Pensar desintoxicados

Si los políticos interrogados se animan a tener “ideas” acerca de las cuestiones centrales de Argentina, quiere decir que instalamos un caño por dónde puede llegar el aire puro. Un poco de aire puro para pensar desintoxicados es un gran objetivo, ¿no?

3 de septiembre, 2021

Pensar desintoxicados

Por Carlos Leyba

“Chicos, estamos en Harvard. Eso (los abucheos) es para La Matanza”. Seductora, simpática, molesta, Cristina -entre argentinos- marcó la diferencia que, en su comprensión, existe entre lo que supone “elite” en Harvard -que la escuchaban- y estudiantes de La Matanza, ausentes.

Alberto precisó que los dos -él y Cristina- entienden como se le “abre la cabeza” a un estudiante de La Matanza. ¡A los gritos, entendés! No como en Harvard. La profesora marcó la diferencia.

En Harvard le preguntaban a la “abogada exitosa”. En La Matanza, la profesora le gritaba a los alumnos que preguntaban.

Es el clima. Florencio Randazzo, spot radial, grita “no rompan las pelotas”. ¿Respondiendo a Martín Tetaz que en Plaza Houssay señalaba “María Eugenia tiene los huevos bien puestos”? ¡Y la mamá de Florencio nos dice ahora que somos un pueblo de “pelotudos”!

Para aclarar la confusión genética, la abuelita Victoria Tolosa Paz (16 nietos ajenos) al traducir el slogan de la campaña “la vida que queremos” aclaró (por los gritos de Randazzo y la mamá o las dudas que sembró Tetaz) que “en el peronismo siempre se garchó”.

Derecha e izquierda no lo niegan. Aunque Fernando Iglesias se rasque las pudendas en público, Randazzo “rompa las pelotas” o María Eugenia tenga huevos.

Lo que está garantizado es la reproducción sin distinción de banderías y la multiplicación de la grieta.

Lo más grave es que Victoria no tuvo en cuenta que la inveterada costumbre de reproducción, no sólo peronista, hace que el crecimiento de la población, cuando no se promueve la educación (ya lo vimos) y el trabajo (al productivo me refiero), trae como consecuencia la declinación de las cuentas del PIB por habitante.

¡Victoria, de tan poco producir y con tan poca eficiencia, en 2020, administración Alberto, el PIB per capita fue igual al de 1974!

Es que no hay economía que le gane a un aluvión reproductivo sin crear trabajo. El problema, Tolosa, no es cómo “garchar” más sino cómo producir más y mejor.

Tolosa habla de reproducir. Lo que está bien. Pero no de producir lo que, más tarde, genera una brutal contradicción en ausencia de visión sistémica.

Sí, entiendo, como Victoria y Alberto levantan la bandera del aborto, así se logra detener la reproducción, pero queda el goce. Alberto dixit.

Pero el goce sin comer y sin seguridad dura poco.

Aunque nuestra tasa de natalidad (de “garchar”, Tolosa dixit) debe ser mayor a la de Suiza, la de supervivencia por inseguridad es menor.

Acá es más divertido y como dijo la ministro de Seguridad, Sabrina Frederic, en Suiza “es más aburrido”.

La inseguridad, violencia y, porqué no, el atraso vacunatorio, compensan los excesos de goce.

En cuanto a la diversión en el estudio “La cadena de valor del cannabis: situación y tendencias internacionales, y oportunidades para la Argentina” del Ministerio de Desarrollo Productivo (Consejo para el Cambio Estructural, CEP XXI), en la página 11 se identifica la aplicación recreacional del cannabis (sic). Lo que se produce se consume.

Seguramente es por eso que, ante el anuncio de incentivos a la producción de la hierba, Vidal, la de los huevos según Tetaz, señaló que “una cosa es fumarte un porro en Palermo y otra en la “1-11-14”.

La localización “cambia los hechos” no sólo para Cristina, (Harvard y La Matanza) tambien para la Vidal: Palermo y la villa.

En este aquelarre lamentable, además, tenemos que soportar el asesinato de la lengua. Una candidata del Frente de Todos en San Isidro, a su postulación como “concejal” la tradujo en los carteles como ¡“concejala”!

El municipio, gracias a esa impresentable candidata, tendrá “concejalos y concejalas”.

La estupidez no tiene límites. “Haiga” de todo, y todo se “pudió” como dijo Axel. “Qué lo que”.

Todo esto se empequeñece frente a las cataratas verbales del liberrimo Javier Milei que, mirando a cámara, (programa de Viviana Canossa), despues de haber alegado que su lucha era contra el robo tributario juró que si “bajo un impuesto me cortó un brazo”.

Tenemos ahora al futuro “manco del espanto” emulando al fanático K, Dadi Brieva: “Unas ganas de agarrar un camión y jugar al bowling por la 9 de julio…”.

Milei fue más selectivo al anunciar que, al pelado y zurdo de mierda, sorete, gusano arrastrado de Larreta (Horacio) lo va a aplastar “aunque este en sillas de ruedas”.

Ese es, genio y figura, el candidato, el líder, la figura de “lo nuevo”. La “Libertad Avanza”, que sostiene que el liberalismo es el respeto irrestricto a la persona (pobre Alberto Benegas Lynch h. que merece todo nuestro respeto por este hijo ¿putativo no deseado?). Menos mal que es el respeto irrestricto a la persona.

Precalentamiento electoral al que estamos siendo sometidos en el pozo social, económico, político y cultural en el que estamos instalados.

