2003, la competitividad industrial. Día a día van en aumento las empresas que están disminuyendo sus exportaciones porque no pueden competir dado el sostenido incremento de los costos en divisas, a razón del 15% anual en los últimos cuatro años, es decir 75% acumulado. Casi no hay sector manufacturero, incluyendo muchas de las agroindustrias, que pueda absorber semejante aumento de costos y por ello a la reducción de exportaciones se agregará también una caída de la inversión”.

Sin embargo, no es tan pesimista con en el asunto de la sequía. “Es probable que se pierdan 10 millones de toneladas de maíz y 8 de soja respecto de lo previsto, unos U$S 6240 millones menos para la economía (1,35% del PIB) y $ 7900 millones (0,37% del PIB) menos para el fisco. Pero 'la soja siempre vuelve' y la pérdida mencionada se compensará en parte con la notable recuperación de su precio durante el verano”, señala.

(De la edición impresa)

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