Crisis en Afganistán: Biden no se arrepiente

“Esto se desarrolló más rápido de lo que anticipado”, admitió el demócrata, pero dijo que retirar las tropas es lo correcto.

17 de agosto, 2021

Crisis en Afganistán: Biden no se arrepiente

Un caos. Así debe ser descripta la actual situación en Afganistán. Con los talibanes ya consolidados en el poder, miles de personas intentan huir a través de las rutas y los aeropuertos.

Las imágenes registradas ayer en el aeropuerto de Kabul parecían salidas de una película. Los civiles se paraban frente a los aviones que transportaban a los diplomáticos occidentales, e incluso se colgaban en sus alas.

La desesperación era tal que incluso algunas personas seguían colgadas mientras que estos despegaban. En las redes circularon impactantes videos donde se podían ver a algunas personas cayendo desde las alturas.

Ante la extrema situación, las autoridades de Estados Unidos, criticadas tanto por esta situación como por el retiro de sus tropas, detuvieron temporalmente todos los vuelos de repatriación para despejar a la multitud en el aeródromo.

El objetivo del país norteamericano es sacar a decenas de miles de afganos en los próximos días. El Pentágono les proporcionaría alojamiento a más de 22.000 personas en Fort McCoy en Wisconsin y Fort Bliss en Texas, dándoles prioridad a quienes colaboraron con el Gobierno estadounidense en los últimos 20 años.

Aunque no hubo ninguna confirmación oficial, se espera que Washington no reconozca al Gobierno talibán. Según un funcionario anónimo citado por la AFP, los insurgentes no tendrán acceso a las reservas monetarias del Banco Central de Afganistán guardadas en cuentas en EE.UU. Además de congelar sus activos, se espera que EE.UU. ordene bloquear la ayuda económica del FMI y el Banco Mundial al país asiático, como lo hizo con Venezuela.

La caótica retirada de las tropas norteamericanas ha generado fuertes críticas contra el presidente Joe Biden. Aunque muchas de ellas provienen del mismo Partido Demócrata, es la oposición quien más dura se ha mostrado.

Ayer, el expresidente Donald Trump dijo que “es hora de que Biden dimita en desgracia por lo que ha permitido que le ocurra a Afganistán, junto con el tremendo aumento de Covid-19, la catástrofe de la frontera, la destrucción de la independencia energética y nuestra economía paralizada”.

Por su parte, Mitch McConnell, el líder republicano en el Senado, dijo que “la salida fallida de Afganistán de la Administración Biden, incluida la frenética evacuación de estadounidenses y afganos vulnerables de Kabul, es un vergonzoso fracaso del liderazgo estadounidense”.

Pese a las críticas, Biden dijo que no se arrepiente de su decisión. Aunque reconoció que “esto se desarrolló más rápido de lo que habíamos anticipado”, el líder demócrata expresó: “No lamento mi decisión (…) Yo no le voy a pedir a las tropas que peleen indefinidamente en la guerra civil de otro país”.

Además, dijo que “les dimos todas las herramientas que necesitaban (a las fuerzas afganas), les dimos todas las oportunidades para decidir su propio futuro. Lo que no pudimos darles es la voluntad de luchar por su futuro”, y advirtió que, si los talibanes se entrometen en sus operaciones de rescate, “la respuesta será enérgica e inmediata”.

El mundo está observando

Mientras que EE.UU. es el centro de todas las críticas, el secretario general de la Organización de la ONU, António Guterres, les pidió a todos los protagonistas en Afganistán que “protejan el derecho internacional humanitario y los derechos y libertades de todas las personas”.

Además, instó a las naciones a “utilizar todas las herramientas a su disposición para suprimir la amenaza terrorista global en Afganistán (…) los próximos días serán cruciales. El mundo está mirando. No podemos ni debemos abandonar al pueblo de Afganistán”.

En esta línea, Emmanuel Macron, presidente de Francia, dijo que “Afganistán no debe convertirse en el refugio de terroristas que alguna vez fue”.

“Es un desafío para la paz y la estabilidad internacional, contra un enemigo común. Haremos todo lo posible para que Rusia, Estados Unidos y Europa puedan cooperar de manera eficiente, porque nuestros intereses son los mismos”, agregó.

La futura situación de las mujeres en el país asiático despierta la misma preocupación internacional que la posible creación de un nuevo bastión terrorista en Afganistán.

Sobre este asunto, la legisladora afgana Farzana Kochai se mostró preocupada por la posible reimplementación de un régimen islámico radical, ya que “como diputada, como mujer (…) seguro tengo miedo por mí, por mi vida, por mi libertad para trabajar y por mi libertad para hablar”. Sin embargo, dejó bien en claro que no tolerarán el regreso a las formas más duras de gobierno islamista.