América Latina ante los límites de la política monetaria

Desde finales de junio, los bancos centrales de México, Perú, Chile, Uruguay e incluso Paraguay siguieron la iniciativa de Brasil y aumentaron el costo del crédito.

13 de septiembre, 2021

América Latina ante los límites de la política monetaria

Por Sofía Milagros Suardi (*)

La Reserva Federal de Estados Unidos, al igual que muchos otros de los principales bancos centrales, considera que los repuntes inflacionarios actuales derivan de la reapertura de las economías luego de la irrupción de la pandemia y que son de carácter transitorio. 

Motivo por el cual una suba de tasas no se encontraría en el horizonte próximo, si bien en algunos casos ya se avanza hacia la reducción del ritmo de expansión de la hoja de balance (compra de activos). Tal es el caso del Banco de Canadá y del Banco Central Europeo, quien recientemente anunció que en el último trimestre del año llevará su ritmo de compra de activos de aproximadamente 80.000 millones de euros (US$ 95.000 millones) a la zona de 60.000/70.000 millones de euros mensuales.

Con menos elementos en su caja de herramientas, más del 50% de los bancos centrales de los países emergentes realizaron al menos una suba de tasa de política monetaria desde el comienzo del año. Y cuando se trata de subir las tasas de referencia para enfriar la inflación generada por la pandemia, los bancos centrales de América Latina han estado al frente del resto del mundo. También, están entre los peor equipados para afrontar esa tarea.

Desde finales de junio, los bancos centrales de México, Perú, Chile, Uruguay e incluso Paraguay siguieron la iniciativa de Brasil y aumentaron el costo del crédito, mientras que muchos esperan que Colombia haga lo mismo pronto. El endurecimiento de la política monetaria ha demostrado ser más abrupto que en la mayor parte del mundo porque los precios están subiendo a un ritmo más rápido.

No es noticia que la inflación volvió a estar en la agenda de los responsables de política. Sin embargo, vale la pena preguntarse si existe algún factor en particular que explique la aceleración en la suba de precios en la región.

En primer lugar, la escalada en los precios internacionales de los alimentos tiene un impacto mayor en la región más desigual del planeta, donde estos tienen una mayor participación en la canasta de consumo, relativo a las economías avanzadas como Estados Unidos. Entonces, si bien los elevados precios de los commodities le dan aire a la cuenta corriente de los países en cuestión, implican en simultáneo una mayor inflación a nivel local. 

Un segundo factor, y en mi opinión el más relevante, es la depreciación del tipo de cambio y en América Latina -donde se encuentran cuatro de las seis monedas de peor performance en el año- las devaluaciones se traducen casi inmediatamente en inflación y la incertidumbre electoral en una región en la que la izquierda vuelve a ganar relevancia poco ayuda a la estabilidad de las monedas. Basta ver el caso del sol peruano que perdió más del 13% de su valor en lo que va del año.  

Dicho esto, algunas cuestiones mencionadas se encuentran por fuera de lo que la política monetaria puede abarcar y parte de ello se debe a su vez a las particularidades de la región. 

Existen casos dentro de las economías mencionadas, donde se destaca México, donde una porción no menor de la actividad se desarrolla en la informalidad y una parte importante de la población no se encuentra bancarizada, de esta forma el impacto que pueda tener el aumento en el costo del crédito en la demanda es limitado lo que implica menos poder del instrumento a la hora de enfriar la economía.

Al mismo tiempo, en el caso de Brasil, donde una sequía sin precedentes llevó a que se dispararan los costos de la energía, o la suba en los precios de los alimentos derivado del alza en los precios de los commodities, existe poco que la política monetaria pueda hacer. 

Entonces, surgen nuevos interrogantes, ¿por qué los bancos centrales optaron por este camino? ¿Cuáles son los riesgos y beneficios? Cuando la política monetaria y fiscal van en direcciones opuestas los bancos centrales suelen tener que pisar el freno de forma más violenta que cuando ambas se encuentran alineadas. 

Al inicio de la pandemia la respuesta fue coordinada, tanto política fiscal como monetaria laxa, pero a medida que la recuperación se fue afianzando -se espera que la región crezca a un ritmo no visto desde el 2009- y la inflación fue ganando velocidad los bancos centrales reaccionaron. 

Con elecciones a la vista en Chile en noviembre, en Colombia en mayo y en Brasil en octubre de 2022, las presiones por un mayor despliegue de la política fiscal están a la vista, lo que puede llevar a los bancos centrales a sobrereaccionar para convencer a los inversores de la autonomía de la institución, más aún con el giro a la izquierda que parece emerger en la región.   

En línea con este último punto, con la inflación ubicándose por encima de los respectivos targets de cada institución, la suba en la tasa de referencia, instrumento central de los esquemas de metas de inflación, opera como un instrumento que le otorga credibilidad al banco central -en un entorno de instituciones débiles- y a su compromiso con la meta estipulada, lo que potencialmente podría anclar las expectativas de inflación. 

Los riesgos quizás sean más fáciles de enumerar. Por un lado, el aumento de la tasa de política monetaria y detrás de ella el encarecimiento del crédito en general implica para el Estado una mayor carga de deuda vía intereses, es decir un mayor déficit financiero. 

Esto se da en un contexto en el que la carga de deuda en la región se ubica en máximos en los últimos 30 años y los déficits fiscales significativamente elevados luego de que los gobiernos emplearan medidas de emergencia para hacer frente a la crisis. 

A su vez, en un contexto de incertidumbre en donde el continente aún atraviesa la tercera ola de casos de Covid-19, la recuperación aún no termina de echar raíces, por lo que un movimiento prematuro por parte de los bancos centrales podría implicar un revés para la actividad.

Por lo pronto, en lo que resta del año se puede esperar que las autoridades monetarias de la región continúen en el sendero actual, Brasil subiría la tasa otros cien puntos básicos este mes y se espera que alcance 7,63% en diciembre -hoy en 5,25%- y se espera que el banco central de Colombia pronto se sume al barco. 

En cuanto a los efectos de las subas, el tiempo dirá, por el momento la inflación permanece elevada y la actividad, sin sufrir un mayor revés.

 (*) Analista de Eco Go