El pozo, por definición, está por debajo de la superficie que imaginamos en la que se respira aire más puro.

El pozo es consecuencia de cavar. La excavación empezó hace mucho.

Se supone que una campaña electoral, en la lamentable condición en la que estamos, es la gran oportunidad para que se enciendan las luces y, en la claridad, se propongan, se debatan, se expongan las ideas necesarias para salir de aquí.

No es inteligente decir “estamos saliendo” cuando todos sabemos que estamos en un pozo. No es abrir una puerta de la que, el que anuncia, dice tener la llave.

De lo que se trata es poner, levantar, construir una “escalera”.

Imposible si los “escalones” que se proponen son una retahila de insultos, groserías, simplificaciones, lenguaje de arrabal o “estupideces inclusivas” cuando el ejercito de pobres y sufrientes vienen siendo apilados desde hace 46 años, uno tras otro, por todos los gobiernos, de todas las banderías, que hoy además compiten sin poder siquiera balbucear algo concreto para salir.

La pobreza, siempre grave, pero crecientemente escandalosa es hija, muerto el General Perón, de los peronistas –que él sabiamente desheredó– desde Celestino Rodrigo, de los liberales con la Dictadura, los radicales, otra vez los peronistas de Carlos Menem, y la cruza de radicales y peronistas de la Alianza, los peronistas de los Kirchner, los liberales de Mauricio Macri y de los kirchneristas de Fernández, con peronistas asimilados.

El número, las personas de carne y hueso, que son hoy la mitad de la sociedad y el 60% de los jóvenes, ha crecido desde Isabel a la tasa anual acumulativa del 7% sin solución de continuidad. Un fenómeno único en el planeta.

Todo lo demás es, de una u otra manera, consecuencia de este escandaloso fracaso que nos ha metido en este pozo que se hace irrespirable.

Más tóxico si tenemos que soportar a esta gentuza, ¿cómo llamarlos?, que busca hacerse “famosa” convirtiendo la política, una virtud excelsa, en un torneo de payasadas.

Payasadas de todo. La payasa Filomena con la ministro Carla Vizzoti, cuyos padres se vacunaron muy pronto; alguien que desde la misma mesa recomendó –en pandemia– la autosatisfacción sexual; el vacunatorio Vip del gordo Ginés; la fiesta de Olivos con protocolos ocultos, cuyas causas las cerramos con un despido y una multa; no entregamos los glaciares, “quiero la Pfizer cantaba Copani”. Para no recordar el desastre que nos dejaron Mauricio y Cristina que estando atrás condicionan todo.

Como en el juego de la Oca, cada dado que tiramos nos manda casilleros atrás.

¿Y si probamos con la verdad?

En este accidentado viaje de caída se han ido embruteciendo consecuencia de tantos años de sobrevivir en aire irrespirable. No están solos. Nosotros también estamos ahí.

Una sociedad embruteciéndose, incapaz de producir siquiera nuestro sustento. Por eso una y otra vez nos endeudamos. Es cierto que, hace algunas décadas, parte de lo que produjimos migra. Y eso incrementa la escacez. Uno de los circulos viciosos. Pero no el único.

Otro círculo vicioso, el más peligroso, es la falta de ideas a consecuencia de la cancelación del pensamiento.

En ese marco, dentro del pozo, sobretodo por la materia irrespirable sobre la que nos mantenemos a flote, es mejor no hacer olas por que, como sabemos, a mayor altura de las olas más energía extraen ellas del viento y producen “realimentación positiva” que va a depender de la velocidad, la persistencia y la continuidad de la dirección del viento.

Ese viento, que empuja las olas, es la política, ésta y las que le preceden desde hace cuatro décadas, todas van en la misma dirección.

Pareciera que la voluntad de los flotantes –la mayoría de nosotros– a falta de una verdadera oferta –que no la hay- insiste en mantener “ese viento” y la ley de gravedad de la historia está aumentando la velocidad en el proceso de excavación.

“No hagan olas” es la lógica del momento porque por ahora, sin salvavidas a la vista, la cadencia de los fluídos puede terminar por ahogarnos.

¿Qué sería probar con la verdad?

Preguntelé a cada candidato, ¿cómo hacemos para que, a partir del próximo 10 de diciembre, comprometamos un calendario preciso de cuántos niños, que viven hoy en la miseria, puedan disponer –a voluntad– de una cama, una ducha, un desayuno, todas las comidas, abrigo, educación y juego, protegidos de las miserias de la calle? ¿Y cuántos niños dejarán de ser pobres?

Preguntelé a cada candidato, ¿cómo hacemos para liquidar la evasión fiscal? La economía negra es el 30% de la actividad. Con bajar el 20% de esa evasión por año, terminamos en tres con el déficit fiscal. Y entonces podremos pensar en mejorar el sistema tributario. Sin urgencias.

Si, por año, el 25% de los niños, por ejemplo entre 4 y 12 años, dejan de vivir en la pobreza, en 4 años somos otro país, aunque muchos de los padres sigan todavía siendo pobres.

Si liquidamos en 3 años la evasión, por ejemplo empezando desde el menudeo, estamos en otro país.

Si los políticos interrogados se animan a tener “ideas” acerca de estas dos cuestiones centrales, quiere decir que instalamos un caño por dónde puede llegar el aire puro.

Un poco de aire puro para pensar desintoxicados es un gran objetivo, ¿no?