Olaf Scholz, el probable heredero de Angela Merkel

El político poco carismático, pero con sólida experiencia de Gobierno, está convenciendo a los alemanes. A poco más de tres semanas de las elecciones, Scholz aparece lanzado hacia la Cancillería.

3 de septiembre, 2021

Olaf Scholz, el probable heredero de Angela Merkel

Por Paolo Rizzo

Las históricas elecciones alemanas del 26 septiembre podrían pasar a la historia no solo por ser las primeras sin la canciller Angela Merkel sino también como las más inciertas y sorpresivas en mucho tiempo. 

Hace solamente cinco meses atrás, el partido de los verdes aparecía lanzado hacia la Cancillería con el 28% en la intención de voto. Los conservadores de CDU/CSU, actual partido de la canciller, seguían con el 21%. Tres partidos se contendían el tercer lugar: los socialdemócratas del SPD (13%), los liberales del FDP (12%) y la derecha extrema de AfD (11%). Alemania se dirigía hacia un gobierno entre conservadores y verdes donde, por primera vez después de 16 años, los conservadores no tendrían la Cancillería. 

A finales de julio, la situación parecía volver a la “normalidad”. Los conservadores lideraban las encuestas electorales con el 27% de intención de voto mientras los verdes (19%) y los socialdemócratas (17%) peleaban por la segunda posición. Al posible Gobierno entre conservadores y verdes empezó a sobreponerse la posibilidad de formar un Gobierno de tres partidos entre verdes, CDU/CSU y los liberales (13%). 

Ahora, a pocos más de tres semanas de las elecciones, los sondeos plantean una sorpresiva ventaja a favor de los socialdemócratas (25%). Los conservadores siguen con 20%, los verdes con 17% y los liberales con 13%. Aunque solo sean sondeos, el dato es llamativo por dos razones. Primero, la última vez que los socialdemócratas aparecían por encima de todos en los sondeos fue en 2005. Segundo, el ascenso del SPD coincide con la caída de los conservadores del CDU/CSU. Es decir, que el actual Gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas no está perdiendo votos. Simplemente los votos están pasando desde el actual partido mayoritario de la coalición hacia el minoritario.

Una de las razones del auge socialdemócrata es Olaf Scholz, el candidato a canciller. Su popularidad está por encima de la de partido y, desde hace meses, lidera el ranking de consenso entre los otros líderes de partido. Es decir que parte del electorado alemán votaría por él, pero no por su partido. La campaña electoral del SPD se ha concentrado, entonces, en su figura. 

La clave es presentarse como el verdadero heredero de Merkel. En una entrevista televisiva la primera pregunta a la cual tuvo que contestar fue que lo diferenciaba de la actual canciller. En su (no) respuesta ha dicho lo bien que trabaja con ella y subrayó su experiencia de gobierno juntos. Ha revindicado haber sido ministro de Trabajo en el primer Gobierno de Merkel. Ha recordado al público que él es el actual ministro de Finanzas y vicecanciller del actual Gobierno. Ha subrayado que también ha trabajado con la canciller en los años en que él fue alcalde de Hamburgo (2011-18). 

Es una situación casi paradojal, pero funciona. A pesar de ser al final de 16 años ininterrumpidos de Gobierno, Merkel sigue siendo una líder muy popular. No sorprende que Scholz intente mostrarse lo más cerca posible a ella. Habla bien de ella, pero mal de su partido. Intenta presentarse como un político cercano a Merkel, pero alejado de los conservadores. En este juego, el perdedor es Armin Laschet, el líder de los conservadores. Al contrario de Scholz, su popularidad está por debajo de la del partido. O sea, parte del electorado votaría por el partido, pero no por él. 

Otra clave del actual éxito de Scholz es su actual desempeño como ministro de Finanzas y vicecanciller. En la campana electoral recuerda al electorado que los 130.000 millones de euros de deuda que contrajo han salvado la economía alemana. En 2020, por primera vez desde 2014, Alemania no ha tenido un superávit fiscal. Según datos del FMI, el resultado fiscal de 2020 ha sido fue -4,5% y el de 2021 será -7,2%. El resultado es que mientras el PIB ha registrado una caída del 4,8% en 2020, la economía debería rebotar 3,6% en 2021 y 4,1% en 2022. 

Scholz se atribuye el mérito de la rápida recuperación económica. Pero sabe bien que la política del déficit no es alemana. El país persigue desde hace años la política del “Schwarze Null” o sea de cerrar el balance fiscal federal sin déficit. Con esa política, el endeudamiento del país ha bajado del 80% al 60% del PIB entre 2014 y 2020. La ratio es ahora del 70%, un nivel que no debería preocupar, además considerando que Alemania paga un interés negativo sobre su deuda. Pero la política del déficit cero ha sido del emblema de la gestión de Merkel. Por eso, para garantizar esta continuad y reasegurar los electores conservadores, Scholz promete que ya desde 2023 el país volverá a tener su “Scharz null”. 

Pero Scholz mira también hacia su electorado. Quiere liderar un Gobierno con los verdes y los liberales. Promete subir el salario mínimo a 12 euros por hora (actualmente es 9,50 por hora). Se compromete a que el país logre la neutralidad de carbono en 2045. Con el 60% de vacunación completa promete exportar vacunas hacia el resto del mundo. Apunta a lograr una mayor igualdad de género, especialmente en los salarios. Promete relanzar el acuerdo sobre el impuesto mínimo global a las empresas multinacionales desde el 15% al 21%. Apunta a que los estados miembros de la UE tomen decisiones sobre impuestos por mayoría calificada.

Su estrategia está dando sus frutos. El político poco carismático, pero con sólida experiencia de Gobierno, está convenciendo a los alemanes. A poco más de tres semanas de las elecciones, Scholz aparece lanzado hacia la Cancillería. En el duelo televisivo del domingo pasado los otros candidatos han intentado atacarlo, pero sin éxito. Según un sondeo, el ganador del debate televisivo ha sido Scholz (41%), seguido por Baerbock (14%) y Laschet (13%). Día a día, se hace más concreta la posibilidad que los socialdemócratas ganen las elecciones por primera vez desde 2002 y que Scholz se convierta en el heredero de Merkel.