Alemania: las perspectivas electorales en el tiempo final del Gobierno de Angela Merkel

Merkel se retira. Y con una popularidad envidiable, pese a la pandemia, los desastres naturales en Renania del Norte-Westfalia y los atentados productos por odio racial y religioso.

2 de agosto, 2021

Alemania: las perspectivas electorales en el tiempo final del Gobierno de Angela Merkel

Por Luis Domenianni

La atribulada, aunque inoxidable, canciller federal Angela Merkel logró, durante su visita a Estados Unidos, un acuerdo con el presidente norteamericano Joseph “Joe” Biden respecto de la finalización del gasoducto Nord Stream 2 que proveerá de fluido a algunos países europeos y, en particular, Alemania.

La construcción del primer Nord Stream arrancó en 2005, finalizó en 2011 y comenzó a operar en 2012. A su vez, los trabajos de construcción del Nord Stream 2 comenzaron en abril del 2018 y quedaron interrumpidos en diciembre de 2019, ante la oposición y las sanciones para las empresas intervinientes por parte de Estados Unidos.

// Tensión en la Unión Europea por el gasoducto Nord Stream 2

Se trata de una iniciativa colosal dado que la casi totalidad del trayecto es submarino. Arranca en el puerto ruso –ex finlandés- de Viborg y finaliza en el alemán de Greifswald, por el fondo del Mar Báltico.

El trayecto es de 1.224 kilómetros. La cañería muestra un diámetro de 1,22 metros, soporta una presión de 220 bares y transportará 27.500 millones de metros cúbicos anuales.

Rusia y Alemania sostienen la obra, mientras que Suecia, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania se oponen ante la desconfianza del uso político ruso del envío de energía, algo que pasó en su momento con un gasoducto que atraviesa y surte a Ucrania. Fue un aumento de precios desmedido en medio del conflicto entre ambos países.

Estados Unidos recogió el guante y amenazó con sanciones a las empresas que financian y trabajan en la construcción. Todo quedó entonces paralizado en una obra cuyo estado actual supera el 90% de finalización.

Durante el mandato del presidente Donald Trump, Estados Unidos se mantuvo inflexible. Más de un analista interpretó, entonces, que no se trató de un castigo a Rusia, sino de una sanción por la resistencia alemana a incrementar sus gastos en la defensa común a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Como se sabe, las relaciones entre Merkel y Trump fueron complejas y poco amistosas. El pase de la presidencia en Estados Unidos posibilitó el acuerdo final. Aunque muy disgustado con Rusia, el presidente Biden accedió a las demandas de la canciller Merkel para finalizar la obra.

La contrapartida acordada es casi un resumen de buena voluntad. Eventuales sanciones contra Rusia si utiliza la energía como un arma o si comete “otros actos agresivos” contra Ucrania fue el compromiso asumido por la parte alemana. Palabras.

Muy preocupada por el interés nacional, la canciller Merkel culminará su mandato en setiembre próximo con una popularidad inédita en la propia Alemania pero con una fuerte desconfianza en el seno de la Unión Europea, antes proveniente del sur por la crisis de las deudas, y ahora del este, ante el temor que infunde el presidente ruso Vladimir Putin.

Pandemia del Covid mediante, Alemania pasó de ser líder de los “frugales” a convertirse en abanderado de los “gastadores” con la mutualización europea de las deudas nacionales.

La decisión, placentera para Francia, trajo aparejada duras críticas y negativas por parte de Austria, Dinamarca, Países Bajos y Suecia –los “frugales”- a los que se unió Finlandia. El razonamiento es por demás sencillo. ¿Por qué debe pagar un contribuyente sueco, las obligaciones contraídas por Portugal?

El punto superó la oposición de los austeros y alcanzó el Tribunal Constitucional dentro de la propia Alemania que en marzo del 2021 suspendió el procedimiento de ratificación tras la aprobación parlamentaria en ambas cámaras. Pero la Corte Constitucional rechazó una demanda de suspensión de urgencia.

El camino quedó allanado aunque los resultados son inciertos. En particular, por la tendencia a gastar y endeudarse de los países del sur.

De Afganistán al Africa

En la búsqueda de recursos, Alemania acordó imponer la tributación de 15% a las empresas multinacionales que facturen más de 890 millones de dólares anuales. Un impuesto que las multinacionales deberán pagar donde comercialicen sus productos y no donde tienen su sede, como hasta ahora, en paraísos fiscales de baja tasación.

En rigor, Alemania y Francia acordaron que el impuesto debería ser del 21%, pero no lograron convencer al resto de los países más industrializados que integran el Grupo de los Siete (G7).

En sus relaciones con el resto de mundo, la Alemania de la canciller Merkel a punto de finalizar su gestión mostró el retiro de sus tropas de Afganistán y la particular orientación de la diplomacia alemana hacia el Africa, un siglo después de la pérdida de sus colonias en el continente.

