El Gobierno tiene poco margen para cambiar el rumbo de la economía hacia las generales

Los analistas consultados por El Economista coincidieron en que, de cara a las generales, que el margen para expandir el gasto es bastante acotado en recursos y tiempo.

14 de septiembre, 2021

El Gobierno tiene poco margen para cambiar el rumbo de la economía hacia las generales

Por Agustín Maza

La derrota que sufrió el oficialismo en las PASO del domingo abrieron la puerta a cambios en la forma de encarar la recuperación de la economía. Sin duda, al Frente de Todos le quedó claro que el bolsillo es un factor determinante para los votantes a la hora de entrar al cuarto oscuro (y que el balance general no es positivo), aunque no se pueden soslayar otros aspectos que también tienen incidencia.

Así, el Gobierno buscará acelerar con medidas que ya tenían en agenda para generar una sensación de alivio en los ingresos de la población. De todas formas, los analistas consultados por El Economista coincidieron en que, de cara a las generales de noviembre, no se espera un cambio de rumbo significativo, ya que el margen para expandir el gasto es bastante acotado en recursos y tiempo.

Las principales variables (salarios, el empleo, la actividad, consumo y situación social) llegaron a las primarias en un proceso claro de recuperación. En tanto, comparado en términos históricos estas quedaron muy rezagadas respecto a las elecciones anteriores. “La economía llega a la elección con números algo mejores en el margen, pero muy flojos en perspectiva histórica”, comentó un informe reciente de Abeceb. El nivel, parece, primó más que el ciclo.

Poco margen de maniobra

“No me parece que el Gobierno pueda mejorar mucho las variables de cara a las próximas elecciones. Puede acelerar el gasto un poco pero tampoco se va a ver el efecto tan rápido”, explicó el director asociado de Econviews, Andrés Borenstein, ante El Economista. “Por subirle un poco el sueldo a la gente en esta etapa no implica que te vayan a votar, y pensar eso sería subestimar al votante”, agregó.

Respecto a la cuestión de la inflación, Borenstein anticipó que existe una tendencia a la baja y que un mayor gasto podría generar una suba, “pero no en grandes niveles”. Por otro lado, el economista proyectó que en el frente cambiario no habrá grandes saltos del dólar y que el mercado se tranquilizó sobre una posible mayoría del kirchnerismo en el Congreso, “algo que demuestra el comportamiento al alza de las acciones”. 

Sobre posibles medidas del Gobierno de camino a las generales, el economista Joaquín Waldman de Ecolatina dijo ante El Economista que ya estaba prevista una expansión del gasto en esta segunda parte del año en un contexto de elecciones, “por lo que no esperamos grandes cambios, ya que el margen es muy acotado”. 

“El mercado también pone un freno sobre la posibilidad de emitir mucho dinero y volcarlo a la calle, porque eso podría terminar presionando sobre los tipos de cambio”, añadió.

Waldman estimó que el nivel de actividad y los ingresos seguirán en un proceso de mejora luego del golpe que significó la pandemia, aunque “muy deprimidos en términos históricos”. 

“En 2020 hubo una gran potenciación del gasto para paliar los efectos del Covid-19 que este año se achicó bastante”, resaltó.

Para el especialista, las pautas para el cierre del año podrían visualizarse con claridad cuando el oficialismo presente este miércoles el proyecto de Presupuesto 2022. “Ahí vamos a poder ver las proyecciones del cierre fiscal de este año para saber cómo será el desembolsó de recursos fiscales de acá a tres meses”, finalizó Waldman.

Por su parte, el director de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, mencionó ante El Economista que “lo más probable es que el Gobierno profundice la línea que manejó en los últimos meses respecto a inyectar más dinero en la calle con políticas expansivas”. 

“No vemos grandes cambios en la política cambiaria, por ejemplo, debido a que el tipo de cambio ya está planchado y eso es lo que está frenando los precios para que los salarios recuperen un poco en esta última parte del año”, señaló.

En ese sentido, el director de C&T asesores económicos, Camilo Tiscornia, consideró ante El Economista que la mayor restricción de la economía “es la externa”. 

“Creo que en los mercados habrá un contexto más favorable en los próximos meses, debido a que las PASO dejaron un clima de cambio de Gobierno”, sostuvo y agregó: “Lo que viene complicado es el financiamiento en pesos, porque Finanzas no pudo cubrir el total de lo que necesitaba en agosto y la primera licitación de septiembre no fue tan buena”.

Asimismo, Caprarulo afirmó que es necesario un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para generar cierta previsibilidad. “De cara a los próximos años el oficialismo deberá articular las demandas más postergadas de la gente, con las demandas que les haga el fondo vinculadas a un orden fiscal importante”, destacó.

Caprarulo subrayó que el Gobierno desarmó hacia finales del año pasado la asistencia a los efectos de la crisis sanitaria, algo que quedó plasmado en un déficit fiscal del 0,7% hasta julio. “Seguramente el déficit planteado en el Presupuesto de 2021 de 4,2% del PIB se va a sobre cumplir, mientras que en la mayoría de los países hubo una asistencia mayor”, proyectó.

 

Un trabajo reciente del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (Itega), remarcó que  la demanda privada se mantiene deprimida, impactando de lleno en la actividad económica, debido a la erosión de los ingresos reales de las familias producto de la escalada de la inflación. “El salario real se encuentra más de 6% por debajo del nivel prepandemia”, consignaron.

No obstante, consignaron que “a partir de las revisiones y reaperturas de las paritarias, estimamos que durante el segundo semestre la recuperación del poder adquisitivo superará el 3% respecto del piso de la primera mitad del año, apuntalando la demanda”. 

La agenda del Gobierno

Más allá del resultado adverso del domingo, los funcionarios ya tenían en agenda algunas medidas tendientes a mejorar los ingresos de algunos sectores. En principio, habrá una actualización del piso de Ganancias y del Salario Mínimo Vital y Móvil. Restará esperar por el anuncio de más medidas.

Como ya había anticipado El Economista, el Gobierno está trabajando en un nuevo mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias para los asalariados. Cabe recordar que la última modificación votada en el Congreso ponía el piso en $150.000 brutos mensuales. La aceleración de la inflación y las actualizaciones de los acuerdos paritarios podrían terminar diluyendo una medida que representó un alivio para cerca de 1,2 millones de personas. 

En aquella norma, el poder Ejecutivo quedó habilitado a elevar por decreto el piso de Ganancias en caso de ser necesario. Sin embargo, desde el Gobierno afirmaron a este medio que “se intentará consensuar con los sectores productivos una actualización” y que el nuevo piso estaría entre “$175.00 y $185.000” brutos mensuales. De todas formas, a partir de 2022 las actualizaciones se harán de manera automática y de acuerdo al avance de los salarios según la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte).

Asimismo, el Ministerio de Trabajo convocó al Consejo del Salario Mínimo, para el próximo jueves 30 de septiembre. El último acuerdo para actualizar el salario mínimo fue en abril. En ese momento, el Consejo resolvió una mejora del 35% en siete cuotas a pagar hasta febrero de 2022 para que el haber mínimo pase de $21.600 a $29.160. 

Ya en julio, con una inflación mayor a la proyectada por el Gobierno como telón de fondo, el Ejecutivo decidió anticipar para septiembre el pago de esas cuotas. La intención actual es sumar entre 5% y 10% al acuerdo original para alcanzar la nueva pauta oficial. Vale aclarar que el salario mínimo es la principal referencia para los trabajadores informales e independientes y su actualización está ligada también a los haberes jubilatorios y las prestaciones sociales.