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Después del 30-J

Las perspectivas de la economía

01-08-2014
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La discusión jurídica y semántica sobre si la Argentina entró en default es importante (y no hay que abandonarla) pero, mientras el juez a cargo de la causa, las calificadoras y los agentes económicos en general, piensen que el país está en default, es casi una discusión bizantina o, cuanto menos, lateral. “La única verdad”, decía Perón?

Como describe Ricardo Delgado, de Analytica, será el mercado el que decida si el país está en default. “Los que van a determinar si hay default o no son los mercados financieros, los inversores, acá y en el mundo, si compran bonos o no, porque van a decir si quieren estar en una economía o no”, acota el principal referente económico del massismo.

¿Y qué es lo que piensan “los mercados”? “Más allá de la extrema volatilidad por estas horas, una lectura de los precios de los activos locales permite inferir que el mercado todavía incorpora la expectativa de un acuerdo, con pisos que por el momento se mantienen por encima de los registrados a mediados de junio en la previa de la decisión de la Corte Suprema de EE.UU. de no considerar el litigio”, explicaron, al cierre del día jueves, desde el Estudio Bein. Hay que esperar un tiempo más, pero todo indica que el sell-off no será tan brutal como podría esperarse en un escenario de default clásico. “A pesar de haberse expirado el plazo de 30 días sin haberse llegado a un arreglo entre las partes, los precios de los bonos argentinos no cayeron en forma abrupta, como es esperable en un default convencional”, explicaron este jueves desde EconViews. ¿Se debe a que la puerta de una negociación sigue abierta? Es posible.

"¿Pero qué pasa si el default llegó para quedarse? Ajustensé los cinturones! Entramos en una zona de fuerte turbulencia", se preguntan y responden desde Analytica, donde describen el sell-off de activos de los últimos días como "controlado", por ahora. Los escenarios que se abren ahora, excluyendo a un acuerdo entre privados y una reposición del stay, no son buenos y esta tregua financiera bien puede probar ser momentánea. Como señala Nicolás Dujovne, hay varios riesgos en el camino que, de empezar a materializarse, alejarán la posibilidad de un acuerdo y tendrán un efecto pleno sobre las cotizaciones.

La economía

En tanto, en lo referido a la “economía real”, todo apunta para abajo. En rigor, más para abajo que antes. “No es que pasaríamos de un escenario mejor a uno peor. Las tendencias que veníamos viendo, que no eran buenas, se agravarían”, sostiene Dante Sica, director de abeceb.com. Según Sica, dentro de los sectores fabriles, los más afectados serán los de bienes durables y, entre los servicios, los más superfluos y/o reemplazables.  El agro será, dice, el sector menos afectado, al menos por este tema. Marcelo Capello y Néstor Grión, del Ieral de la F. Mediterránea, aportan: “El default, de prolongarse en el tiempo, habrá de tener efectos negativos sobre la actividad económica. La magnitud dependerá de la duración de esta situación, y de cómo se gestionen los diversos frentes que se irán abriendo”.

Un tema clave a mirar es la brecha cambiaria. Luego del pico de $13, retrocedió algunos casilleros. Sin embargo, la presión alcista se mantiene. Hay que seguir de cerca el "contado con liqui", la expectativa de una negociación/acuerdo entre las partes (que, decíamos, aun sigue viva) y, por último, la propia estrategia del BCRA.

En una línea similar se ubicó el consultor Luis Secco: “A mayor inflación y expectativas de devaluación, la actividad económica seguirá sin recuperarse, lo que finalmente terminará impactando sobre los niveles de empleo privado. Ni la inversión ni las exportaciones (cuyo financiamiento se verá amenazado si el default se alarga en el tiempo) podrán sustituir al consumo privado como principal fuente de crecimiento de lademanda agregada. Más aún, la actividad económica se vería crecientemente afectada por las mayores restricciones a las importaciones, en un intento de las autoridades de maximizar los esfuerzos por cuidar las divisas disponibles. Es de esperar entonces un incremento de las presiones sociales, políticas y sindicales”. Y advierte: “En el medio de una recesión, con expectativas de inflación y devaluación crecientes, la gobernabilidad será puesta seriamente a prueba. En tal caso, la incertidumbre económica se verá reforzada por la incertidumbre política, incrementando los riesgos de una mayor inestabilidad nominal y real”.

"Nosotros no esperamos que la cesación de pagos provoque otro colapso como el de 2002. Pero sí creemos que tenderá a empeorar sensiblemente la ?de por sí, delicada- situación de la economía argentina. El default cierra definitivamente el acceso al crédito externo, la vía de escape que el propio Kicillof había imaginado para llegar sin crisis al 2015. Todo indica entonces que se acentuará la dependencia del fisco al BCRA (su único financista), lo que necesariamente se traducirá en mayores presiones cambiarias y tensiones financieras. Es de esperar también una contracción ulterior en los niveles de actividad y empleo. De más está agregar que, tan pronto la sociedad comience a percibir la agudización del deterioro económico, el repunte reciente en la popularidad del gobierno se diluirá sin remedio", opina Federico Muñoz, de la consultora homónima, en su último informe mensual.

Desde ACM, la opinión es la siguiente: "En definitiva, y más allá de las declaraciones oficiales, la Argentina ha ingresado nuevamente en un escenario de default, generando una mayor y creciente incertidumbre que, además de plasmarse en un deterioro del precio de los activos financieros, también impactará negativamente sobre las expectativas de consumidores y empresarios. Este efecto, naturalmente, se reflejará en la postergación de decisiones de inversión y de consumo, finalmente impactando negativamente sobre la demanda agregada. Otro elemento clave, será el virtual cierre del financiamiento voluntario (incluso en el mercado local) para el sector publico nacional y provincial, pero también para el sector privado (e.g. YPF). La ausencia de financiamiento voluntario externo reforzará el efecto negativo sobre la actividad económica ya que se profundizarán las restricciones comerciales y cambiarias para intentar limitar la retracción de las reservas internacionales. Este escenario, a su vez, amplía los riesgos de medidas oficiales cada vez más extremas (e.g. mayores regulaciones al sistema financiero; restricciones sobre el mercado de cambios). Si perdura, está claro que el escenario de default se traducirá en un menor nivel de actividad, mayor inflación y deterioro de las condiciones sociales que se combinará con el escenario político más complejo en la medida que se acerca el calendario electoral".

En Uruguay sacan el lápiz

Los problemas de Argentina ya se padecen en Uruguay, manifestó el reconocido economista Ernesto Talvi, pero aclaró que el reciente default  no desestabilizará financieramente a Uruguay.  "Los problemas de Argentina ya se sienten", aseguró el economista, según la información recopilada por El Observador. “Lo primero, es que está en recesión. Es comprador de nuestros productos y cuando una economía tiene menos capacidad de compra adquirirá menos productos de nosotros”. En segundo lugar, “es un gran inversor en construcción, y esa inversión se está retrayendo como en Punta del Este. Eso ya nos golpeó”. “El otro aspecto es la diferencia de precios, y ahora se disparó el dólar paralelo, el que nos permite ir a comprar barato a Argentina y el comercio uruguayo lo está sintiendo brutalmente”, detalló Talvi.

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