La Teoría Monetaria Moderna llegó al Gobierno de EE.UU., ¿al FdT y JxC también?

Es muy saludable que Caputo, Lousteau y Vallejos se interesen por la TMM. Si Yarmuth, que está a cargo de la comisión del presupuesto más grande del mundo, la adoptó, entonces todos los economistas y políticos deberían entenderla, incluso si la consideren errónea

1 de julio, 2021

La Teoría Monetaria Moderna llegó al Gobierno de EE.UU., ¿al FdT y JxC también?

Por Gonzalo Martínez Mosquera 

El pasado 17 de junio, el canal C.SPAN mostró una entrevista con John Yarmuth, diputado de Estados Unidos y actual director de la Comisión de Presupuesto en el Congreso de ese país.

En el video, el congresista explica claramente el funcionamiento de la economía en base al libro que escribió la proponente de la Teoría Monetaria Moderna (TMM o MMT, en inglés) Stephanie Kelton (“El Mito del Déficit”).

Hace un par de años cuando uno consultaba sobre dicha teoría a los economistas la respuesta solía incluir una sonrisa socarrona y una levantada de cejas. A medida que pasa el tiempo, eso va dejando de ser cierto. 

Tal es así que cuando le consulté por Twitter a Luis “Toto” Caputo, exministro de Finanzas durante el Gobierno de Cambiemos, qué opinaba sobre la MMT, me respondió “lejos de subestimarla, creo que cada vez gana más adeptos (y detractores)”.

 

Después de Janet Yellen, Secretaria del Tesoro y Jerome Powell, Chairman de la Reserva Federal, pocos funcionarios tienen tanta influencia en las decisiones económicas del país más rico del mundo como John Yarmuth.

La Teoría Monetaria Moderna (TMM), para bien o para mal, ya se está convirtiendo en “mainstream”. Todos los economistas deberían entender de qué se trata (y no sólo tocar de oído). Me consta de algunos que ya la están estudiando. No se preocupen, prometo no mandarlos al frente.

¿Y por Argentina como andamos?

En un tweet del 24 de junio pasado, el senador de Juntos por el Cambio, Martín “Guga” Lousteau ponderó el mismo libro que había mencionado Yarmuth en su aparición televisiva.

Dijo: “The Deficit Myth (el “Mito del Déficit”) de @StephanieKelton brinda una nueva perspectiva: para resolver problemas reales re-enfoquémonos en restricciones reales. Si bien se aplica a los países con soberanía monetaria, también sirve para pensar qué funciona y qué no en países emergentes. Y por qué”.

Por su parte, a la diputada del Frente de Todos, Fernanda Vallejos, se la asoció con la TMM cuando participó de una conferencia en el 2019 junto a Eduardo Garzón, miembro de la RedMMT, organización que promueve a la TMM en España y el mundo.

¿Acaso se están uniendo al “club” de la TMM tanto Lousteau y Vallejos? ¿Podrá ser una forma de cerrar la grieta?

Déjenme primero hacer un comentario sobre el tweet de Lousteau.

En el mismo menciona “países con soberanía monetaria” y da a entender que Argentina no cuenta con la misma.

¿Qué implica tener soberanía monetaria? Si yo le pregunto a 10 personas distintas esa pregunta, probablemente obtenga 10 respuestas diferentes.

Soberanía monetaria” es un concepto ambiguo. Warren Mosler, quien desarrolló la TMM, se la pasa machacando con la necesidad de ser precisos en los términos y no caer en esas ambigüedades, porque suelen conducir a errores.

Por ejemplo, a él no lo van a escuchar hablar de “dinero” o “deuda” salvo muy coloquialmente. El prefiere usar los términos precisos para referirse exactamente a lo que está hablando; “reservas del banco central”, “bonos del tesoro”, “depósitos bancarios”, etcétera.

En el caso de Kelton, la verdad es que no recuerdo si utiliza en el libro el término que menciona Lousteau, pero claramente así lo entendió el senador.

¿A qué puede estar refiriéndose Kelton en ese caso?

