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2013: poca creación de empleo

Otro motor que se apaga

07-11-2012
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(Columna de Lorenzo Sigaut Gravina y Luciano Caldarelli, economista jefe de Ecolatina y economista de Ecolatina, respectivamente)

Existe un elevado consenso sobre el repunte de la actividad en 2013, producto principalmente de la mejoría de los factores exógenos ?recuperación de la cosecha agrícola, menor pago de deuda pública y mayor dinamismo en Brasil?. Las diferencias surgen en cuanto a la magnitud del rebote; algunos prevén un crecimiento anémico de 2% y los más optimistas 5%. En Ecolatina estimamos una expansión del PIB de 3,5% para el año entrante.

La recuperación no será mayor porque el esquema económico vigente no genera suficientes incentivos a la inversión. Si bien no prevemos un escenario anémico, tampoco hay que descartar la posibilidad de que los factores exógenos resulten menos favorables que lo esperado ?preocupan las excesivas lluvias en el campo y las implicancias de la ratificación del fallo de Griesa?.

Más allá de la cifra de la expansión, es importante señalar que el derrame del crecimiento sobre la economía argentina será distinto al pasado. La mayoría de las actividades se verán beneficiadas pero, a diferencia de años anteriores, otras no percibirán mejoras significativas. Un ejemplo concreto son las economías regionales que dependen de la exportación de su producción. La mayor entrada de dólares en la economía y una demanda interna más dinámica no revierten la pérdida de rentabilidad que produjo el deterioro de la competitividad cambiaria.

Tampoco esperamos mayor derrame del crecimiento sobre el empleo. Esto es importante porque la creación de puestos de trabajo fue uno de los principales logros socioeconómico tras la crisis de 2001. En los últimos años la sensibilidad del empleo al crecimiento (elasticidad empleo-producto) se redujo considerablemente respecto del primer quinquenio posconvertibilidad. Gracias a la elevada capacidad ociosa y un tipo de cambio real sostenidamente competitivo, por cada punto de crecimiento del PIB la cantidad de ocupados aumentó en promedio 0,7 p.p. entre 2003 y 2006.

A partir de 2007 esta relación comenzó a debilitarse; cada vez se precisó más crecimiento para el mismo incremento del empleo (la elasticidad se redujo a 0,3 p.p. entre 2007 y 2011). Esto se debió a diversos factores entre los que se destacan: el atraso cambiario, que encarece el trabajo con relación al capital; el sostenido incremento del costo laboral unitario ?ajustado por productividad?; y la insuficiente calificación de los desocupados, que genera problemas de demanda laboral insatisfecha en el sector formal de la economía.

A estas cuestiones estructurales, se le sumó en el último año una fuerte caída en la inversión (especialmente privada) que frenó la expansión del empleo. Así, en los primeros seis meses de 2012 la ocupación creció tan sólo 0,3% i.a. (68 mil puestos de trabajo frente a los 417 mil generados en el primer semestre de 2011) y, de no haber sido por una reducción en la participación de la población en el mercado laboral, la desocupación habría aumentado de 7,2% a 7,9% en la primer mitad del año.

Si bien la reducción de la tasa de actividad (PEA/Población) puede deberse a distintas causas, cerca de 14 mil desocupados dejaron de buscar trabajo por cansancio u otras razones relacionadas con el “efecto desaliento”, cifra 13,2% mayor a la registrada en el primer semestre del año pasado. Si se considera a este conjunto de inactivos como desocupados encubiertos, entonces la tasa de desempleo habría ascendido a 7,7%. Además, en los primeros nueve meses del año se observó una reducción en la cantidad de horas trabajadas en la industria (-0,3% i.a.) y un aumento de la tasa de subocupación demandante (de promediar 5,7% en la primera mitad de 2011 pasó a 5,9% en el primer semestre de 2012).

Dado que el actual esquema económico no augura un repunte sustancial de la inversión, la recuperación del nivel de actividad se traducirá primordialmente en mayores horas trabajadas antes que en la contratación de nuevos trabajadores. De hecho, la creación neta de empleo en 2013 dependerá principalmente del Sector Público. Pero debe considerarse que, desde 2010, el mayor aporte a la expansión de la ocupación en el Estado fue realizado por provincias y municipios (generaron casi tres veces más puestos de trabajo que la Nación), cuya situación fiscal se encuentra muy endeble en la actualidad.

Por lo tanto, el principal motor de creación de empleo para el próximo año (electoral) sería el Gobierno Central. Vale destacar igualmente que existirán algunas mejoras en el mercado laboral pero éstas se acotarán a la recuperación de horas extras y, quizás, a la mejora del poder adquisitivo de los salarios.

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