Pymes: innovar como proceso

En ese marco, la coyuntura actual obligó a generar focos de innovación en muchos sectores tradicionales, como el turismo, la educación y el comercio minorista

6 de agosto, 2021

Pymes: innovar como proceso

Por Martín Yechua  Director Ejecutivo de ADIRAS

Así como la pandemia generó un shock económico mundial sin precedentes, también perjudicó el panorama de la innovación en un momento en que ésta estaba en pleno auge.

Tal es así que, en 2018, el gasto en investigación y desarrollo (I+D) creció más de un 5%, es decir, a un ritmo mucho más rápido que el crecimiento del PIB mundial, tras recuperarse con fuerza de la crisis financiera de 2008-2009. Y el capital de riesgo sumado al uso de la propiedad intelectual alcanzaron un máximo histórico a nivel mundial en 2018.

En ese marco, la coyuntura actual obligó a generar focos de innovación en muchos sectores tradicionales, como el turismo, la educación y el comercio minorista. También modificó para siempre la forma en que se organizan las tareas y los equipos de trabajo.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) elabora todos los años el Indice Mundial de Innovación. Del informe se desprende Estados Unidos, Suiza, Reino Unido, Singapur e Israel, son algunos de los países más innovadores. Y a pesar de la pandemia China, Vietnam, la India y Filipinas se han convertido en las economías que más han avanzado en la clasificación de la innovación conforme al Índice.

El panorama regional

América Latina continúa siendo una región con desequilibrios importantes en materia de innovación. El listado de los países más innovadores de Latinoamérica muestra a Chile en el puesto 54 a nivel mundial, luego México en el puesto 55 y Brasil en el puesto 62. Argentina recién aparece en el puesto 80.

¿Cuáles son las causas de ello? Según el informe de la OMPI, las debilidades para Argentina se encuentran en cinco de los siete pilares del estudio. En el pilar de capital humano e investigación nuestro país muestra debilidades en los indicadores de las escalas de PISA tanto en lectura, matemáticas y ciencias, ubicándose en el puesto 69.

En el área “sofisticación del mercado, la fragilidad está asociada en crédito interno e Inversión llegando al puesto 116 y 123. En el pilar productos de conocimiento y tecnología, el indicador “nuevos negocios se ubica en el puesto 111.

Nuestro entorno indica que en general las empresas pymes no utilizan los programas públicos que existen para financiarse o para obtener subsidios en temas de innovación. Una de las razones está en el desconocimiento de estos programas y/o en las creencias del dueño pyme en relación a lo complicado del proceso o que se necesita un experto para poder presentarse y armar el proyecto entre otras.

En Argentina existen programas como PAC Emprendedor para la Innovación a cargo de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa en donde a través de estos programas se puede acceder a un Aporte No Reembolsable (ANR) de hasta el 85% para financiar su proyecto; otro organismo es la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación que apoya a través del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), proyectos dirigidos al mejoramiento de la productividad del sector privado a través de la innovación tecnológica.

Estos son solo algunos ejemplos en donde una pyme puede mejorar su competitividad no solo a nivel local sino a nivel mundial.

Además del desconocimiento o miedo a presentarse en convocatorias necesitamos algunas condiciones para que el país pueda subir del puesto 80 del ranking mundial en innovación.

Es importante que la innovación se entienda como un eje estratégico para el crecimiento y para esto es necesario promoverlo desde temprana edad en los jóvenes. Es imprescindible revisar los contenidos impartidos en la escuela primaria y secundaria y generar espacios y materias que permitan comprender las diferentes dimensiones de la innovación en un sentido amplio. Esto permitirá que las futuras generaciones puedan asimilar el tema de otra manera y tengan la plasticidad necesaria para analizar y proponer cambios en las empresas del mañana. Permitirá además que los futuros líderes puedan reaccionar más rápidamente en las crisis y contar o descubrir mejores herramientas para adaptarse a entornos cambiantes.

También posibilitará que los nuevos directivos dediquen más inversión a la innovación entendiendo su importancia para generar valor en el largo plazo.

Desde el sector público, será preciso propiciar beneficios para las carreras de ingeniería y otras carreras cortas vinculadas a la economía del conocimiento que permitan generar valor para multiplicar en empresas de todo tamaño.

También es necesario buscar más puentes entre los sectores público y privado, generar más espacios de trabajo conjunto y círculos de innovación combinando las diferentes cadenas de valor de toda la región.

Del lado del empresario y de las cámaras empresariales también es necesario ofrecer ideas, conocimiento e información y no solo buscar beneficios para el sector en el cual uno tiene injerencia. Requiere un cambio de mentalidad y apertura que puede potenciarse sólo formando a las nuevas generaciones.