Se perdieron 300.000 hectáreas de soja

06-01-2017
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Un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires confirmó que la falta de lluvias en el sudeste bonaerense provocó la pérdida de 300.000 hectáreas de soja de la campaña 2016/17. La proyección nacional, que estaba estimada inicialmente en 19.600.000 hectáreas, se ubicó ahora en un total de 19.300.000 hectáreas, lo que representa un retroceso interanual de la superficie del 4%, ya que en el ciclo 2015/16 se alcanzaron las 20.100.000 hectáreas.

“El ajuste en la estimación del área de la oleaginosa se produjo a partir de la condición prolongada de sequía en el sudeste de Buenos Aires, que impidió la incorporación de gran parte de los cuadros de soja de segunda”, explicó la Bolsa, al tiempo que destacó durante la ventana de siembra las precipitaciones en la zona fueron de baja intensidad, con registros que oscilaron entre los tres y los cinco milímetros.

De todas maneras, la entidad aclaró que algunos “sectores puntuales” de esa región recibieron “lluvias de abundante intensidad durante los últimos días, como Mar Chiquita, Mar del Plata, Otamendi, La Ballenera y Orense”, y aseguró que “bajo este escenario se registraron progresos importantes de implantación en los sectores más beneficiados”.

Paralelamente, las intensas precipitaciones en el centro de la región agrícola demoraron las labores, aunque todavía faltan dos semanas para finalizar la siembra y resiembra de cuadros en los puntos afectados por excesos hídricos, tormentas y granizo.

De esta manera, a la fecha el avance nacional de siembra cubrió el 92,9% sobre la nueva proyección de superficie, con un progreso intersemanal de 8,9 puntos porcentuales.

Estado de los cultivos Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la cantidad de agua en la zona núcleo “cambió radicalmente la condición del 60% de los cuadros que ahora se los evalúa como muy buenos, pero al mismo tiempo comprometieron el 10% de la siembra, que está entre regular y mala, y queda muy vulnerable ante nuevos episodios de excesos”.

Sucede que al principio de la campaña parecía imposible rescatar los lotes que contaban con escasa humedad, algo que se revirtió con la llegada de las lluvias de las últimas tres semanas. “Respecto de la condición sanitaria de la leguminosa, en la mayoría de los cuadros hay ataques de bolillera e infestación de enfermedades asociadas a las abundantes precipitaciones. Los escapes de malezas siguen dando que hablar, especialmente por las demoras en el control al principio por la falta de humedad y ahora por la falta de piso para aplicar”, agregó la entidad rosarina.

En ese sentido, advirtió que la alerta volverá a encenderse entre los productores a causa de los pronósticos, que señalan que a partir del sábado retornarán las tormentas.

Mercados dispares

La incertidumbre en Chicago continúa ante las cambiantes condiciones climáticas en el país, lo cual evitó descensos fuertes en la soja. No obstante, una toma de ganancias provocó una fuerte baja para el grano, que el miércoles había ganado más de US$ 7 por tonelada. Así, las posiciones marzo y mayo perdieron entre US$ 1,1 y US$ 0,9, y cerraron en US$ 371,9 y US$ 375,2 por tonelada, respectivamente.

En el plano local, la oleaginosa operó en forma estable y no arrastró el comportamiento internacional. La oferta de compra se mantuvo en $ 4.200 por tonelada con entrega inmediata, mientras que con entrega en mayo se ubicó en los US$ 255 por tonelada.

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