Hay burbujas en una olla que luce con la comida a punto

Ayer fue un buen día para el mercado financiero, sin vender bonos, y tampoco sin vender reservas

13 de agosto, 2021

Hay burbujas en una olla que luce con la comida a punto

Por Luis Varela 

Los tiempos se van acortando, faltan 700 horas para las PASO y 2.200 horas para las elecciones generales. El Gobierno está armando un castillo de naipes gigantesco, con planes, liberación de fondos, vacunación acelerada y promesas de todo tipo para crear un ambiente económico favorable, y ayer los fríos números del mercado le volvieron a dar una foto positiva: los catorce dólares del Alberto estuvieron tranquilos, la Bolsa sostuvo su récord en pesos, los bonos mejoraron y el riesgo país volvió a bajar.

Para un Gobierno que vive el día a día, una rueda con semejantes resultados es todo un triunfo. Sin embargo, si los números son mirados con una atención un poco más precisa, se comprueba que el relato de mejora global preelectoral se parece mucho más a una olla a presión que empieza a burbujear, y no tanto a un sendero hacia posiciones consistentes, como suele relatar el ministro de Economía, que en su momento le confesó a Sergio Massa en el Congreso que el también puede hacer “zaraza”.

Y ciertamente, debe decirse que la tranquilidad del mercado financiero de ayer se concretó de manera ideal, sin vender bonos, y tampoco sin vender reservas, lo cual es todo un logro. Pero detrás de ese buen movimiento llegaron desde Economía decisiones que hacen mover de la silla a los que conocen en profundidad los números del sistema bancario. Así como invitaron a los bancos a comprar voluntariamente bonos con las leliq, ahora están modificando las condiciones de los fondos de inversión, preparando la cancha para las licitaciones de deuda se presentan por delante con un pronóstico reservado.

Además, en el foco del tema que más importancia hiere a la gente (el costo de llenar la heladera), ayer salió la medición oficial del Indec con la inflación de julio. Todo el mundo esperaba que fuera inferior al 3% mensual. Pero el número que lanzó Marco Lavagna, muy criticado por el kirchnerismo, fue exactamente 3%, lo cual marca dos cosas: en siete meses de este año la inflación acumula 29,1% (por encima de lo que había presupuestado Guzmán para todo el año) y en los últimos doce meses la inflación es del 51,8%, la mayor variación del último año y medio, con muchísimos valores anclados y con valores esenciales pisados.

Y lo peor del caso es que agosto se inició con subas muy fuertes en valores esenciales (expensas, alquileres, prepagas, GNC y otros valores), por lo que los analistas ya no hablan de una inflación anual del 50% para todo este año, sino de un número que puede llegar a acercarse al 55%, en un escalón que peligrosamente puede llegar a impulsar las paritarias de muchos gremios a pedir un ajuste gatillo adicional del 10%, lo cual podría generar un verdadero descalabro.

Y si bien el IPC dio 3%, el Indec detalló que los productos estacionales saltaron 4,9% y los servicios aumentaron más que los bienes. Es decir, mientras Alberto culpa a las empresas por ser voraces, las principales subas del mes estuvieron ligadas a verduras, tubérculos, legumbres, café, té, yerba, cacao, aceites, manteca, leche, productos lácteos, huevos, azúcar dulces y chocolate. Y, por si algún desprevenido aún no lo vio, queda ultra confirmado que los plazos fijos se queman en los bancos, ya que en los últimos doce meses perdieron más de 14 puntos, que fueron licuados sin haber sido utilizados.

El contexto global

Con esa realidad a nivel local, el “capitalismo que no funciona” (así calificó Alberto al manejo económico de la mayor parte de los países del mundo), mostró que donde hay credibilidad la salida de la pandemia está funcionando. Ayer Estados Unidos informó que las solicitudes de ayuda por desempleo que hay en ese país bajaron a 375.000, comparadas con las 387.000 de la semana anterior. Eso permitió que ayer el dólar global volviera a estar sostenido y que la Bolsa de Nueva York volviera a marcar nuevos máximos, con sonrisas entre los inversores.

