La UE no quiere más motores de combustión ni billetes de papel

La UE se puso como meta reducir en 55% sus emisiones de GEI para 2030. Eso incluye la intención de dejar de vender motores de combustión a partir de 2035. Mientras, el BCE acelera el euro digital.

15 de julio, 2021

La UE no quiere más motores de combustión ni billetes de papel

La Unión Europea se puso como meta reducir en 55% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Sin embargo, ese solo será el primer paso de su gran objetivo: la neutralidad de carbono para 2050.

En esa línea, ayer la UE lanzó las bases de su transformación para combatir el cambio climático. Entre muchos de sus proyectos, se destaca la intención de dejar de vender motores de combustión a partir de 2035.

La Comisión Europea (CE) propuso un recorte del 100% de las emisiones de CO2 de los automóviles para esa fecha. Para lograrlo introducirá gradualmente exigencias que promoverán la salida de los vehículos de combustión en los próximos 14 años.

Tras presentar el plan, la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, explicó que “Europa es el primer continente en presentar una arquitectura verde integral: tenemos el objetivo y ahora presentamos una hoja de ruta para lograrlo”.

El programa “combina la reducción de emisiones de carbono con medidas para preservar la naturaleza y situar el empleo y la igualdad social en el corazón de esta transformación verde”, agregó la funcionaria.

Por otra parte, para seguir incentivando las ventas de autos eléctricos, la CE obligará a sus 27 miembros a instalar puntos de recarga públicos en las principales rutas, cada 60 kilómetros, para 2025. Se espera crear 3,5 millones de estaciones públicas para 2030 y hasta 16,3 millones para 2050.

Cabe aclarar que todas las propuestas de la comisión deberán ser aprobadas tanto por el Parlamento Europeo como por los parlamentos nacionales de cada uno de sus miembros.

Según la consultora AlixPartners, entre 2021 y 2025, los fabricantes de automóviles invertirán US$ 330.000 millones en todo el mundo en electrificación. Stellantis, cuarto productor mundial, anunció la semana pasada que destinará US$ 35.000 millones.

Un euro digital

El Banco Central Europeo (BCE) está metido de lleno en la carrera por las monedas digitales. Ayer, el Consejo de esta entidad aprobó una fase de investigación para un euro digital, que durará dos años y otra fase de aplicación que demandará, como mínimo, tres años más.

Los objetivos del BCE son dos: por un lado, desea que el euro compita mano a mano con el dólar por el puesto de la moneda más predominante a nivel mundial. Por el otro, espera satisfacer la creciente demanda, impulsada por la pandemia del coronavirus, de los medios de pagos digitales.

Además, también se buscará evitar que el sector privado se convierta en el principal proveedor de este tipo de monedas. En este sentido, el BCE llevaría la delantera, ya que su euro digital estará respaldado por su propia estructura, mientras que los activos privados, como Bitcoin o Diem, dependen exclusivamente de las fluctuaciones del mercado.

“Nuestro trabajo tiene como objetivo garantizar que en la era digital los ciudadanos y las empresas sigan teniendo acceso a la forma más segura de dinero, el dinero del banco central”, explicó Christine Lagarde, presidenta del BCE.

Cabe aclarar que, con esta iniciativa, la entidad bancaria europea no desea suplantar al dinero en efectivo sino complementarlo. En 2019, el efectivo representó el 73% de todos los pagos en los puntos de venta de la zona euro. Por ello, se establecerá un límite en la cantidad de euros digitales que una persona pueda tener.

Ahora, el primer paso del BCE será empezar a trabajar en el diseño de la misma a través de trabajos coordinados con bancos privados, empresas y minoristas. Se espera que sean las fintech las que se encarguen de ofrecer las carteras en euros digitales a los clientes en nombre del BCE. 

Por otra parte, deberán iniciarse negociaciones con los legisladores de los 27 miembros del bloque comunitario, ya que tendrán que introducirse cambios en las leyes y tratados para habilitar este tipo de innovación.