Trump frenó el ingreso del limón

24-01-2017
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La gestión del nuevo presidente de los Estados Unidos comenzó con una medida sorpresiva para Argentina. Ayer, sin que nadie lo esperase, Donald Trump decidió suspender por sesenta días las importaciones de limones provenientes de Tucumán.

La decisión se comunicó a través del Servicio de Inspección Sanitaria Animal y Vegetal (APHIS), dependiente del Departamento de Agricultura del país norteamericano (USDA), que advirtió que “de acuerdo con la guía de la Casa Blanca establecida el veinte de enero de 2017, emitirá una suspensión de sesenta días de su norma fijada el veintitrés de diciembre de 2016 que permite la importación de limón fresco, fruto del noroeste argentino, a los Estados Unidos continentales”. “Esta estancia será enviada al Registro Federal el veintitrés de enero de 2017”, garantizó el comunicado de la entidad. La decisión sorprendió tanto a dirigentes y empresarios como al Gobierno Nacional, que confiaba plenamente en el retorno de un mercado muy importante para el sector citrícola y que lo había anunciado con carteles en la vía pública, pese a que Trump dejó en claro desde su campaña electoral que se abocaría al proteccionismo. Lo cierto es que, según pudo averiguar El Economista, la medida no apunta específicamente contra la Argentina ni contra su producción, sino que tiene que ver con una revisión de todas las resoluciones dictadas antes del veinte de diciembre del año pasado. Por eso, habrá que observar de ahora en adelante qué se decide, lo cual mantiene en vilo a la actividad.

“El reingreso del limón tucumano cumplió con una serie de requisitos técnicos e institucionales impuestos por el mismo gobierno norteamericano”, explicó el titular de la Asociación Tucumana de Citrus, Roberto Sánchez Loria. “Es sorpresivo, no esperábamos esto. No previmos un escenario como este, porque nos imaginamos que las cosas se desarrollan en función a cierta racionalidad”, declaró el dirigente, al tiempo que remarcó que “ofrecemos un producto a un país que compra y vende y que nos dice que tenemos que cumplir determinadas condiciones. Demostramos que cumplimos con las condiciones que ellos quieren”. “El gobierno norteamericano le debe explicar a nuestro Gobierno las razones de esta medida”, disparó.

Buryaile sigue optimista

Por su parte, el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, salió a hablar y se animó a garantizar que “seguramente los limones argentinos van a ingresar al mercado de Estados Unidos”. El domingo, antes de conocerse la noticia, el funcionario se había mostrado confiado en que el negocio se concretaría sin problemas.

“Lo que se hizo es postergar sesenta días la entrada en vigencia de la resolución que se había tomado en el mes de diciembre en la administración Obama”, minimizó en declaraciones radiales. “Cualquier gobierno que asume supervisa cuáles son los acuerdos que están pendientes de cumplimiento y los prorroga en el ingreso en el tiempo. Hay etapas, y la decisión no fue respecto a Argentina, sino a todos los mercados con los que trata Estados Unidos. Ahora está postergada la entrada en vigencia de la resolución, que es algo normal y no debería llamarnos la atención”, siguió, y remarcó que “el Gobierno va a trabajar con todas las vías diplomáticas”.

Paralelamente, Buryaile se refirió al acuerdo bilateral en materia de carnes, y advirtió que pasará lo mismo que lo que ocurrió con el limón. “Seguramente después los limones y las carnes van a tener el ingreso al mercado americano”, reiteró.

Un mercado difícil

Hace más de quince años que los Estados Unidos dejaron de comprar limones provenientes de nuestro país. Los problemas comenzaron en 2001, cuando las exportaciones se suspendieron a causa de una denuncia por parte del estado de California, que alegaba que la fruta no era inocua en términos fitosanitarios, lo que provocó la pérdida de alrededor de US$ 13 millones, una cifra significativa si se toma en cuenta que Argentina le llegó a vender más de 18.000 toneladas durante aquel año.

En 2016, tras la visita de Obama y gracias a las gestiones del embajador Martín Lousteau y del gobierno tucumano, las puertas parecieron abrirse de par en par. Aunque para el gobernador Juan Manzur el pago a los holdouts y la consiguiente salida del default “volvieron a colocar a la Argentina en el marco de la economía global, con la posibilidad concreta de la apertura de nuevos mercados”, no fue fácil recuperar al nicho norteamericano, y de hecho se temió hasta último momento que la aprobación no se alcanzara antes de la llegada de Trump. Pero los tiempos no dieron.

Acciones en baja

En este contexto, las acciones de la citrícola San Miguel, la mayor exportadora de limones del país, se desplomaron en la jornada del lunes. Durante las primeras horas, la baja llegó hasta el 10%, y luego se moderó con un ajuste final del 6,82%, por lo que los papeles se ubicaron en $ 99,70 cada uno en el Mercado de valores de Buenos Aires.

De todas maneras, el Merval alcanzó un nuevo récord con un crecimiento del 2,26% al posicionarse en 19.470,59 unidades, impulsado por firmas de los sectores energético y siderúrgico.

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