Tras casi 10 años de despliegue en Afganistan, el último contingente de la Bundeswehr –el Ejército alemán- dejó el país asiático el 29 de junio pasado, unos días antes de lo previsto. En total, en la década, Alemania desplegó alrededor de 160.000 efectivos en Afganistán y sufrió la pérdida de 59 combatientes en operaciones.

Hasta el comienzo del retiro, en mayo de 2021, Alemania contaba en Afganistán con un contingente de 1.100 efectivos con la misión de asistencia para la seguridad y de formación, consejo y ayuda en la lucha anti terrorista, acampados en la base de Marmal en la ciudad norteña de Mazar-i-Charif.

Junto a Estados Unidos, Italia, el Reino Unido y Turquía, Alemania completaba el número de 6.000 militares, de los 9.592 desplegados por los 36 estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El retiro militar de Afganistán contrasta con el incremento de la actividad diplomática alemana en Africa, tras el puntapié inicial dado por la canciller Merkel durante su visita a Sudáfrica y a Angola de febrero del 2020. Es que Africa es el continente elegido para un despliegue del comercio y de las inversiones alemanas.

Pero, para ello, hace falta salvar algunos escollos que se remontan a los pocos años de colonización alemana de finales del Siglo XIX y principios de XX que culminaron con la pérdida de esos territorios, Tratado de Versalles de 1919 mediante, tras la derrota en la Primera Guerra Mundial.

Así, el 30 de abril pasado, el Gobierno alemán dispuso la restitución de los bienes culturales pillados del Palacio Real del Reino de Benin, hoy Nigeria, por los británicos y vendidos a distintos museos europeos.

Se trata de los denominados bronces de Benin, un conjunto de más de 400 esculturas, exhibidas, actualmente, en el Museo Etnográfico Forum Humboldt, en la Museum Insel –Isla de los Museos- en Berlín.

Sin dudas, el paso más importante no está vinculado con el arte, sino con el genocidio. Se trata de la matanza de aproximadamente 60.000 Herero y 10.000 Nama, asesinados durante el período colonial alemán. Herero y Nama son dos etnias que habitan la actual Namibia, en el sur de Africa.

Un siglo después, Alemania se reconoce responsable de aquellas matanzas ocurridas entre 1884 y 1915. Su ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, las calificó de genocidio y comprometió 1.100 millones de euros para “la reconstrucción y el desarrollo de Namibia”.

De todas formas, no se trata de un caso cerrado. Los descendientes de los Herero y de los Nama reclaman una indemnización individual. Alemania contesta que Namibia recibió mucha ayuda germana desde su independencia. En síntesis, nada más que un avance o, mejor dicho, un primer paso.

Las colonias alemanas en Africa fueron los actuales estados de Togo, Camerún, Namibia y Tanzania.

Elecciones (1)

El 22 de noviembre de 2005, Merkel, por entonces con 51 años de edad, asumía la Cancillería Federal –equivalente al cargo de primer ministro- de la República Federal de Alemania. El 22 de setiembre del 2021, los votantes alemanes elegirán un nuevo Parlamento de donde surgirá su sucesor.

Tras el 2005, la doctora en Física resultó reelecta en otras tres oportunidades -2009, 2013 y 2018-. Siempre formó gobiernos de coalición. En tres de sus mandatos con el Partido Socialdemócrata y en uno con el Partido Liberal.

En el seno de su propio partido, la Unión Cristiano-Democrática (CDU), Merkel fue electa presidente por primera vez en el 2000 y reelecta cada dos años hasta el 2018 en que cedió el mando a su ministra de Defensa en el Gabinete, Annegret Kramp-Karrenbauer.

Sí, aunque suene raro para un político, Merkel se retira. Y lo hace con una popularidad envidiable, pese a la pandemia del Covid, a los desastres naturales como las recientes inundaciones que causaron más de 150 muertos en el land –provincia- de Renania del Norte-Westfalia, y a los atentados productos del odio racial y religioso.

No está del todo claro quién será su sucesor en la Cancillería. La Unión Cristiano-Democrática en el poder, de tendencia conservadora, postula a Armin Laschet, actual ministro-presidente del land más poblado del país: el citado Renania del Norte-Westfalia. Es, además, titular del partido, tras reemplazar en 2021 a Annegret Kramp-Karrenbauer.

Casado, tres hijos, católico, educado en las Universidades de Bonn y de Münich, fue miembro del Bundestag –la Cámara de Diputados federal- y miembro del Parlamento Europeo. Luego desempeñó cargos ministeriales y parlamentarios regionales hasta su elección en 2017 como ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia.

De momento, Laschet y la Unión Cristiana Democrática van primeros en las encuestas a poco menos de dos meses de las elecciones. El registro promedio de julio le otorga 29 puntos de intención de voto, un punto más que un mes atrás.

La CDU cuenta, actualmente, con 415.000 militantes, 200 de los 630 diputados federales alemanes y 23 de los 96 eurodiputados. Preside 6 de los 16 lands alemanes y cogobierna en 3, uno con los Verdes y dos con la socialdemocracia.