Ayer en el exterior el dólar subió 0,6% en Brasil, 0,4% contra la libra y el chileno, 0,1% contra el euro y el mexicano, y no varió contra el yen. Mientras que en la Argentina se alcanzaron las siguientes cifras: el dólar turista subió 3 centavos hasta $168,89, el oficial subió 2 centavos hasta $102,36, el blue subió 50 centavos hasta $178,50 y el mayorista subió 3 centavos hasta 97,07 pesos, con el BCRA recuperando US$ 20 millones en las reservas, hasta US$ 41.972 millones. Mientras que el dólar Senebi bajó $1 hasta $175, el dólar MEP bajó 41 centavos hasta $169,62 y el contado con liquidación subió 2 centavos hasta $171,20. Con la brecha entre el oficial y el blue en el 74,4% y la del CCL y el mayorista en el 76,4%. Y medidos en pesos, el euro bajó 4 centavos hasta $113,82, el real bajó 7 centavos hasta $18,48 y la libra cayó 55 centavos hasta $133,93.

Ahora bien, esta virtual tranquilidad cambiaria se dio con dos condiciones que son solo vistas por los especialistas. El Gobierno está manteniendo encorsetado al dólar con un costo diario del orden de los US$ 300 millones por día. Y, eso no es todo, ayer, para que la tranquilidad cambiaria no se alterará, el BCRA tomó otros $224.239 millones de pesos en Leliq, con lo cual la bomba de tiempo, tierra bajo la alfombra, que hay en Reconquista 266 ya supera a la ola de Lebac que tuvo Macri con Sturzenegger.

Todos en campaña

Pero además de todos estos números puramente financieros, con Cristina Kirchner saliendo a hacer campaña en pleno Lomas de Zamora y con la principal candidata oficial llamando a hacer debate a los opositores (algo que siempre hacen los que pierden), el dato político que más escombros provocó ayer fue la renuncia de Facundo Moyano a su banca como Diputado Nacional del Frente de Todos, en una clara respuesta a dos ausencias prometidas por el Gobierno en su momento: que iban a poner gente de Moyano en las listas y que iba a liberar las causas judiciales que pesan sobre la familia. 

Con todos esos datos inquietantes, burbujas dentro de una olla que luce con la cocina a punto, como el Gobierno no tuvo que vender bonos, los títulos subieron 0,5% y el riesgo país bajó 22 puntos, hasta 1.542 unidades, su menor nivel en tres semanas. A pesar de que hay una lluvia de reclamos al BCRA, la CNV y Economía para que expliquen por qué están en caída libre papeles como el AY24, el AF20 y el AO20, títulos que serán normalizados a partir de enero, tal como prometió Martín Guzmán en el canje con los pocos títulos remanentes que no se canjearon.

Con las acciones el panorama tampoco trajo mucha complicación. En EE.UU. desde la Reserva Federal siguen con el discurso de que el tapering se iniciará en cualquier momento y que la suba de tasas recién vendrá bien entrado 2022 (cuando ayer México y Uruguay subieron sus tasas por mayor presión inflacionaria a 4,5 y 5% anual respectivamente). Y, con gran rotación de valores, hubo subas para todos los índices de la Bolsa de Nueva York: el Dow mejoró 0,1%, el S&P 0,3% y el Nasdaq 0,4%. 

Pero atención: el Bank of America sacó un informe con 18 papeles que tienen “precios ridículamente altos”. Y detrás de esa advertencia, las bolsas latinoamericanas se deshinchan, con baja del 0,5% para la Bolsa de México y caída del 1,1% para la de San Pablo, y hay que poner mucha atención a la bolsa paulista, porque crece la tensión con Bolsonaro, y ya es el recinto que menos sube en el año, de ganar 8% ahora está apenas 1,4% arriba en 2021.

En cambio, con $1.056 millones operados en acciones y $1.920 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires terminó casi sin cambios. Con mayoría de subas entre los ADR argentinos que operan en Nueva York, con alzas de hasta el 4%, con Central Puerto, Pampa E y Despegar, en la cima.

Impacto de la pandemia

La cepa Delta no asustó tanto al mundo ayer (en Argentina se registraron 13.369 casos y hubo que lamentar 182 muertos en las últimas 24 horas) y las commodities siguen jugando de manera bastante positiva para Argentina. El petróleo retrocedió apenas. Los metales preciosos y las criptomonedas se debilitaron. Los metales básicos están mixtos, atentos a la velocidad de recuperación económica mundial. Y lo que mejor está funcionando, de manera sostenida son los granos, con fuerte suba del 3,6% para el trigo en Chicago y del 2,2% en Rosario. Las lluvias recientes ayudaron, y si llega a mostrar alguna sonrisa el Paraná, puede haber alguna oportunidad de lograr otro Loto que ayude a ganar más espacio.