La pobreza sigue en 40% porque la canasta básica crece por encima del salario informal

Si se mira el período de crisis (cambiaria y pandémica) se observa que, en el 1° trimestre del 2018, el ingreso laboral de los informales era de $9.500 y, hasta el 1° trimestre de 2021, subió 136%. Pero la Línea de Pobreza subió 230%. Por eso la pobreza pasó de 26% a 40%.

18 de agosto, 2021

Según el Indec, el 2020 terminó con el 42% de argentinos en situación de pobreza

Por Jorge Colina (*)

Transcurría el 1° trimestre del 2018, cuando la pobreza alcanzaba a 26% de la población. El Gobierno de aquel entonces recibía encendidas críticas en torno a cómo podía ser que 1 de cada 4 argentinos estuviera en la pobreza. Sí se reconocía el mérito de haber vuelto a medir la pobreza, cosa que el Gobierno que terminó en el 2015 se negaba a hacer. En abril de 2018, comienza la crisis cambiaria.

Algo más de un año después, cuando se celebraban las PASO 2019, la pobreza había subido al 36% en el 2° trimestre de ese año.

Dos años después, en el 1° trimestre del 2020, comienza el confinamiento estricto por la pandemia. Los empleados registrados fueron al teletrabajo sostenidos por los subsidios del Estado al salario. Pero los informales (asalariados no registrados y cuentapropistas no profesionales) se quedaron directamente sin trabajo.

En el 2° trimestre del 2020 hubo una caída de 3 millones de empleados informales entre la población urbana. Esto obviamente que llevó la pobreza al 47% de la población. O sea se pasó de 1 a 2 de cada 4 pobres urbanos.

De todas formas, se confiaba que con la recuperación de las actividades informales la pobreza iba a volver a bajar. Con la última encuesta de hogares del Indec ya se puede estimar la pobreza para el 1° trimestre 2021, que da 40% de la población urbana. El punto es que los empleados informales volvieron a ser el mismo número que antes del confinamiento. O sea, se recuperó el empleo informal. Pero la pobreza se está mostrando resistente a bajar.

La explicación es simple. Volvió a funcionar la “fábrica” de pobres: la inflación.

Para mirarlo concretamente, los datos del Indec señalan que en el 1° trimestre 2020 el ingreso laboral promedio de los informales era de $16.700 y un año después es de $22.200, o sea subió 33%. En el mismo período, los precios de la Canasta Básica Total (CBT), también conocida como Línea de Pobreza subió 42%. O sea, subió la vara que tiene el mercado informal para sacar gente de la pobreza, y el mercado informal no está pudiendo pasar esa vara.

Si se mirase todo el período de crisis (cambiaria y pandémica) en el 1° trimestre del 2018 el ingreso laboral de los informales era de $9.500 o sea que subió 136% al 1° trimestre del 2021. Pero la Línea de Pobreza subió 230%. Por eso la pobreza pasó de 26% a 40%.

 ¿Cómo sigue esta historia?

Cuando una sociedad tiene informalidad por baja productividad tiende a tener pobreza relativamente alta. Pero si a esto le suma alta inflación va a tener pobreza muy alta. Esto es lo que la dirigencia política no termina de entender o aceptar. La prueba está en que todas las encuestas ponen en los primeros lugares del ranking de las preocupaciones de la gente a la inflación, pero ningún candidato propone bajar la inflación.

Al contrario, la mayoría se desentiende echándolo la culpa de la inflación a los empresarios y con esto ya piensa que el tema ha sido atendido. Por esto mismo es que cuando la inflación se hace tema candente se responde, no con un plan anti-inflacionario, sino con algún programa de acuerdo de precios con empresas.

Luego se pasa a la idea de que para ganar las elecciones hay que subir el gasto público para “poner plata en el bolsillo de la gente”. En abierta contradicción con lo que dice la propia gente, que lo que más quiere es que la inflación no le licue el dinero que ya tiene en el bolsillo.

Así comienza el círculo vicioso. La gente está preocupada por la inflación, entonces se le pone dinero en el bolsillo para que compense lo que le hizo perder la inflación, pero con esta política se genera más inflación. En otras palabras, se le pone dinero en el bolsillo para pasar la vara de la pobreza (CBT) pero a la vez se sube la vara. Si esto no es el perro que se persigue la cola, debería eliminarse esta frase del léxico.

Lo peor es que Argentina es el único perro que se persigue la cola porque el resto de los países sudamericanos –sacando Venezuela– tienen todos inflación de un dígito e independientemente de la ideología del Gobierno.

Para dejar de perseguirse la cola hay que ordenar el Estado en sus tres niveles: nacional, provincial y municipal. Se trata de construir un Estado financieramente equilibrado y que genere instituciones que den competitividad y buenos servicios a los ciudadanos. Con esto, la inflación dejará de ser un problema y volverá la inversión privada que es lo que puede sacar a la gente de la informalidad y, con ello, de la pobreza.

Pero para esto se necesita una dirigencia técnicamente preparada y políticamente responsable.

(*) Idesa