Se acaba el dinero fácil y los inversores salen del riesgo

El contexto internacional indica que a los inversores que "el fin del dinero gratis está muy cerca".

16 de julio, 2021

Se acaba el dinero fácil y los inversores salen del riesgo

Por Luis Varela 

Con Argentina sintiéndolo más por tener una economía drásticamente debilitada, las condiciones de los mercados financieros de todas partes es más o menos la misma: la inflación está presionando, los gobiernos advierten que de un momento a otro la suba de tasas va a llegar y mientras eso sucede son cada vez más los inversores que se van bajando de posiciones más riesgosas, mudándose a colocaciones que lucen como más seguras frente a un futuro que es absolutamente incierto.

Tomando los mercados de mayor a menor, por volumen operado y en consecuencia por impacto y relevancia en los efectos secundarios, ayer hubo tres datos internacionales que hicieron girar la cabeza a los inversores globales.

  • Muy temprano, cuando los mercados norteamericanos todavía no habían abierto, desde el directorio del Banco de Inglaterra deslizaron que están a las puertas de endurecer la política monetaria. 
  • Horas después se supo que EE.UU. tuvo el menor pedido de ayuda de desempleo desde marzo de 2020 (se esperaban 350.000 y hubo 360.000 solicitudes, cuando  en el pico del virus ese país llegó a tener más de 6.000.000 de personas pidiendo ayuda por desocupación).
  • Quizás el más relevante, el jefe de la Fed Jerome Powell le puso fecha al inicio de la discusión del tapering: el 27 de julio (en menos de dos semanas) anunciarán en qué momento dejan de comprar papeles respaldados por hipotecas.

Estos tres datos significaron para los inversiones del mundo la presencia de un cartel que se escribió con tiza hace un par de meses, pero que ya empieza a tener letras con luces iluminadas con una leyenda temida para los inversores de riesgo: “El fin del dinero gratis está muy cerca“.

Por supuesto, Jerome Powell sigue bailando su minué, con un paso adelante, otro hacia atrás y alguno hacia los costados. Sigue afirmando que la presente inflación no es permanente, sino transitoria, pero que si llega a seguir manifestándose, con el empleo recuperándose, la Fed dejará de comprar parte de los bonos por US$ 120.000 millones por mes que compra (80.000 millones en bonos del Tesoro y 40.000 millones en papeles hipotecarios), con el objetivo de que Wall Street no se desplome en medio de la pandemia, agregándole a la presente catástrofe sanitaria un caos financiero, lo cual derivaría en una situación insospechada.

¿Tiene razón Powell? ¿Es transitoria la presente inflación? ¿Obedece a problemas de la oferta por trabas en la producción por el virus? ¿O es acaso el final de la pandemia y la recuperación del consumo? Ayer, por ejemplo, el petróleo estuvo otra vez en baja, con los ojos de todos en la Opep, para ver si hay fumata de la paz entre árabes, y rusos. Los metales básicos estuvieron titubeantes, reflejando que la demanda de las industrias no es tan intensa. Pero los granos volvieron a subir: el hambre no espera, el clima mundial dista de ser ideal, y los valores crecieron otra vez en Chicago y en Rosario.

Pero lo particular del caso es que, mientras la Fed y el presidente Joe Biden siguen estimulando a su economía con dólares, y con el Banco Central Europeo trabajando en la misma línea, los inversores no abandonan el dólar, sino todo lo contrario: suman posiciones en esa moneda y, además, como intuyendo un momento difícil por venir, empiezan a comprar bonos del Tesoro, abandonando las criptomonedas que ya no son refugio y ayer bajaron 4%, con algunos tomando alguna posición en metales preciosos, sobre todo en la onza de plata, que está más lejos del techo histórico que tiene el oro.

El dólar en el exterior

Con ese contexto, en el exterior el dólar subió 1,4% en Chile, 0,8% en Brasil, 0,5% en México, 0,2% contra el euro y la libra y bajó 0,1% en Japón. Mientras que las renovadas compras de bonos del Tesoro de EE.UU. hicieron subir los precios contado y bajar las tasas largas de esos títulos: ayer la tasa a 5 años fue del 0,77% anual, la tasa a 10 años del 1,3% y la tasa a 30 años del 1,92% anual (cuando hace un mes estaba arriba del 2,5%).

En Argentina por supuesto, como siempre decimos, se juega un partido completamente diferente. Aquí, con baja vacunación y alta mortalidad en este momento, y con alta emisión de moneda sin respaldo, tenemos un cuadro cambiario completamente maniatado: ayer operaron en el mercado un total de 14 dólares, la mayor parte de los cuales tuvieron negocios limitados porque los grandes jugadores no están habilitados para negociar, lo cual provocó valores quietos en los dólares financieros libres, una nueva suba del blue, y un estiramiento de los nuevos canales usados para dolarizarse sin parar: el dólar Senebi sigue muy cerca del blue y los dólares que se transan con Cedears o criptomonedas estiraron sus brechas, con cada vez más clientes que se animan a operar en esas modalidades.

