Cada rebote se presenta como una buena oportunidad de venta

Agosto fue un mes espectacular para la Bolsa porteña, aunque no tanto para los bonos.

1 de septiembre, 2021

Cada rebote se presenta como una buena oportunidad de venta

Por Luis Varela

Agosto no cerró ayer con fiesta en las bolsas del mundo, ni en Argentina donde los papeles mejoraron apenas 0,2%, ni mucho menos en el mundo, donde hubo bajas generalizadas, con descensos no demasiado importantes, pero con un ánimo inversor de mayor cautela. En el mundo también hubo valores débiles para los bonos (sobre todo en Brasil), aunque en el mercado local se vio una mejora en pesos, aunque el riesgo país subió 10 unidades, hasta 1.519 puntos básicos.

En general, el ambiente inversor de todas partes parece ir rotando desde la sensación de que los precios iban a seguir subiendo hasta el cielo, hacia un lugar en el que todos empiezan a comprender que en la lenta y trabajosa salida del Covid habrá enormes desafíos, con empresas volvieron a una producción normal, pero con consumidores que han quedado heridos, por lo que los niveles de compras no serán auspiciosos. 

Dentro de este intrincado movimiento del mundo del dinero, Argentina enfrenta un momento muy particular. El país está metido en plena campaña electoral, a 250 horas de las PASO y a 10 semanas y media de las elecciones de las generales. 

La sensación de que el Gobierno no podrá hacer lo que quiera, hizo que el mercado local tuviera como siempre ocurre en períodos preelectorales un gran pulso alcista por esperanza de cambio. Así, la Bolsa de Buenos Aires tuvo un desempeño espectacular, que determinó un salto del 15% en dólares durante  agosto. E incluso también se vio una mejora en los bonos, pero mucho menor. Con una diferencia clara: las acciones acumularon el mayor volumen de negocios desde que nos calificaron “stand alone”, mientras que los bonos siguen con un monto de negocios mínimo.

Un éxito de Guzmán

Donde sí debe reconocerse que la estrategia de Guzmán tuvo éxito fue en el mercado cambiario. El ancla en el dólar mayorista y una venta masiva primero de bonos y luego de reservas (ayer el BCRA se desprendió de nada menos que US$ 130 millones), permitieron que los 14 dólares de Alberto tuvieran un aumento mensual de entre 0,6 y 1,4%, muy lejos de la inflación estimada para el mes, que probablemente esté otra vez en la zona del 3% mensual.

En las acciones hubo subas mensuales espectaculares. Edenor saltó 60% y hubo aumentos de entre 30% y 55% para papeles como TGN, Polledo, Mirgor, Cablevisión, Transener, Francés, Banco Macro, Galicia y Cuyana. Esto hace que en lo que va de 2021 se anoten incrementos del 80 al 130% en papeles como Polledo, Edenor, Comercial del Plata, Ternium, Clarín, Ledesma, Grimoldi y Agrometal.  Mientras que en el mismo lapso los bonos bajan 5%, los dólares libres suben entre 10% y 22%, con la tasa de los plazos fijos permitiendo entre enero y agosto un acumulado del 24%, por debajo de una inflación que marca 33% en los primeros ocho meses del año.

Parados en este lugar, la gran pregunta que ayer los inversores les repetían a sus asesores de Bolsa fue la misma: ¿sigue este rally o se corta? Y las respuestas que se entregaban tuvieron adentro muchos condicionales. Los analistas hablaron sobre el covid, la cepa delta. También plantearon por supuesto el resultado que tendrán las PASO y las legislativas generales de noviembre. Está en el medio la Niña, con el río Paraná seco. También juega un Guzmán que se quedó sin financiamiento local. Y la necesidad de tener que terminar otra vez en el joystick del FMI, ya que nada parece presagiar otra salida.

Enfriando la euforia por el buen dinero ganado en agosto, el analista Ariel Manito, de Portfolio Personal, puso los puntos sobre las íes: “Cada rebote es una buena oportunidad de venta; no hay drivers que permitan hacer pensar que esto que pasa en este momento pueda ser permanente”.

Y el razonamiento de este especialista lee claramente lo que ocurrió n el último año y medio. Este rally que anotó la Bolsa de Buenos Aires en agosto no es el primero que vive el gobierno de Alberto, ya hubo otros tres movimientos parecidos a lo largo de la pandemia, y bastante más poderosos que este. Entre marzo y agosto de 2020 la suba del Merval fue del 47%, entre octubre y diciembre de 2020 las acciones argentinas subieron 36%, y entre mayo y junio de 2021 el alza fue del 39%. Es decir todas superiores al pulso actual, que llega al 20% contra el último mínimo.

La toma de ganancias

¿Qué factores pueden invitar a los inversores a tomar ganancias? Hay muchos tenedores de papeles locales que están engrampados en títulos argentinos desde hace muchos tiempo, y cada vez que hay una mejora deciden salir, irse, abandonar el barco, porque no ven condiciones por delante que puedan proyectar un país con inversión, crecimiento de empleo y un desarrollo sustentable.

