Una auditoría del FMI propone cómo mejorar el impacto de sus préstamos

La OEI del FMI recomendó que los programas de financiamiento deben prestar más atención a las implicancias sobre el crecimiento y ser "más sensible y realistas" con las consecuencias sociales.

10 de septiembre, 2021

Una auditoría del FMI propone cómo mejorar el impacto de sus préstamos

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció ayer que debe hacer más sintonía fina en sus programas de financiamiento; prestar más atención a las implicancias sobre el crecimiento y ser “más sensible y realistas” con las consecuencias sociales y distributivas de los mismos.

En un informe de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI) del FMI, que analizó los programas otorgados a países de diferentes regiones desde el 2008 hasta 2020 -Argentina no se encuentra incluida en la lista-, se reconoció que el organismo aumentó su atención al crecimiento de los países en el diseño de sus programas. Pero, a la vez, efectuó una serie de recomendaciones para considerar más acciones al negociar programas de financiamiento. Son recomendaciones, y no mandatos. 

El motivo del estudio no fue el fracaso del Stand-By Agreement con Argentina (aunque podría haberlo sido). Se trata, más bien, de una suerte de auditoría interna regular, que hoy tiene bastante timing dado que es probable que cada vez más soberanos pidan ayuda a Washington.

“A pesar de la creciente atención del FMI al crecimiento debería considerar un número de acciones para mejorar aún más la capacidad de los países en que se ejecutan programas para mantener la actividad mientras se realizan los ajustes necesarios” durante el período de vigencia de cada acuerdo, planteó la OEI. En criollo: programas menos recesivos y con más contención social.

Pero también advierte sobre la necesidad de sostener la atención de los funcionarios del FMI en que se generen las condiciones para “mejorar las perspectivas de crecimiento más allá del programa”.

Entre las principales recomendaciones, la oficina expresó que “se debe prestar atención a las implicaciones para el crecimiento de los programas respaldados por el FMI, (que deben ser) más completos, sistemáticos, realistas y sensibles a los aspectos sociales ya las consecuencias distributivas”.  

Las proyecciones de crecimiento de los programas no se alcanzaron de manera consistentemente, dice el reporte interno. Es decir, la variación observada del PIB fue menor a la esperada en los papeles. 

Jun Kim, líder del equipo de evaluación, observó que “tales deficiencias implican menor protección de los ingresos que la prevista, alimentan la fatiga con el ajuste y la oposición pública a las reformas, y todo eso pone en peligro el progreso hacia la viabilidad externa”. Eso redoble el desafío de encontrar el mix justo entre el ajuste necesario y, a la vez, tolerable.

Pese a que el préstamo por US$ 44.000 millones otorgado bajo el mandato del expresidente Mauricio Macri no está incluido en el informe, las recomendaciones dadas a conocer, que contaron con el apoyo de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, podrían servir para el diseño del próximo programa que suscribirá el FMI con Argentina, bajo la administración de Alberto Fernández

El segundo eje de recomendaciones tiene que ver con que “los programas respaldados por el FMI deberían prestar mayor atención a apoyar más eficazmente reformas estructurales profundas, orientadas al crecimiento con un incentivo al desarrollo de capacidades y una más eficaz colaboración con socios, como el Banco Mundial, en áreas ajenas al mandato básico y experiencia del FMI”.

Por último, el tercer eje de recomendaciones tiene que ver con que “el FMI debería seguir invirtiendo en la creación de un conjunto de herramientas de modelos y monitores que puedan ser aplicados como base para el análisis de la relación ajuste-crecimiento y puedan seguir evaluando desarrollos relacionados con el crecimiento, en el contexto del programa”.

El informe ofrece valiosos análisis y recomendaciones y llega en un momento muy oportuno, ya que los préstamos del FMI están en su punto más alto”, dijo Georgieva, ayer, en un comunicado analizando el reporte interno.

La titular del FMI se mostró de acuerdo en general con el resultado de la investigación, y puso el acento en la primera recomendación de prestar más atención a las implicancias económicas y sociales de los programas.

Sin embargo, dijo: “Si bien es importante apoyar el ajuste económico y las reformas para lograr crecimiento a mediano plazo (por ejemplo, objetivos de equilibrio fiscal o sostenibilidad de la deuda), el crecimiento no puede estar por encima o a la par del objetivo principal de los préstamos del FMI, que es el de ayudar a los miembros a resolver sus problemas de balanza de pagos”. También apoyó la idea de seguir más de cerca los impactos distributivos y sociales de los programas, algo que no siempre es fácil en países con grandes bolsones de informalidad o pocos datos.
También expresó estar “satisfecha con la conclusión de OEI de que no hay evidencia de un sesgo constante hacia la austeridad excesiva en los programas respaldados por el FMI durante el período de evaluación”. En la jerga criolla, no son “ajustadores salvajes”.

“También estoy de acuerdo con el hallazgo de que los programas respaldados por el FMI han producido beneficios de crecimiento en relación con un contrafactual sin acuerdo y que la estabilización y las reformas implementadas en el contexto del programa impulsaron el crecimiento posterior al programa”, agregó la búlgara quien puede criticar, sobre todo teniendo en cuenta que son líneas negociadas en el mandato de sus antecesores, pero sin hundir a la institución que lidera en el camino.

Asimismo, sobre las recetas y recomendaciones de políticas que evaluó el OEI, Georgieva se expresó en la necesidad del staff del FMI de “encontrar un equilibrio entre la orientación general y la consideración de las circunstancias particulares” de cada país.

A modo particular sobre usar más el tipo de cambio para estabilizar la economía, Georgieva apoyó esa moción, pero expresó: “Quisiera enfatizar que no existe un enfoque único para todos, con la necesidad de una evaluación caso por caso de las circunstancias de cada país”.

“En algunos casos, el uso del el tipo de cambio no es posible debido a los acuerdos monetarios regionales, un efecto derrame negativo y, en última instancia, decisiones nacionales sobre el régimen cambiario, que la OEI también reconoce”, advirtió. De hecho, el control del dólar fue el asunto más divisivo entre el FMI y Argentina, sobre todo cuando Luis Caputo estuvo en el BCRA.

“También tomo nota del hallazgo de la IEO de que las operaciones de deuda exitosas pueden contribuir al progreso en reducir la trayectoria de la deuda y restaurar el crecimiento. Si bien estoy de acuerdo en general con la necesidad de evitar reestructuraciones de deuda ‘demasiado pequeñas y demasiado tardías’, también me gustaría enfatizar que el FMI tiene un deber de neutralidad, como también lo menciona la OEI, y tiene un papel limitado en la reestructuración de las deudas”, dijo Georgieva sobre las reestructuraciones soberanas con acreedores privados.