En paralelo a la CDU, milita la CSU, la Unión Social Cristiana con desarrollo casi exclusivo en Baviera. Cogobierna el país con la CDU y cuenta con 140.000 militantes, 46 diputados federales y 6 eurodiputados. Gobierna Bavaria junto a la asociación Votantes Libres que no conforma un partido político.

Todo indica que el gran rival de los conservadores no serán –como tradicionalmente ocurre- los socialdemócratas del SPD, sino Los Verdes de la Budnis 90/Die Grunen. Partido ecologista fundado en 1980. Cuenta con 85.000 militantes, 67 diputados federales y 21 eurodiputados.

Los Verdes gobiernan el land de Baden Württemberg en alianza con la CDU y participan de los gobiernos Hesse, Schleswig-Holstein y Sajonia Anhalt, junto a la CDU; de los gobiernos de Renania Palatinado, Bremen, Hamburgo y Berlín, con los socialdemócratas; y del gobierno de Turingia junto a Die Linke, la izquierda.

El candidato de los Verdes a la cancillería federal será Annalena Baerbock, natural de Hannover, 40 años, casada, dos hijos, protestante con estudios de derecho en la Universidad de Hamburgo. Actualmente diputada en el Bundestag, las encuestas le asignan un 19 por ciento de las preferencias.

Elecciones (2)

Otrora el partido de la clase trabajadora, el Partido Socialdemócrata (SPD) dejó de ser una fuerza capaz de conducir al país y debió contentarse con su sociedad como minoritario con la UCD de Merkel.

El SPD cuenta con 426.000 militantes, 152 diputados en el Bundestag y 16 eurodiputados. Preside 7 de los 16 estados alemanes, participa con la CDU en tres gobiernos regionales y con la izquierda –Die Linke- en el de Turingia.

Su candidato a canciller federal es Olaf Scholz. Nacido en Osnabrück, land de Baja Sajonia, es abogado, diplomado en la Universidad de Hamburgo, cuenta con 63 años y está casado con la ministra de Educación del land de Brandenburgo.

Scholtz se desempeña actualmente, producto de la alianza con los conservadores de Angela Merkel, como vicecanciller federal y como ministro de Finanzas del actual gobierno. Las encuestas lo ubican en un tercer lugar con el 15% de las intenciones de voto.

Por detrás de los socialdemócratas, siguen los liberales del Freie Demokratische Partei (FDP) con un renacimiento interesante que lo coloca en 11,5% en las preferencias electorales.

Por el pasado el FDP cogobernó el país, como por ejemplo en el período 2009/2013. En total, asociado a los dos grandes partidos tradicionales formó parte del gobierno alemán durante 49 años, tras la Segunda Guerra Mundial. Los liberales suman 65.000 militantes, 80 diputados federales y 5 eurodiputados. Participan de dos gobiernos regionales con la CDU y uno con el SPD.

Su titular y candidato a la cancillería es Christian Lindner. Nacido en Wuppertal, Renania del Norte-Palatinado, cuenta con 42 años de edad, es graduado en Ciencias Políticas de la Universidad de Bonn. Es, actualmente, presidente del Partido Liberal y diputado en el Bundestag.

Tras el FDP, se ubica, en las encuestas, Alternativa para Alemania (AfD), de tendencia ultraderechista y xenófoba, con 10,5% de las preferencias. Lo integran 35.000 militantes, 91 diputados y 11 eurodiputados.

AfD es encabezado por el pintor y decorador, diputado federal Tino Churupalla, nacido hace 46 años en Weisswasser, land de Sajonia, en épocas de la República Democrática Alemana, y por la empresaria y economista Alice Weidel, 42 años de edad, nacida en Gutersloh, Renania del Norte-Westfalia.

En quinto lugar, según los sondeos de opinión, aparece Die Linke, La Izquierda, con una intención de voto del 7%. Se trata de la agrupación heredera del Partido de la Unidad Socialista que gobernó hasta su caída, en 1989, en el territorio de la República Democrática Alemana, integrante del Pacto de Varsovia y satélite de la Unión Soviética.

No cuenta con un candidato definido ya que es copresidido por Janine Wissler y Dietmar Bartsch. Wisler, 40 años, nacida en Langen, Hessen, es licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad Goethe de Frankfurt. Bartsch, 63 años, nacido en Stralsund, land de Mecklenburgo-Pomerania Occidental, es licenciado en Ciencias Económicas.

Tres elecciones regionales se llevaron a cabo en 2021. El 14 de abril, en Baden-Wurtenberg, con triunfo Verde con el 32,6%; y en Renania-Palatinado, con victoria socialdemócrata alcanzada con el 37,5% de los votos.

Dos meses después, en junio 2021, los conservadores de la UDC vencen con el 37% en Sajonia-Anhalt a los ultraderechistas de Alternativa para Alemania que alcanzaron el 21% de las preferencias.

Se trata de resultados regionales que no condicionan la elección nacional.