Romero: “El peronismo es lo que mayor curiosidad genera entre los diplomáticos extranjeros”

En una entrevista exclusiva con El Economista, Agustín Romero, Doctor en Ciencias Políticas y director académico del posgrado, explica las principales características de esa iniciativa que busca desentrañar los complejos asuntos internos de nuestro país.

31 de agosto, 2021

Romero: “El peronismo es lo que mayor curiosidad genera entre los diplomáticos extranjeros”

Por Damián Cichero

Muchas veces se escucha que, para los analistas y políticos extranjeros, Argentina es un país complejo, difícil de comprender e imprevisible, que tropieza varias veces con la misma piedra y suele operar debajo de su potencial. Potencial que deriva de sus números allá por los albores del Siglo XX, sus generosos recursos naturales o su dotación de capital humano.

Hace unas semanas, el canciller Felipe Solá inauguró el ciclo 2021 del Curso de Posgrado en Asuntos Argentinos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tiene como objetivo, precisamente, “dotar de herramientas concretas al personal de las embajadas y organismos internacionales y al público en general para un mejor conocimiento sobre aquellos temas claves de Argentina”.

El curso, que comenzó a mediados de agosto y tendrá una tercera edición en 2022, contó con la asistencia de importantes diplomáticos, como los embajadores de Bélgica, Vietnam y Armenia. Además, han participado delegados de las misiones extranjeras en Argentina de Estados Unidos, China, Francia y Brasil, entre otros.

En una entrevista exclusiva con El Economista, Agustín Romero, Doctor en Ciencias Políticas y director académico del posgrado, explica las principales características de esa iniciativa que busca desentrañar los complejos asuntos internos de nuestro país.

¿Cómo surge la idea de este curso y cuáles han sido los resultados?

En el día a día, tengo diálogos con muchos diplomáticos por razones profesionales y muchos me llaman para preguntarme sobre alguna cuestión del país. Por lo general, los funcionarios extranjeros llegan a la Argentina sin mucho conocimiento de nuestra realidad. Al analizar estas situaciones, me di cuenta de que, en vez de recomendarle a cada uno la manera de ampliar sus conocimientos, lo mejor era armar un posgrado en el que se integraran todas las cuestiones y se brindaran respuestas sobre muchos de estos interrogantes. Este posgrado dura un poco más de tres meses y está dirigido a un público muy particular, ya que el objeto de estudio es muy particular: Argentina. El curso está enfocado a abordar las distintas aristas de nuestro país, como economía, política exterior, Malvinas, Derechos Humanos como una columna vertebral, entre otros. Además, estudiamos los partidos políticos tradicionales, como el peronismo, el rol de la Iglesia y el rol de las Fuerzas Armadas. Lo que intentamos hacer es nutrir al diplomático extranjero con información sobre esta serie de variantes para que puedan entender mejor la realidad del país y así desarrollar mejor su trabajo. Por otro lado, además de la parte académica, el posgrado tiene otra parte destinada a la interacción con funcionarios públicos. La primera, otorga una visión científica de la Argentina, mientras que la segunda se encarga de brindar una visión real del día a día. Se generan diálogos con funcionarios que cuentan la realidad en cada una de sus áreas. Por ejemplo, el año pasado asistió el ministro de Defensa, Agustín Rossi, mientras que este año fue el canciller Felipe Solá el encargado de abrir el posgrado. Respecto a los resultados, estos han sido muy buenos. La primera edición se realizó en 2020, en plena pandemia, y tuvimos 28 inscriptos, mientras que en la edición de este año tuvimos 33 inscriptos y hubo que dejar a 9 personas en lista de espera para el año que viene. En este sentido, estoy muy contento ya que, pese a ser una época complicada, hubo un importante aumento de diplomáticos interesados por el curso.

¿Cuáles son los asuntos o ideas sobre la Argentina que mayor curiosidad o confusión generan en las delegaciones extranjeras?

Sin dudas, la primera es el peronismo. En general, las misiones diplomáticas no entienden este fenómeno. Hay que tener en cuenta que el peronismo es estudiado en muchos lugares del mundo debido a su exclusividad y dificultad. Por ejemplo, existen cátedras sobre este tema en Inglaterra y Estados Unidos. El peronismo es un fenómeno muy atractivo, el cual genera mucha curiosidad, aunque igualmente existe mucho desconocimiento sobre el mismo. Si a esto le sumamos que el kirchnerismo también habla de peronismo, la cosa se complica aún más para los extranjeros. Otro tema local muy complejo para las misiones diplomáticas es cómo Argentina, siendo un lugar tan próspero, no puede resolver problemas estructurales, como la inflación, el desempleo o la pobreza. Es algo que ellos literalmente no lo entienden. Respecto a estos 3 temas, nosotros tratamos de darles las herramientas necesarias para que tengan una base mínima sobre cada uno. También se generan muchas cuestiones respecto al rol de las Fuerzas Armadas. Muchos preguntan por qué hay una complejidad tan grande sobre este asunto pese a que la democracia se restableció hace más de 30 años. Además, este año incorporamos los temas del fútbol, el mate y el tango, sociológicamente hablando. El año pasado, los participantes no entendían cuál era el problema de que acá no se jugara al fútbol durante la pandemia.

Muchas veces se dice que la política exterior argentina es muy inestable y no mantiene un lineamiento a lo largo del tiempo. ¿Qué explicación se da respecto a este tema?

Nosotros tratamos de explicar que la política exterior está muy vinculada a tres temas. El primero tiene que ver con el contexto internacional. No se puede diseñar una política exterior sin entender qué está pasando en el mundo. Por ejemplo, para explicar la política exterior de Carlos Menem, es necesario tener en cuenta la implosión de la Unión Soviética y el consenso de Washington. Esto es una variable que explica su alineamiento con EE.UU. En segundo lugar, debe tenerse en cuenta la visión ideológica del gobernante y, en tercero, la tradición argentina en materia de política exterior. Respecto a este último punto, una tradición de nuestro país en política exterior es la no intervención en los asuntos internos de otros estados o la neutralidad frente a conflictos mundiales. Por otra parte, a la hora de analizar la cosmovisión de un líder. Obviamente Mauricio Macri no tenía la misma mirada del mundo que tiene Alberto Fernández o que tenía Cristina Fernández de Kirchner. Aunque Estados Unidos ya no es la única superpotencia del sistema internacional, ya que China y Rusia le disputan varios frentes, Macri creía en la superioridad de los primeros y esto podía observarse en sus declaraciones. A través de estas tres variantes, se define la compleja política exterior de nuestro país.