Noruega, actor clave en el diálogo político en Venezuela, ya acercó posiciones en otros conflictos

El diálogo entre el oficialismo y la oposición venezolana (ya es un avance) se debe, en parte, a la diplomacia noruega.

6 de septiembre, 2021

Noruega, actor clave en el diálogo político en Venezuela, ya acercó posiciones en otros conflictos

Desde el viernes, representantes del chavismo y la oposición venezolana se encuentran en México negociando para solucionar la crisis institucional que afecta a su país.

Que Nicolás Maduro haya aceptado negociar es una buena y llamativa noticia. Sin embargo, lo que más atención generó en los últimos días fue el papel que desempeña Noruega en esa cuestión.

Actualmente, el Centro Noruego para las Resolución de Conflictos (NOREF, por sus siglas en inglés) es el organismo encargado de gestionar las conversaciones entre el chavismo y el grupo liderado por Juan Guaidó.

Los avances en las mismas corresponden, en gran parte, al jefe del equipo facilitador Dag Halvor Nylander, un abogado de la Universidad de Oslo con gran experiencia en la materia y famoso por su crucial papel en el proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC.

Con unos 5,3 millones de habitantes, el país nórdico lleva a cabo este tipo de honradas prácticas desde la década de los ‘90. Una diplomacia pacifista que le permitió ganar cierto reconocimiento en el sistema internacional.

Pese a tener una gran estabilidad económica y política, Noruega no es actor de relevancia a la hora de tomar importantes decisiones en el mundo. Por ello, dedica muchos de sus recursos a este papel de mediador, buscando ganar relevancia y prestigio internacional.

Entre muchas de las características que le permiten ser un actor de confianza para este tipo de procesos, se pueden destacar su histórica neutralidad, la ausencia de un pasado colonial y un consenso interno sobre cómo desarrollar la política exterior sin importar quién gobierne.

Gracias a estas características, Noruega participó de importantes negociaciones de paz, como las conversaciones entre Israel y Palestina; las conversaciones de paz guatemaltecas, los diálogos entre las autoridades colombianas y las FARC, entre otros.

Justamente, las negociaciones con los principales responsables del conflicto árabe-israelí son su mejor carta de presentación. El resultado de esos eventos fue la firma de los Acuerdos de Oslo en septiembre de 1993 por el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Shimon Peres, y el líder de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas. Dos años después, se firmó un segundo pacto en Washington, conocido como Oslo II.