Los salarios registrados podrían crecer 3,5% en el segundo semestre

Ecolatina proyecta que el salario real de los trabajadores registrados crecería 3,5% en la segunda mitad de 2021, comparado con la primera mitad. No obstante, el resultado del promedio anual sería negativo en 2,5%.

5 de julio, 2021

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Los salarios perdieron contra la inflación en los últimos tres años. Aunque el Gobierno espera que en 2021 se pueda romper esa racha, la aceleración de los precios en el primer semestre complicó ese objetivo, abriendo la necesidad de barajar y dar de nuevo.

Un informe de Ecolatina proyectó que el salario real de los trabajadores registrados crecería en su conjunto 3,5% en la segunda mitad del año, comparado con la primera parte de 2021.

“Si bien los sueldos le ganarían a los precios por primera vez desde 2017, esa recuperación no alcanzaría para cambiar el resultado del promedio anual, un número más relevante en la comparación punta a punta, donde se verificaría una caída de 2,5% interanual”, advirtió la consultora.

¿De dónde venimos?

“Durante 2018 y 2019 la inestabilidad cambiaria provocó varias aceleraciones inesperadas de la inflación, que perjudicaron sucesivamente al poder adquisitivo de los ingresos”, explicó el informe.

Para revertir esa tendencia, el Frente de Todos empezó su gestión dando incrementos de suma fija a los asalariados formales, mejoró el ingreso de perceptores de asignaciones y jubilaciones, entre otras medidas de transferencia de ingresos.

La llegada de la pandemia y la cuarentena cambiaron el panorama, dando por tierra cualquier intento de impulsar el consumo por los mecanismos nombrados. “Las restricciones de oferta rápidamente se convirtieron en un ataque a la demanda, en tanto el freno a la circulación provocó un fuerte deterioro en el empleo y los ingresos de los trabajadores”, comentó Ecolatina en su trabajo.

Efectos heterogéneos

Hay que tener en cuenta que esta dinámica afectó de manera directa a la mitad de los trabajadores, sin distinguir la modalidad de contratación. No obstante, advierten que este impacto no fue homogéneo. “Por la prohibición de despidos, garantía parcial del salario vía ATP y otras medidas, quienes pertenecían al sector formal tuvieron una protección mayor que los trabajadores no registrados”, señaló el informe.

Con la reapertura de las paritarias para apuntalar el poder adquisitivo, en 2020 se profundizaron estas asimetrías entre los empleados registrados. De hecho, “el salario registrado creció casi 29% entre abril y octubre del año pasado, quedando “apenas” dos puntos porcentuales (p.p.) por debajo de la inflación del período”, consignó el reporte.

Por otro lado, se encuentran los trabajadores informales y cuentapropistas que fueron los más perjudicados en 2020. En conjunto, en estas modalidades de contratación se ubican más de 8 de cada 10 trabajadores de los últimos tres deciles de ingresos laborales. Si bien hubo asistencia para estos sectores, como IFE, bonos para beneficiarios de asignaciones, entre otros, en la mayoría de los casos estuvo lejos de compensar la pérdida previa de ingresos.

A la vez, al estar al margen de las regulaciones laborales, la destrucción de puestos de trabajo fue mayor, dado que no había “prohibiciones de despidos” o doble indemnización que los protegiera en el corto plazo. Para peor, la continuidad de algunas restricciones y un nivel de actividad que no logra alcanzar los valores previos a la pandemia impiden todavía que el empleo de estos sectores vuelva a los niveles de cierre de 2019.

¿Cómo vienen en 2021?

Queda claro que la estrategia del Gobierno para hacer crecer los ingresos se fue desvaneciendo con el correr del tiempo y la pandemia. Algo similar se vio en los primeros seis meses de este año, en el que los precios complicaron la pauta oficial de inflación de 29% que plasmó el Ministerio de Economía en el Presupuesto sancionado por el Congreso para 2021.

Así, desde el Ejecutivo comenzaron a validar negociaciones en torno al 40% o 45%. El caso testigo fueron los trabajadores del Congreso y Pami, que quedaron por encima del 40%, y el de Camioneros que concretaron un 45%. En la misma línea, más explícita que implícitamente se invita a una reapertura de las negociaciones que ya quedaron desfasadas, y la actualización de la paritaria de los trabajadores bancarios marcó el camino en este sentido. “En este escenario, una vez más, los salarios formales les sacarán ventaja a los informales”, aseguró el informe.

Para Ecolatina, el objetivo del Gobierno es generar una mejora en el consumo antes de las elecciones primarias de septiembre y las generales de noviembre. Por eso desde los despachos oficiales se está incentivando la mejora efectiva de las paritarias a los pocos meses de los cierres originales, en lugar de utilizar cláusulas gatillo o de renegociación. “Ahora bien, en esta oportunidad, en lugar de alentar los ingresos de los sectores más desprotegidos, algo que pasa, por ejemplo, con los aumentos de sumas fijas, se favorecerá al tope de la pirámide salarial”, estimó la consultora.

Claves y desafíos para el segundo semestre

Para Ecolatina, esta configuración de las recomposiciones alentará la recuperación de la demanda de bienes no básicos y servicios, los consumos de los deciles mejor remunerados. En concreto, los tres deciles más altos destinan casi 75% de sus ingresos a compras “no indispensables”.

En cambio, al bajar en la pirámide y analizar al 30% más pobre, se verifica que este porcentaje está cerca del 40%. “En consecuencia, es probable que las ventas de estos rubros, las más golpeadas durante el año pasado, empiecen a recuperarse en la segunda mitad del año. En tanto, todo está supeditado al ingreso de vacunas, la caída de contagios y el relajamiento de algunas restricciones”, aclaró la consultora.

Otro punto importante a tener en cuenta será la inflación. “Más allá de qué números se acuerden nuevamente en las paritarias, un traslado a precios moderado será fundamental para que las ventas efectivamente puedan mejorar”, objetó el informe. Los especialistas destacaron que la decisión del Poder Ejecutivo de alentar estas renegociaciones marca su intención de convalidar un nuevo equilibrio de mayor inflación y mayor salario, que impliquen un mayor consumo, para el período electoral.

“Aunque el vuelo de este año será menor a los de la década pasada, se intentaría ir a una dinámica similar a la de 2013 y 2015: resignación del objetivo de precios en pos de impulsar la demanda”, estimó Ecolatina. “De cara a 2022, las claves serán las condicionalidades del acuerdo con el FMI y la corrección cambiaria luego de las elecciones: 2021 se encamina a ser el cuarto año seguido de caída del salario real”, concluyó la consultora.