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A "decade won"

¿Quiénes ganaron y quiénes perdieron?

11-06-2013
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(Columna de Martín Tetaz, economista, profesor de la UNLP y la UNNoBA, investigador del Instituto de Integración Latinoamericana (IIL) y del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS). Twitter: @martintetaz)

Con motivo de las celebraciones del 25 de mayo, algunos creyeron ver un error gramatical en el comunicado de la Embajada Argentina en Washington, puesto que pensaron que los diplomáticos buscarían exportar el slogan de “Década Ganada”, con el que el Gobierno Nacional decoró el nuevo aniversario de la Revolución de Mayo. Puede que, en cambio, el error haya sido simplemente en cuanto a los tiempos verbales. Quizás nuestro país buscó homenajear a los ganadores de la década.

Resulta interesante verlo así, por cuanto el saldo de esa competencia es el que determina la nueva configuración de la estructura productiva. Pero antes de despejar la incógnita, juguemos un poco con las creencias populares. ¿Qué sector de la economía piensa usted que se expandió más? ¿Alguno se contrajo en términos absolutos? ¿Quiénes crecieron menos que el Valor Agregado Total (VAT) de la economía?

El cuadro 15, de las series históricas de PIB que publica el Indec, refiere a la “Estimación del PIB por categoría de tabulación a precios de 1993”. Puesto que queremos ver cantidades, ese parece el indicador relevante. OK, convengamos que existen ciertas dudas respecto de los datos desde el 2007 en adelante, pero a riesgo de pecar de ingenuos supongamos que el potencial “dibujo” no alteró las proporciones entre sectores, sino que en todo caso se trató de un make up parejo, en la doble acepción del phrasal verb.

El Valor Agregado Bruto (VAB) creció 77,98%, de modo que cualquier sector que lo haya hecho por encima de ese número aumento su peso relativo, al tiempo que quienes lo hicieron en menor cuantía, hoy son menos significativos en la estructura productiva.

Ganadores y perdedores

Empecemos, como en el Top-40 de los sábados a la tarde por la FM de moda, de menor a mayor. El único sector que, en cantidades, es hoy más chico que en 2003, resulta ser Minas y Canteras, cuyo valor agregado cayó un 2,33% en valores absolutos. Ni hablar entonces de su participación relativa.

Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura creció un escueto 12,74%, desmitificando su rol como motor de la década. Lo del campo resulta, en todo caso, una cuestión de precios y su contribución no es vía una mayor actividad sino, sobre todo, en cuanto permitió relajar la restricción externa.

Suministro de electricidad, gas y agua también tuvo un desempeño inferior a la media, lo cual explica en buena medida la crisis energética actual y la cada vez mayor dependencia de esas importaciones. Salvo que el 50,8% que creció entre puntas, muy por debajo del casi 78% del nivel de actividad, refleje en realidad una notable mejora en la eficiencia productiva que haya bajado drásticamente los requerimientos energéticos de cada peso de PIB generado.

Pero si no fue la de la energía, ¿habrá sido entonces la década de la educación y la salud? Negativo; la participación de “Enseñanza, Servicios Sociales y de Salud” aumentó sólo 45,72%, muy por debajo del 78% que creció la economía, lo que indica que ese sector es hoy menos importante que diez años atrás.

Tampoco tiene asidero la sospecha en el sentido de que el Leviatán habría metido la cola, puesto que “Administración Pública y Defensa” se expandió débilmente: 41,31%.

¿Fue entonces la industria la vedette? Los números no permiten sostener esta hipótesis, en tanto que subió 77,96%, prácticamente lo mismo que el promedio de la economía, lo que termina de dar por tierra con la idea de que Argentina habría aumentado su densidad industrial. Evidentemente, la política industrial de esta década se llama Débora Giorgi y es la misma política que la de los '90, con ministra y todo.

Pero no todos son perdedores.

La construcción, por ejemplo, más que duplicó su nivel de producción, edificándose hoy 124,7% más que en el 2003, lo que convierte al sector en un actor protagónico y permite explicar por qué ha tenido un impacto tan grande en la economía el enfriamiento del sector producto del cepo cambiario.

El comercio también creció bastante por encima de la media (113%), indicando que el consumo efectivamente fue uno de los motores del modelo.

“Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones” se estiró aún más en su performance. Con un 154,5% de crecimiento prácticamente dobló al promedio, ergo, multiplicando también por dos su peso proporcional en la estructura productiva.

La intermediación, primera

A esta altura usted se preguntará: ¿Puede haber algún sector de la economía que haya crecido aún más? Sí, el número uno, gran ganador del modelo, con varios discos de platino y oro en la década, fue nada menos que el sector de intermediación financiera.

En los cinco años que corren entre 1993 y 1998, pleno auge del modelo de valorización financiera, la actividad de intermediación entre la oferta y la demanda de ahorros había crecido 27,64%. En los diez años del modelo de reindustrialización productiva con matriz diversificada, los bancos crecieron (ruido de platillos y tambores)un espectacular 199,75%, o sea,122% más que la industria y que el promedio de la economía.

No estoy seguro de que estos diez años puedan catalogarse como una década ganada, pero sí tengo bastante claro quiénes fueron los que más ganaron en la década.La nueva estructura económica tiene forma de shoppings, bancos y torres de departamentos. Y ahora parece que también festeja con sushi, pizza y champagne.

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