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Por lluvias, se perderán cien millones de hectáreas de trigo

Las malas condiciones climáticas de junio le jugaron una mala pasada al cereal en la nueva campaña.

15-07-2016
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Al final, la cosecha 2016/17 que los productores y el Gobierno Nacional esperaban para el trigo no será tal, ya que el clima volvió a complicar las labores y el acceso de las sembradoras a los lotes, en donde los nieles de las napas llegaron a sus picos máximos. Así lo señaló la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que en su informe semanal acerca del estado de los cultivos aseguró que las lluvias del último mes incrementaron la humedad en los suelos que ya arrastraban de las inundaciones de abril, lo cual afectó principalmente al sur de Córdoba y Santa Fe y al norte y sudeste de la provincia de Buenos Aires. Como consecuencia, la entidad recalculó su proyección de superficie de siembra para la campaña fina y la fijó en 4.400.000 hectáreas, un número bastante por debajo de la estimación inicial y que podría seguir bajando si continúan las precipitaciones en la región. Así las cosas, por ahora el crecimiento sería del 20%, mientras que en marzo se hablaba del 41%.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), por su parte, confirmó que en Buenos Aires ? zona clave para el cultivo ? retomaría su lugar en dos millones de hectáreas, aunque advirtió que el cereal tiene “severos problemas”, ya que “las siembras están retrasadas en un 30% respecto al año pasado por los excesos de agua”. Ayer finalizó la ventana de siembra, donde el margen sur es protagonista, aunque esta vez registró “los mayores retrasos de cosecha de soja y maíz”, lo cual “podría terminar afectando el nivel de siembra de los cultivos invernales, entre ellos el trigo”, subrayó la entidad, al tiempo que citó como ejemplo a la cuenca productiva de Tres Arroyos, en donde “se debe casi la mitad de la cosecha de soja de primera, muy poco se ha progresado con los lotes de segunda y la colecta de maíz siquiera pudo comenzar en algún lote”.

Los datos sólo confirman la consolidación del clima como factor decisivo en los mercados, ya que terminó por desplazar a las estimaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y se posicionó como un termómetro para los operadores a la hora de fijar precios. “Llama la atención cómo el clima está contrariando el patrón invernal, causando la imposibilidad de concretar siembras”, expresó la BCR. “La situación de esta campaña es comparable a lo que sucedía hace dos años, en la siembra del trigo 2014/15, cuando los excesos quitaron de las siembras 160.000 hectáreas. Las intensas lluvias recibidas sobrepasaron por lejos las medias mensuales de los veinte a cuarenta milímetos. Aparte, llegaron en enormes cantidades a una gran extensión del oeste, cuando suelen recostarse sobre el este del país”, agregó.

De todas maneras, en Chicago el cereal sigue acumulando bajas, en un contexto de alto stock mundial. La trilla en los Estados Unidos reflejó un aumento en la oferta con rendimientos superiores a la media, con una estimación final que podría superar las sesenta millones de toneladas. En el plano local, el grano se vio afectado por el comportamiento del mercado internacional y cerró con caídas.

Más exportaciones

El escenario preocupa si se toma en cuenta que en el primer semestre los despachos al exterior desde el puerto de Bahía Blanca crecieron el 130%. Tanto funcionarios como dirigentes del sector hicieron fuertes apuestas por el cereal, que generó ingresos por más de US$ 300 millones en la primera parte del año. Luego de la quita de las retenciones y la eliminación de los Registros para las Operaciones de Exportación, el sector tenía todo dado para dar un salto importante y generar mayor movimiento económico en el país. De hecho, según la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, “las exportaciones pasaron de las 718.000 toneladas del período que va de enero a junio de 2015 a 1,65 millones en igual fecha de este año”, y las cifras demuestran que el saldo embarcado en la primera mitad de 2016 superó en 60% el total de trigo enviado en todo 2015. Brasil se mantuvo como principal comprador ya que concentró el 27% de las operaciones, lo que se traduce en un total de 421.000 toneladas. Asimismo, la Bolsa informó acerca de los “demandantes no tradicionales” y citó a países del sudeste de Asia como “Indonesia, que captó el 23% del tonelaje de trigo despachado”, y “Tailandia, Vietnam y Corea del Sur, los cuales reportan similar tendencia”.

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