El kirchnerismo cayó en PBA y podría perder el control del Senado: esperan rally en los mercados

Derrota electoral del Gobierno y escenario no previsto deberían generar una gran demanda por los papeles de Argentina en los mercados

12 de septiembre, 2021

El kirchnerismo cayó en PBA, podría perder el control del Senado y esperan un rally financiero

En el clásico lenguaje categórico de los traders, lo que pasó hoy fue una “paliza”. Los más rimbombantes, añadían “histórica”. Para los mercados, ayer perdió el kirchnerismo. ¿Qué pasará en noviembre? Se verá pero ayer, perdió, y feo. Primer dato.

En el corto plazo, eso es alcista para los activos. “Pasamos de -20% en GGAL a +20% y de Ezeiza a all-in”, dijo ayer el tuitero @cristianmillo. Ayer, en las redes, algunos lamentaban no tener activos de Argentina en su cartera y otros festejaban ya estar comprados en la “Mervaleta”. Todos coincidían en que el lunes será un día todo verde.

El segundo dato es que no se esperaba semejante resultado en la provincia de Buenos Aires. El escenario base era que el FdT debajo de 40% y unos puntos arriba de Juntos. Con más del 88% de las mesas escrutadas en la madre de todas la batallas, Juntos estaba arriba y el FdT, debajo de 35%.  Más improbable aún es lo que parece incubarse en el Congreso: no sólo el FdT no tendría quórum propio en la Cámara Baja sino que podría llegar a perderlo en la Cámara Alta.

Mercados: PASO 2019, pero al revés

Por eso, y por todo lo que ha pasado desde 2019, el mercado no llegó muy comprado. Hubo cierto empuje en las últimas semanas, es cierto, pero hay mucho espacio aún para comprar. “Solo les recuerdo, muy pocos inversores tienen equity ARGY en cartera…”, dijo ayer Ariel Sbdar de Cocos Capital en Twitter.

Derrota electoral del Gobierno y escenario no previsto deberían generar una gran demanda por los papeles de Argentina. Una suerte de PASO de 2019, pero en la dirección inversa aunque, probablemente, con menores porcentajes. Más allá del combustible alcista de corto plazo, alimentado por la expectativa de un recambio presidencial en 2023 y un freno legislativo para los proyectos en los que el oficialismo no logre sumar aliados, la otra clave será la reacción del Gobierno ante el resultado de ayer.

“La primera reacción de las acciones debería ser muy positiva, bonos más tranquilos y calma en el dólar. Luego habrá que esperar la respuesta del Gobierno, si se radicalizan o mejor dicho si se kirchnerizan los mercados van a sufrir y el dólar libre, volar”, dijo Cristian Buteler.

Hasta las elecciones de noviembre, el foco del Gobierno va a estar puesto en revertir el resultado de ayer en la provincia de Buenos Aires y salir ir en busca de sectores proclives al FdT, con eje en los sectores medios-bajos y medios. El riesgo no es menor: en noviembre se ponen los porotos en juego y la inercia puede ampliar la brecha en Buenos Aires.

A priori, se espera mayor gasto público, en sus diversas formas (con foco en las transferencias monetarias directas), que podrían presionar sobre la emisión monetaria del BCRA, que ya venía levantando ritmo en el segundo semestre.

El Gobierno ya había bombeado el gasto en los últimos meses y se había guardado algunos cartuchos para el periodo que se inicia hoy: ahora deberá usarlos, y acaso potenciarlos. Se descuenta que se intentará mantener el dólar planchado, limitar los ajustes de los precios regulados y aumentar los controles de los bienes de la canasta básica. ¿Habrá cambios en el Gabinete y, en tal caso, quiénes se van y quiénes vienen? ¿Cambios en el discurso? Daría la sensación de que son preguntas que el Gobierno no pensaba hacerse con la urgencia y la necesidad que plantearon las urnas.

Más adelante, se suman dos elementos: la unidad del FdT y el FMI. ¿Cómo caerá el resultado en la vida interna del FdT? Más allá de algunos chispazos, el FdT llegó relativamente unido a las PASO. El peronismo no digiere bien las derrotas y la lógica coalicional del oficialismo actual, en un escenario de debilidad política, siembre dudas sobre posibles tensiones internas que compliquen la gestión.

La negociación con el FMI, que se pospuso durante 2021 por decisión política y porque el cepo y la soja lo permitieron, deberá encararse pronto y es el gran parteaguas del 2022. Si bien el escenario más probable es que haya un acuerdo en algún momento del verano porque ya no quedan reservas, una prolongación de la negociación o una patada al tablero, escenarios improbables pero que no deben descartarse, coagulan un 2022 complejo para la economía y, por ende, para los activos.

El mejor escenario, desde el punto de vista financiero, sería que haya un arreglo con el FMI, que el Congreso quede sin mayorías automáticas y que el Gobierno no se radicalice, combinado con la expectativa de un recambio en 2023.