El dólar del 15-N: posible efecto “PASO 2019” inverso y la lectura interna del FdT

Los análisis sobre el dólar poselectoral.

30 de agosto, 2021

Dólar blue hoy: a cuánto cotiza este viernes 27 de agosto

Según un informe de GMA Capital, no habrá cambios con el dólar “hasta las elecciones” porque “no es novedad que atrasar el tipo de cambio es deporte nacional durante la contienda electoral”. Mientras se puede, se hace.

Sin embargo, las elecciones pasan y, “mirando los años electorales con cepo cambiario, los seis meses posteriores a los comicios, los movimientos del dólar oficial representaron, en promedio, 72% del cambio de los últimos 12 meses”.

En ese sentido, GMA afirmó que “si se excluye 2015, ya que en diciembre se desmanteló el cepo anterior, casi 2/3 del incremento del tipo de cambio mayorista se dio en el semestre poselecciones”.

En este escenario, aseguró que “un cambio de estrategia es impensado a esta altura del partido”, con lo cual “la marcha (hacia las elecciones) continuaría al compás de un ritmo de devaluación mensual que viene desacelerándose sistemáticamente desde enero: pasó de ser 3,9% en el primer mes del año a viajar por debajo de 1% en agosto”.

La gran pregunta que tiene el mercado es qué sucederá con el tipo de cambio después de las elecciones. Más concretamente, cómo será la política cambiaria: ¿será un salto discreto del dólar, o una aceleración del “crawling peg”?

GMA analiza varios factores y demostró que las expectativas del mercado apuntan a un dólar más alto. Otros análisis, incluyendo la oferta de agrodólares (y precios) o el nivel relativo de atraso cambiario, apuntan en una dirección similar. “Con el crawling peg anestesiado, el tipo de cambio real multilateral llegaría a las elecciones de noviembre con un retroceso de 8% anual, convirtiéndose en la tercera mayor apreciación en un año electoral en los últimos 16 años”, dijo GMA. Las anteriores: 2011 y 2015.

Según GMA, los indicadores “toman temperatura” y todos “apuntan a una sola dirección”. No es casual, por ende, que el apetito por los dólares previo a las elecciones se comience a sentir. En rigor, el jueves pasado se operó el mayor volumen de tipo de cambio oficial de 2021. Según estimaciones de 1816, la cifra alcanzó US$ 512 millones y el BCRA intervino con US$ 150 millones en el MULC, “el mayor monto diario en el corriente mes para abastecer la demanda”.

Curiosamente, algunos creen que lo mejor para el Gobierno (cuanto menos, para reducir la tensión cambiaria) es hacer una elección mediocre o, en sentido inverso, que Juntos haga una elección que alimente las expectativas de un recambio en 2023. Así, creen, habría un efecto “PASO 2019”, pero en sentido inverso.

De hecho, Invecq se preguntó cómo podría afectar un resultado contrario al oficialismo en las urnas. “Es probable que lo que ocurra sea un efecto inverso al de las PASO de 2019, aunque claramente en menor magnitud. Si el mercado comienza a adelantar, en base a esta elección, que el Gobierno tiene menor probabilidad de seguir gobernando luego del 2023, sería razonable esperar cierta estabilización de expectativas y, por ende, una menor volatilidad cambiaria y financiera. Aunque parezca contradictorio, pareciera que el oficialismo perdiendo ganaría, porque seguir gobernando luego de las elecciones en un contexto de menor incertidumbre es mejor”, señaló la consultora.

Esa, sin embargo, podría ser una reacción inicial de corto plazo. Después viene otra pregunta: ¿cómo leerá el oficialismo el resultado electoral? “Si efectivamente fueran derrotados, podría entenderse internamente como un fracaso por no haber ido más a fondo en ‘el modelo’ y consecuentemente, ocurrir una radicalización política que dificulte más la negociación con el FMI. Y si el oficialismo ganara, ¿no podría argumentarse que ganaron justamente por no haber acordado con el FMI y, en consecuencia, querer seguir de mismo modo? Ninguna de las dos lecturas sería conveniente para el futuro de la economía argentina”, dijo Invecq.