El problema del efectivo en Afganistán

13 de septiembre, 2021

El problema del efectivo en Afganistán

El ex gobernador del banco central de Afganistán, Ajmal Ahmady, tenía un asiento de primera fila en el reciente desarrollo económico del país. De modo que conoce mejor que nadie los riesgos financieros que enfrenta ahora el nuevo gobierno y el pueblo de Afganistán.

En una charla con el Atlantic Council, Ahmady compartió su perspectiva interna sobre el sistema financiero afgano y sus preocupaciones por el futuro de la economía, en especial la falta de moneda fuerte.

Una fuga de dinero del país está intensificando una crisis humanitaria.

Debido a las sanciones internacionales de larga data contra los talibanes, el nuevo gobierno no tiene acceso a las reservas del banco central de Afganistán en el extranjero, y Estados Unidos detuvo los envíos de dólares al país.

La escasez de la propia moneda de Afganistán, el afgano, podría agravarse por el hecho de que el país no puede imprimir dinero por sí mismo. No hay impresora de billetes dentro de sus fronteras.

En cambio, Afganistán tenía contratos con empresas en Polonia y Francia, por nombrar algunas, para imprimir nuevos afganos, dijo Ahmady.

Pero es probable que las empresas europeas también dejen de negociar con el gobierno a la luz de las sanciones.

Los talibanes estarán buscando otras plantas impresoras. Es posible que las empresas privadas que residen en países con una postura más amigable hacia el nuevo gobierno afgano aún no quieran entrar en conflicto con las sanciones, dijo Ahmady.

Una posibilidad es el vecino Pakistán, que tiene una imprenta dedicada a emitir billetes.

En medio de la escasez de efectivo, el gobierno dispuso límites a la cantidad de afganos que pueden retirar dinero de los bancos. No obstante, los bancos ni siquiera pueden proporcionar ese mínimo a los clientes, señaló Ahmady.

En ese vacío, la rupia paquistaní puede convertirse en un medio de cambio cada vez más común, ahora que se acepta para el comercio en Afganistán, explicó.

La escasez de efectivo y la devaluación del afgano podrían conducir a una tasa de inflación creciente.

Esto puede afectar más a la población afgana cuando se trata de alimentos básicos como el trigo y la harina, para los cuales el país depende de las importaciones, dijo Ahmady.