Una nueva licitación

La situación sigue pendiendo de un hilo. Mientras Guzmán prepara la próxima licitación, para ver si sube la tasa para conseguir captar más pesos del mercado, el BCRA tomó otros $191.011 millones en Leliq al 38% anual, con los plazos fijos clavados en el 37%, a pesar de que son muchos los ahorristas que van pasando sus posiciones a cuentas a la vista. 

Así, el dólar turista subió 2 centavos hasta $167,71, el oficial subió un centavo hasta $101,64 y el blue subió $1 hasta $178. El dólar mayorista subió 2 centavos hasta $96,18, con un BCRA que logró sumar US$ 22 millones de dólares a las reservas, hasta US$ 42.991 millones. Mientras que el dólar MEP bajó 8 centavos hasta $165,26 y el contado con liquidación bajó 4 centavos hasta $166,20. Todo con una brecha entre el dólar oficial y el blue del 75,1% y con una diferencia entre el CCL y el mayorista que fue del 72,8%. Mientras, medidos en pesos, el real bajó 14 centavos hasta $18,80, el euro bajó 21 centavos hasta $113,61 y la libra bajó 32 centavos hasta $132,96. 

Más protestas

Con ese contexto, en un día en el que el Covid dejó otros 455 muertos, la Ciudad de Buenos Aires se transformó en un caos, por manifestaciones en varios puntos, como el Puente La Noria por ejemplo, y el Obelisco por supuesto. Pero con el caso más grande en Constitución, ya que unos pocos trabajadores tercerizados cortaron las vías, complicándole la vida a miles d pasajeros del Ferrocarril Roca, con un Gobierno que no se anima a tomar medidas represivas, quizás por el antecedente de Kosteki y Santillán que terminó provocando que Eduardo Duhalde dejase el poder. 

La gran cuestión es que mientras no se dejan entrar diez vuelos con pocas personas, esperando el tren hubo miles de personas, en un momento en el que el país está en el pico del virus, con la cepa Delta ingresando y con el 88% de la gente sin tener las dos dosis de vacunación recibidas.

Así, los bonos argentinos siguen sin tener ninguna reacción, a pesar de que el Gobierno no se vio obligado a intervenir tanto en el CCL o el MEP, ya que casi todas las operaciones contestaban “usted no está habilitado”. 

Y, sin embargo, sin el Gobierno vendiendo, los bonos no se movieron y el riesgo país igualmente subió 11 puntos, hasta 1.592 unidades, en una marca esta vez originada por una inflación de junio (3,2%), que fue apenas inferior a la de mayo, pero que en términos anuales vuelve a superar el 50% anual, tal como ocurría en la prepandemia, y con un cúmulo de tarifas congeladas y con un listado de precios cuidados.

Mientras la alta inflación le permite a Guzmán licuar la deuda en pesos que fue acumulando, la amenaza de suba de tasas en los mercados centrales volvió a debilitar la espuma de las bolsas. En Nueva York el índice de papeles industriales pudo subir apenas, pero los papeles tecnológicos perdieron 0,7%, con una baja similar en la Bolsa de San Pablo, aunque con un día positivo en la  de México, ya que pudo subir 1,7%.

El mercado local 

La Bolsa porteña, en cambio, refleja perfectamente lo que está pasando. El volumen operado se redujo a la mitad, y lo que se opera se negocia en papeles extranjeros: lo nacional casi no se toca. El cambio de tendencia se dio con la postergación en la negociación con el FMI (que ayer confirmó que no se mueve de su acuerdo a diez años, con un programa convencional y sin la mayor flexibilidad que pretende Argentina. Con eso, la suba de los papeles locales terminó. Y de operar un promedio diario de 1.800 millones de pesos en acciones argentinas en la primera quincena de junio, se pasó a apenas 780 millones de pesos diarios en la primera quincena de julio que terminó ayer.

En números concretos, con $622 millones operados en acciones y $2.843 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó otro 0,7%. Y con los ADR argentinos que operan en Nueva York mostrando un plano inclinado: hubo unas pocas subas como Loma Negra y Telecom, pero luego hubo mayoría de precios a la baja, encabezados por YPF, Edenor, Macro e IRSA Propiedades.

¿Qué se viene? Estamos a casi una semana del cierre de listas y a casi ocho semanas de las PASO. Supuestamente, dentro de dos lunes los políticos empezarán a hacer campaña, diciendo lo que piensan hacer para sacar al país del presente atolladero. La PASO puede dividir aguas: en la PASO anterior el mercado se dio vuelta. Y ayer se conoció una verdad que quizás sea el centro de todo este problema: el mismísimo Ministerio de Trabajo dijo que el sueldo promedio de un empleado público argentino es de $108.963 mientras que el de un empleado privado alcanza sólo los $85.979. 

Muchos observadores externos advierten: hasta que no den vuelta esa relación, el empleo privado no va a crecer porque la gente se siente muy cómoda en un Estado que la protege, y allí no tiene que romperse la cabeza para poder buscar soluciones para ganarse la vida y salir adelante.