Las rajaduras crecen y el maquillaje empieza a notarse

Sin negocios por feriado en Wall Street, el mercado local repitió más de lo mismo: dólar en alza frenado por el Gobierno con más gasto de reservas.

7 de septiembre, 2021

Las rajaduras crecen y el maquillaje empieza a notarse

Por Luis Varela

Con el último lunes pre PASO, que debe ser tomado con la punta de los dedos porque no hubo negocios en Wall Street (por feriado del Día del Trabajo en EE.UU.), el mercado financiero argentino volvió a mostrar negocios mínimos pero con la misma música que se viene tocando en las últimas semanas: acciones con precios firmes, bonos sostenidos y dólar presionando, frenado por el Gobierno por un esfuerzo que crece día a día.

Como si se tratara de un final de fiesta, en el que el chico no consiguió chica, ni la chica consiguió chico, la camisa ya está manchada y el maquillaje corrido, empiezan a brotar en el mercado local una sucesión de rajaduras que dejan percibir que la pantalla de tranquilidad cambiaria armada con alquimia contable por el equipo económico tiene detrás nubarrones que serán difíciles de tranquilizar, sobre todo en las nueve semanas que habrá entre las PASO de este domingo y las elecciones de verdad, por los porotos, el 14 de noviembre.

Qué dicen las encuestas

Cada vez aparecen más encuestas y cada vez son leídas con menos atención. Ahorristas e inversores perciben que la gente no está contestándoles a los encuestadores qué es lo que piensa hacer con el voto. Hay mucha gente que no piensa ir, quizás por temor al virus. Mucha gente está tentada con votar en blanco, como una muestra de bronca con todos, ya que este domingo solo se define imagen, situación de poder de cada elegido o descartado. Y en realidad se llega a una conclusión: la cantidad de bancas que cambiarán de partido en noviembre no serán demasiadas.

Sólo parece ganar espacio una sensación: hace algunos meses se temía que el oficialismo, con mayoría propia en el Senado, podría llegar a conseguir quórum propio también en Diputados. Pero ahora, según los últimos indicios, se piensa que en Diputados no se podrá conseguir mayoría y que, además, hay chance de que el Gobierno pierda el dominio en el Senado, lo cual sería todo un cambio político estructural.

Desde lo financiero, esa sensación de que el Gobierno no tendrá chance de “ir por todo” está planteando la idea de que después de la elección de noviembre a Alberto no le quedará más alternativa de firmar un acuerdo con el FMI, finalmente acordar un plan, orientar una tendencia sustentable, que permita una gradual salida del cepo cambiario y un horizonte hacia un menor rojo fiscal, ya sea con suba de impuestos o con recorte del gasto, en realidad al FMI no le importa mucho cómo se haga.

La crudeza de la situación, sin embargo, plantea claramente que si no hay una sustancial baja de la presión impositiva, que le permita a las empresas ganar dinero, no habrá nuevas inversiones, no aparecerán empleos en blanco nuevos, y sin ese giro copernicano en la realidad argentina no habrá ningún tipo de chance de que la larga decadencia que atravesamos pueda encontrar un piso.

Mercado local acotado

Y como ayer hubo feriado en EE.UU., la cantidad de negocios que hubo en el mercado local fueron mínimos: se negoció casi la mitad de lo que se opera en un día normal. Y esa pausa entre operación y operación permitió desarrollar conversaciones con todo tipo de agentes que transan negocios en sectores reales, con mucha consulta con los inmobiliarios, ya que los precios siguen bajando y como no hay renta y mucho impuesto, los compradores siguen sin aparecer.

Pero la conversación que quizás permite revelar la foto de la realidad actual surgió de la conversación de los operadores con vendedores de los concesionarios de autos. ¿Qué pasa en el sector? La cantidad de ventas efectivas está por el piso, fue el segundo peor agosto de los últimos años. Se venden sólo pickups para el campo, y hay un retraso de siete meses en las entregas porque las fabricantes locales de ese tipo de vehículos, esencialmente Toyota, Volkswagen y Ford, no tienen partes para terminar las unidades, por el cepo a la importación, y porque en el mundo hay faltante de algunos insumos, sobre todo los vinculados a los chips.

Igualmente, como refregándose los ojos, si alguien mete la cabeza en las conversaciones que mantienen las terminales con las pymes del sector se puede entender claramente cuál es el fracaso de Argentina. Las grandes fábricas les piden a las pequeñas fabricantes de piezas que aumenten la cantidad de entregas. Pero para hacerlo necesitan hacer inversiones fuertes y contratar personal. Para animarse a semejante movida les piden a las fábricas contratos a cinco años. Y las terminales se niegan a lanzarse a semejante plazo.

Esencialmente, el gran temor de las pymes automotrices es invertir, hundir capital, contratar gente, que el mercado automotor local siga deprimido, que se les corten los pedidos de partes desde las terminales. Y que se terminen quedando con la inversión realizada, sin la ganancia, y con empleados contratados, con una ley laboral que les impide despedir gente. Sería asumir una gran mochila, con el gran riesgo de que el Estado se lleve la parte del león,  y que el pequeño empresario se quede vacío, luego de un gran esfuerzo.

Detrás de esa realidad, se mueven los inversores y los ahorristas, que ayer volvieron a presionar sobre todos los dólares del Alberto, queriendo sacarse los pesos de encima. Y la tendencia fue repetida, tan parecida un día a otro que ya aburre. De entrada, todos los dólares pegan un brinco de entre dos y tres pesos por unidad. Y luego, con el correr de las horas aparece el Banco Central o formadores de mercado amigos que salen a vender con precios más bajo, quemando dólares o bonos para que el mercado cambiario siga ofreciendo un maquillaje pacífico.