Es más, las dudas crecen cuando se ve que los granos, que le entregaron a Alberto un loto completamente inesperado (con una soja que saltó desde los US$ 300 por tonelada que sufrió Mauricio Macri hasta US$ 610 que se tocaron en mayo) están empezando a pegar la vuelta. Medidos contra los máximos de mayo hay caídas del 25% al 30% para la soja y el maíz. E irónicamente, mientras extiende la prohibición de exportar carne (levantando otro paro del campo) hay serios rumores de que se aplicará una suba a las retenciones de maíz.

Pero probablemente donde más dudas se acumulan tiene que ver con la ausencia de crédito en la que ha caído el presente Gobierno, con una sucesión de medidas y expresiones que son salidas de un cuento de ciencia ficción. Ayer, para que el dólar cierre el mes tranquilo, el BCRA tomó Leliq por otros $350.164 millones. Y en la última semana Guzmán no logró obtener del mercado el financiamiento de pesos que necesita para cubrir vencimientos cortos. Y el camino por venir no es sencillo: de acá a fin de año enfrenta vencimientos por $1,3 billones.

Un frente que podría generar alguna esperanza es la marcha del Covid, ya que en las últimas semanas los contagios y las muertes se redujeron, al punto de que las muertes promedio diarios bajaron de manera vertical: en junio hubo 543 muertos por día, en julio 371 y en agosto 197 (205 ayer). Pero los casos de contagios autóctonos con la cepa delta crecen. Y la ministra Carla Vizzotti dice que para noviembre se empezará con la tercera dosis, cuando los países vecinos ya están empezando.

No vienen días tranquilos. Este sábado está convocada otra marcha de los familiares que perdieron 111.812 seres queridos. En la última convocatoria en la que fueron a llevar piedras con el nombre de los muertos, el Gobierno, con la velocidad de un rayo, sacó las piedras de la Plaza de Mayo y las metió en la Casa Rosada, fuera de la vista de los que pasan. 

Es cierto, las cosas no son sencillas en ninguna parte. Jerome Powell, titular de  la Fed, teme una caída generalizada de precios y sigue estimulando con dólares a dos manos. Con eso ayer en el exterior el dólar subió 0,1% contra el yen, no cambió contra la libra pero bajó 0,1% contra el euro, 0,2% contra el mexicano, 0,6% contra el real y achicó 1,2% en Chile.

En Argentina, mientras tanto, el dólar blue fue intervenido por manos amigas y bajó apenas, pero los otros 13 dólares de Alberto volvieron a subir. El dólar turista subió 5 centavos hasta $170,18, el oficial subió 3 centavos hasta $103,14, el blue bajó 50 centavos hasta $181,50, el mayorista subió 3 centavos hasta $97,74, con el BCRA ganando US$ 25 millones en las reservas hasta US$ 46.180 millones pero habiendo usado US$ 130 millones para mantener el mercado dormido. Y, por cierto, el dólar Senebi subió 45 centavos hasta $174, el MEP subió 28 centavos hasta $170,26 y el contado con liquidación subió 28 centavos hasta $170,40. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 76% y la del CCL y el mayorista fue del 74,3%. Y, además, medidos en pesos, el euro subió 25 centavos hasta $115,42, el real subió 12 centavos hasta $18,94 y la libra subió 12 centavos hasta $134,43. 

Con la advertencia de que puede venir una deflación por ausencia de compradores, las bolsas mundiales estuvieron apagadas. Hubo bajas del 0,1% en los principales índices de la bolsa de Nueva York, y la Bolsa de San Pablo bajó 0,8% (aunque México pudo subir 1,3%). La Bolsa porteña, que venía subiendo a fondo, operó el mejor volumen diario desde que nos aplazaron en la calificación de riesgo: con $2.093 millones operados en acciones y $2.692 millones en Cedears, pudo subir, pero apenas 0,2%.

¿Habrá aire para seguir de manera sostenida hasta las PASO? Ayer se conoció que el patentamiento de autos, el sector que es la gran esperanza de Alberto por el compre unidades argentinas, bajó en agosto 4% contra julio y se colocó apenas 1,8% arriba contra el deprimido agosto del año pasado, cuando estábamos saliendo de la cuarentena más larga de la existencia humana. ¿Qué pasará si el Gobierno es derrotado en las PASO? ¿Podrá venir otro reperfilamiento de la deuda en pesos, como le pasó a Macri con Lacunza?

Los mercados externos

Las commodities, que sostuvieron a Argentina con ingresos que nadie esperaba este año, están navegando en zona de duda. Ayer el petróleo bajó 0,8%, los metales preciosos y las criptomonedas están estacionados sin demasiada fuerza. Los metales básicos siguen vivos, muy firmes, en valores récord en 10 años. Pero tanto en Chicago como en Rosario predominaron las bajas de los granos, que se convirtieron en casi la única fuente de financiamiento de este Gobierno. Los interrogantes son muchos, y no se ven drivers que sostengan el espinel. Quizás sea necesario arreglar con el FMI antes de lo esperado. ¿Será antes de noviembre?