BCRA regula el cepo y el ancla para pasar el invierno cambiario

La autoridad monetaria deberá hacer equilibrio entre las restricciones cambiarias y el movimiento del dólar oficial.

6 de septiembre, 2021

El mercado espera que la inflación de 2021 llegue al 48,4%

La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) anunciaron la semana pasada que, en agosto, las empresas del sector liquidaron US$ 3.049 millones, una marca histórica para el octavo mes del año.

El ingreso de divisas acumulado de la agroexportación en los primeros ocho meses de 2021, agregó Ciara-CEC, alcanzó US$ 23.229 millones. “Un incremento del 74% con respecto al mismo período del año pasado y récord absoluto para el mismo período desde comienzos de este siglo”, agregó la entidad.

Más allá de eso, el supercepo al dólar, la ausencia de pagos grandes de deuda externa y de turismo emisivo (o “déficit Ezeiza”), faltan dólares.

Sin el aporte de los agrodólares (y los DEG del FMI, después), la situación hubiera sido peor.

La situación tenderá a complicarse en los próximos meses. Se espera menos oferta y más demanda. Con reservas netas bajas, la capacidad de seguir moviendo el dólar apenas 1% por mes, con una inflación de 3%, es cada vez menor.

En el corto plazo, la situación parece manejable. Los mejores pronosticadores del REM estiman un dólar oficial de $105,58 para diciembre. La semana pasada cerró apenas debajo de $98. Para febrero de 2022, lo avizoran en $112,21 y, para agosto, en $133,73.

Las PASO son casi como una caja de Pandora. Habrá que ver qué análisis hace el mercado de los resultados del domingo próximo y cómo se traduce eso en la demanda de dólares. La situación es distinta en varios aspectos, pero el último lunes posterior a unas primarias que no cayeron bien en los mercados el dólar subió más de 20%.

El viernes, el BCRA suspendió para operar en cambios y cursar nuevas operaciones de exportación a cuatro empresas dedicadas a la comercialización de productos agropecuarios por no cumplir con la obligación de liquidar las divisas de las operaciones de comercio exterior en el mercado oficial de cambio.

Las empresas registran en conjunto más de 500 operaciones de ventas al exterior sin liquidar por un monto de US$ 26,5 millones y no ofrecieron respuestas satisfactorias a las intimaciones efectuadas por la Subgerencia General de Cumplimiento y Control del BCRA. Solo podrán acceder al mercado para que liquiden las divisas para normalizar la situación.

En el corto plazo, el BCRA deberá elegir entre mover más el dólar (conspirando con la efectividad del “ancla cambiaria”) o endurecer más el cepo. Según FMyA, se seguirá devaluando al ritmo actual y pondrán “más cepo”. La pregunta es dónde. ¿Importaciones; préstamos financieros y comerciales de empresas, o servicios y turismo? Si profundizar el cepo es el camino, se puede esperar menos drenaje de reservas y, probablemente, más brecha.

“Nuestra estimación es que entre septiembre y diciembre el BCRA dejará en el camino unos US$ 900 millones más”, señalan en Econviews. En criollo, dicen: “Llegaremos a fin de año con la lengua afuera en materia de reservas”. Con ese dato y el hecho de que el peso se está atrasando (“en agosto en particular nos encarecimos fuerte frente a Chile y Brasil, menos contra Estados Unidos”), dice Econviews que “luce francamente difícil pensar que no habrá una devaluación real en 2022”. Eso implica que el dólar vaya más rápido que la inflación y, si se considera que la inflación viene alta, el tipo de cambio nominal subiría bastante en 2022.

En los últimos 7 días hábiles, el BCRA perdió la misma cantidad de divisas que había conseguido acumular a lo largo de los 31 días hábiles anteriores: cerca de US$ 490 millones.

El dato alentador es que hay superávit comercial. Aunque no sea por cantidades (que sería lo más virtuoso) sino por precios (casi una lotería), el balance comercial ofrece algo de oxígeno. Se descuenta que las importaciones seguirán firmes, y la gran duda es si las exportaciones acompañarán en 2022, tal como lo hicieron en 2021. En el medio de todo eso, el Gobierno deberá acordar con el FMI. Si bien eso podría ayudar por el lado de las expectativas, las exigencias desde Washington podrían apuntar hacia un dólar más elevado también.