Y ayer fue lo mismo. En el mundo se tiene la sensación de que la Reserva Federal de EE.UU. incluso puede llegar a retrasar el tapering, extendiendo el estímulo, ya que el empleo norteamericano no está creciendo con la velocidad esperada. Pero como en otros países crece aún menos, la tendencia global de los inversores sigue orientada a buscar refugio en valores dolarizados. Así, ayer, en el exterior el dólar subió 0,8% en Chile, 0,2% contra la libra y 0,1% contra el euro y el yen, pero bajó 0,1% en México y cedió 0,3% en Brasil.

A nivel local, el arranque de los 14 dólares de Alberto fue alcista, hasta que al final el blue (el que más interesa por su impacto en la sociedad) terminó aplastado, pero los otros 13 dólares subieron en bloque y con una particularidad: el BCRA volvió a perder gruesas reservas, más que en las jornadas anteriores.

El ritmo del dólar

Al cierre de ayer, el dólar turista subió 20 centavos hasta $170,69, el oficial sube 12 centavos hasta $103,45, el blue no cambió y siguió a $182 y el dólar mayorista subió 9 centavos hasta $97,95, con el Banco Central perdiendo otros US$ 48 millones de las reservas hasta US$ 45.985 millones.  Con el dólar Senebi pegando un salto 1,17 hasta $175,58, el MEP subió 24 centavos hasta $170,82 y el contado con liquidación subió 24 centavos hasta $170,95. Y así, la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 75,9% y la del CCL y el mayorista fue del 74,5%. Y, medidos en pesos, el real subió 9 centavos hasta $18,94, el euro bajó 2 centavos hasta $116,28 y la libra bajó 18 centavos hasta $135,52.

Con esto, a 120 horas de las PASO debe entenderse que desde que el BCRA recibió los DEGs del FMI, la autoridad monetaria lleva perdidos nada menos que US$ 398 millones. Hasta el viernes, en diez ruedas, había perdido un promedio de US$ 35 millones por día, mientras que ayer esa cantidad subió a US$ 48 millones, por lo que habrá que ver qué ocurre entre hoy y el viernes, ya que si el número de salida crece, puede influir de manera importante en la forma de votar en las PASO.

Más allá de esa tensión, la sensación de que la elección le puede poner un límite al Gobierno hace que algunos inversores arriesgados se animen a tomar posiciones, pensando -como siempre ocurre- que en las semanas previas a la elección se concreta una suba en el precio de los activos argentinos: compran con el rumor y antes de que se vote salen, venden con la noticia, y se quedan con la diferencia que hicieron en el medio. O sea, ven que cada suba es una oportunidad de venta, porque no ven chance de que Argentina tenga un Gobierno que termine con el gasto público sobredimensionado en comparación con el ingreso generado por los privados.

El rumbo de las bolsas

Aún así, mientras una economista de la talla de Marina Dal Poggetto dice que “no hay dólares suficientes para una recuperación robusta”, o un experto como Juan Luis Bour de Fiel plantea que “será insostenible mantener la estrategia con el dólar mucho tiempo más”, continuó ayer la leve suba de los bonos, tanto que el riesgo país cedió apenas 3 unidades, hasta 1.487 puntos básicos.

En cuanto al negocio estrictamente bursátil, el día fue bueno. No hubo operaciones en la Bolsa de Nueva York, y se vieron subas del 0,8 y 0,9% en las bolsas de San Pablo y de México. Mientras que la Bolsa de Buenos Aires, con un volumen inexistente, $704 millones operados en acciones y $527 millones en Cedears, logró una suba del 1,7% en el índice S&P Merval, sin ADR en Nueva York y con Cedears que se movieron de manera ultra selectiva pero con variaciones y montos mínimos.

Pero detrás de lo ocurrido con el dólar, los bonos y las acciones apareció otro elemento inquietante, que puede convertirse en el gran problema si el Gobierno pierde las PASO. Si Alberto y compañía pierden sostén, el país puede entrar en una situación de gobernabilidad más compleja, que asuste a los ahorristas. Por eso es cada vez más compleja la renovación de los plazos fijos. Y como $9 de cada $10 colocados en esa posición están en Leliq, los bancos se están viendo obligados a abrir una nueva modalidad: les deben ofrecer a sus clientes migrar del plazo fijo tradicional a la caución bursátil, que es una suerte de plazo fijo a siete días, que permite salir pronto si en la PASO hay una sorpresa. Este traspaso es inquietante, y hay que seguirlo con atención en los próximos días.

Sin negocios en EE.UU, las materias primas están evolucionando de manera lateral, como esperando novedades. El petróleo volvió a bajar, los metales preciosos estuvieron frenados, los metales básicos actuaron mixtos, en Rosario los granos volvieron a estar firmes (pero mudándose a Buenos Aires por la bajante del Paraná). Y los grandes ganadores del momento volvieron a ser las criptomonedas: los que huyen de los fiscos ven que los bancos centrales tendrán que seguir repartiendo dinero hasta el infinito y así el bitcoin logró subir otro 4%, hasta casi US$ 53.000, con gran selectividad, ya que el stellar anotó un salto de casi 7%, pero al litecoin le tocó enfrentar una jornada con una baja consistente.