A la posibilidad de un país de sostener el pleno empleo en todo momento. Sin ambigüedades, así suele definir Mosler lo que otros llaman “soberanía monetaria” y así debiera ser entendido.

¿Cumple Argentina con esa condición según la TMM?

Depende a quien se le pregunte. Si es a Mosler, dirá que sí. Otros proponentes, en cambio, sostienen que tener deuda en moneda extranjera impide aquella posibilidad.

Mi posición es la misma de Warren. La única condición para poder sostener el pleno en empleo en todo momento es que el Gobierno sea el emisor de aquello que reclama como pago de impuestos y que no ate esa moneda a un tipo de cambio fijo, como por ejemplo con el dólar o el oro.

¿Quiénes no cumplen o no cumplieron en algún momento con esa condición?

Los europeos que participan del euro y Argentina durante la Convertibilidad, por ejemplo. No son casualidad los altos índices de desempleo que en los últimos tiempos se registran en España, Italia y Grecia, o las largas colas buscando trabajo que tan amargamente recordamos quienes vivimos en este país.

¿Qué le recomendaría a Lousteau? Que lea a Mosler, claro.

¿Y Vallejos?

No soy un seguidor habitual de Vallejos y, por lo tanto, no puedo opinar sobre su manera de pensar desde el punto de vista económico.

Pero si sus recomendaciones son similares a las medidas que toma el Gobierno actual o las que se tomaron durante la presidencia de Cristina Kirchner, entonces claramente no debe ser una “MMTer”.

En primer lugar, un “MMTer” nunca recomendaría un tipo de cambio que no fuera libre y flotante por la razón antes mencionada: no permite sostener el pleno empleo.

Por otro lado, un “MMTer” recomendaría no poner barreras ni aranceles a las importaciones. Estas son generadoras de productividad en la economía que “agrandan la torta” con productos de mejor calidad y a menor precio que los que podrían lograrse internamente.

No, no generan desempleo con tipo de cambio flotante. La desocupación es siempre un tema de ingreso no gastado y la falta de demanda puede compensarse con un ajuste fiscal, bajando impuestos o subiendo el gasto.

Probablemente un “MMTer” tampoco recomendaría un marco regulatorio muy estricto sobre el sector privado (salvo en el caso del sector bancario) que perjudicara la productividad de la economía en su conjunto.

Mosler suele decir que la causa de la baja en la inflación de los años de Paul Volcker no fue la tasa de interés sino las desregulaciones energéticas de Jimmy Carter. La tasa alta, al contrario, habría prolongado la inflación y es por ello que la baja fuerte que se registró en el precio internacional del petróleo no repercutió en la inflación de ese país hasta muchos años después.

Argentina es claramente un infierno regulatorio que hace muy difícil dedicarse a trabajar con burocracias interminables. El economista y profesor Juan Carlos De Pablo suele decir que “los empresarios argentinos no trabajan sino que están ocupados, que no es lo mismo”.

Esa es una fuente clara de la inflación, según la TMM. Un sector privado agobiado, al que no dejan trabajar y al cual el Estado quiere extraerle cada vez más recursos (reales). Imposible de lograr sin subir los precios que paga el Gobierno.

Es esa suba la causa definitiva de la inflación. El sector público redefiniendo para abajo el valor de su moneda, medida en términos de los bienes y servicios que tiene ofrecer el sector privado para conseguirla, cada vez que aquel sube los precios que paga.

Conclusión

Es muy saludable que Caputo, Lousteau y Vallejos se interesen por la TMM.

Si Yarmuth, que está a cargo de la comisión del presupuesto estatal más grande del mundo, la adoptó, entonces todos los economistas y políticos deberían entenderla, incluso aunque la consideren errónea.

Para hacerlo recomiendo fervientemente empezar por la fuente: el ya mencionado Warren Mosler. En su web moslereconomics.com pueden encontrar en forma gratuita uno de sus libros (en inglés) llamado “Seven Deadly Innocent Frauds of Economic Policy”. Si no, pueden encontrar la versión en español con formato papel disponible en Amazon.

Empezaría por ahí y cualquier consulta o crítica será bienvenida.